Si los sumo: 15, o al revés, los resto: 1… Pero son, tiempo sinnúmero, 78, ¡nomás!

cartell orlandojunio16

¡Órale! ¡Que se llene de Amigas este Amigo entre los amigos que vengan! •

De cascos ligeros como el casco antiguo del amor, El Caballito de Los Arrieros saluda al Caballito de Feria de mis 78 Años y lo invita a este evento celebratorio «Estará lleno hasta los topes de infancia, adolescencia, juventud, edad madura y, Eco de Todas Las Voces, hará las veces de todas las voces, humanísimo, El Dichoso Animal de la Vejez… ¡Allá tú si te lo pierdes, pero yo te aconsejo que lo dejes todo y vengas, guiado, si no por otra cosa, por el fuerte hedor a poesía que despide!» •

Otro poema de Emily Dickinson

K24_Nahual_Fennec_WEB_feb4c02154

[Ilustración: Rilke Roca]

I felt a Funeral, in my Brain,

And Mourners to and fro

Kept treading treading till it seemed

That Sense was breaking through

 

And when they all were seated,

A service, like a Drum—

Kept beating —beating— till I thougt

My Mind was going numb—

 

And then I heard them lift a Box

And creak across my Soul

With those same Boots of Lead, again,

Then Space began to toll,

 

As all the Heavens were a Bell,

And Being, but an Ear,

And I, and Silence, some strange Race

Wrecked, solitary, here

 

And then a Plank in Reason, broke,

And I dropped down, and down

And hit a World, at every plunge,

And Finished knowing then

Sentí un Funeral, en mi Cerebro,

Y el ir y venir de los Dolientes

Se mantuvo —pisa y pisa— hasta parecer

Haberse abierto paso su Sentido

Y tan pronto todos se hubieron sentado,

El oficio funéreo, como un Tambor—

Se mantuvo —bate y bate— hasta hacerme pensar:

La Mente se me está quedando adormecida—

Entonces los escuché cargar un Cajón

Y crujiendo cruzar por mi Alma, de nuevo

Con esas mismas Botas de Plomo; el Espacio

En aquel momento comenzó a doblar,

Como que los Cielos enteros eran una Campana,

Y el Ser, salvo un Oído,

Y yo, y el Silencio, alguna Raza extraña

Naufragados, solitarios, aquí—

Y después, una Tabla en la Razón se rompió,

Y yo me dejé caer, más y más abajo—

Y me golpeaba contra un Mundo en cada hundida,

Y, Tocado Fondo, lo entendí todo —en aquel momento—

[Versión de alzarse de entre los muertos para irse entre las muertas de velorio, de Orlando Guillén • Asistencia: Rilke Roca] •

Un poema de Wordsworth

William-and-Mary

Portrait of William and Mary Wordsworth, Margaret Gillies, 1839

William Wordsworth

(1770-1850)

Composed Upon Westminster Bridge, September 3, 1802

Earth has not anything to show more fair:

Dull would he be of soul who could pass by

A sight so touching in its majesty:

This City now doth, like a garment, wear

The beauty of the morning; silent, bare,

Ships, towers, domes, theatres, and temples lie

Open unto the fields, and to the sky;

All bright and glitering in the smokeless air.

Never did sun more beautifully steep

In his first splendour, valley, rock, or hill;

Ne’er saw I, never felt, a calm so deep!

The river glideth at his own sweet will:

Dear God! the very houses seem asleep;

And all that mighty heart is lying still!

 

Compuesto en el puente Westminster, septiembre 3, 1802

 

La Tierra no tiene cosa más hermosa que mostrarnos:

Obtusa sería el alma que pudiera pasar indiferente a  

Visión como esta, tan conmovedora en su majestuosidad:

La ciudad, ahora, se pone como un vestido

La belleza de la mañana; silenciosos, desnudos,

Barcos, torres, cúpulas, teatros y templos yacen

Abiertos a los campos y al cielo;

Todo brilla y centellea en el aire impoluto.

Nunca el sol inclinó más bellamente

Su primer esplendor sobre valle, roca o colina;

¡Nunca vi, nunca antes sentí, una calma tan profunda!

El río se desliza a su propio y dulce capricho:

¡Dios mío!, las casas mismas parecen dormidas;

¡Y todo ese poderoso corazón yace inmóvil!

[Versión de andar por el mundo en chanclas de Orlando Guillén] •

Gabriel Ferrater en la revista Saranchá

gabriel-ferrater

Estos poemas de Gabriel Ferrater acaban de aparecer en el número 3 de la revista Saranchá (enlace, abajo)

De «Da nuces pueris». Una muestra. Versión de Orlando Guillén •

PUNTA DEL DIA

La nit que se’n va, una altra nit, i l’ala

d’un inmens avió caigut s’ha interposat

entre aquell blau espès i la finestra, i dubto

si és un verd tenuíssim o si es plata, freda

com la insistent finor del bisturí que esquinça

l’úter amb l’imposició de l’excessiva

vida, o també la llum mateixa, quan clivella

la mà del nen que es cansa de fer força per

irritar els seus germans, fent veure que els amaga

no se sap què de valuós, i va afluixant

la presa, i sé que res no en sortirà que no

fos ahir en mi desconsoladament, i em fa

fred de mirar-me un dia més, pinyol

tot salivat, pelat de polpa, fora nit.

DESPUNTAR DEL DÍA

La noche que se va, una noche más, y el ala

de un inmenso avión caído se ha interpuesto

entre aquel azul espeso y la ventana, y dudo

si es un verde tenuísimo o si es plata, fría

como la insistente finura del bisturí que desgarra

el útero en la imposición de la excesiva

vida, o la luz misma también, cuando hiende

la mano del niño que se cansa de apretar para

irritar a sus hermanos haciendo ver que les esconde

no se sabe qué cosa valiosa, y va aflojando

su presa, y sé que nada surgirá de allí que no

fuese ayer en mí desconsoladamente, y frío

me da mirarme un día más, hueso de fruta

todo ensalivado, pelado de pulpa, noche afuera.

MALA MEMÒRIA

La paret era de carreus enormes

i emblanquinada amb calç blavosa. El llit

(una gran baluerna, reparada

amb llates d’una caixa de conyac),

arrambat a la pedra, era un cavall

de toros, que abocava les entranyes:

dos matalassos de panolla, gris

el de sota i vermell el de damunt,

mal coberts pel llençol emmascarat

de pols i de betum, car les sabates

no es creu que facin nosa per l’amor

de preu més baix. La noia que venia

dins d’un alvèol d’aquell poble gòtic

el seu cos poc format, rudimentari

com la plebs, molt antiga i molt moderna,

parlava amb accent xava, i era trist.

Diu que es deia Victòria. Tenia

una foto del seu promès, i dues

només, de seves: una als catorze anys,

l’altra de passaport. No en sé res més.

Però per què la memòria, on moren

les coses convincents i designadas,

porta aquesta desferra? Un crit d’un gall

com un suro podrit que flota en l’aigua

de l’alta nit. Ve de lluny, de quinze anys.

PINCHE MEMORIA

La pared era de sillares enormes

y blanqueada con cal azulosa. La cama

(una gran balumba, reparada

con listones de una caja de coñac),

repegada a la piedra, era un caballo

de toros que mostraba las entrañas:

dos colchones de paja, gris

el de abajo y rojo el de encima,

a duras penas cubiertos por una sábana

manchada de polvo y de betún, porque

los zapatos no se piensa que estorben para

el amor de más bajo precio. La joven que vendía

en un alvéolo de aquel pueblo gótico

su cuerpo poco formado, rudimentario

como la plebe, muy antigua y muy moderna,

hablaba con acento xava y estaba triste.

Se llama Victoria, dice. Tenía

una foto de su novio, y sólo

dos suyas: una a sus catorce años

y otra de pasaporte. No sé nada más de ella.

Pero, ¿por qué mi memoria, donde mueren

las cosas convincentes y señaladas, carga

con este despojo? Un grito de un gallo, como

un corcho podrido que flota en el agua

de la alta noche. Viene de 15 años de lejos.

PETITA GUERRA

Portaven mines antitancs, inútils

i pesades com un símbol històric,

embolicades a les mantes xopes

d’olors antigues, romaní i suor

de mules. I també metralladores

desmuntades dels caces alemanys

i metralletes de ferralla anglesa.

Per grups de dos o tres, molt separats

els uns dels altres, ínfims i tossuts

com els corcs d’una gran soca aterrada,

els maquis foradaven Pirineu.

Va ser una guerra de les més petites

que hem conegut. No em va posar al davant

sinó un cadàver. El d’una noieta

pagesa d’Aragó, que va pujar

a un camió militar, i va fer

també de símbol fàcil. Va distreure

el xòfer i el mecànic, i tots tres

es van anar a estimbar d’un pont. La noia

tenia una lesió clara, gens

interessant, però els metges que feien

l’autòpsia, li van trobar al turmell

una deformitat remarcable, d’origen

hereditari, xuclada d’arrels

molt remotes en l’arbre de la raça.

I el dolor d’un moment, amb el plaer

que el va portar, perdien importància

davant d’aquell defecte mil∙lenari,

sord i establert. Res d’individual.

Va ser una guerra, encara que petita.

I encara que fantàstica, tampoc

tenia res de personal, la basca

que em va agafar, un instant del llarg examen

i amb l’ajuda del sol, que castigava

durament el cobert raconer i l’era

hirsuta d’un rostoll de creus i d’ossos

que era aquell cementiri de poblet,

quan la fetor de mort em va semblar

que era l’olor d’un sexe brut. Vol dir

només que jo era tan jove com ho són

els que van a les guerres, i la carn

els fa por, i la destrossen i n’abusen.

Tot emblemàtic, immemorial.

PEQUEÑA GUERRA

Llevaban minas antitanque, inútiles

y pesadas como un símbolo histórico,

envueltas en sus mantas empapadas

de viejos olores, romero y sudor

de mulas. Y asimismo ametralladoras

desmontadas de los cazas alemanes

y metralletas de chatarra inglesa.

En grupos de dos o tres, muy separados

los unos de los otros, ínfimos y pertinaces

como las carcomas de un gran tronco derribado,

los maquis horadaban Pirineo.

Fue una guerra de las más pequeñas

que hemos conocido. No me puso delante

más que un cadáver: el de una jovencita

campirana de Aragón que subió

a un camión militar y devino  

también símbolo fácil. Distrajo

al chofer y al mecánico, y los tres

se fueron a despeñar de un puente. Ella

presentaba una lesión clara, nada

interesante, pero los médicos que hacían

la autopsia le encontraron en un tobillo

una deformidad destacable, de origen

hereditario, absorbida de raíces

bastante remotas en el árbol de la raza.

Y el dolor de un momento, más el placer

que lo trajo, perdían importancia

frente a aquel defecto milenario,

sordo y establecido, nada individual.

Fue una guerra, aunque pequeña.

Y aunque fantástica, tampoco

tenía nada de personal la basca

que me agarró (un instante del largo examen

y con la ayuda del sol que castigaba

duramente el cobertizo rinconero y la era

hirsuta del rastrojo de cruces y huesos

que era aquel cementerio de pueblito), cuando

el hedor a muerto me pareció

que era el olor de un sexo sucio. Sólo

quiero decir que yo era tan joven como lo son

los que van a las guerras, y la carne

les da miedo, y la destrozan y abusan de ella.

Todo emblemático, inmemorial.

CAMBRA DE LA TARDOR

La persiana, no del tot tancada, com

un esglai que es reté de caure a terra,

no ens separa de l’aire. Mira, s’obren

trenta-set horitzons rectes i prims,

però el cor els oblida. Sense enyor

se’ns va morint la llum, que era color

de mel, i ara és color d’olor de poma.

Que lent el món, que lent el món, que lenta

la pena per les hores que se’n van

de pressa. Digues, te’n recordaràs

d’aquesta cambra?

                               “Me l’estimo molt.

Aquelles veus d’obrers –Què són?”

                                                                 Paletes:

manca una casa a la mançana.

                                                       “Canten,

i avui no els sento. Criden, riuen,

i avui que callen em fa estrany.”

                                                          Que lentes

les fulles roges de les veus, que incertes

quan vénen a colgar-nos. Adormides,

les fulles dels meus besos van colgant

els recers del teu cos, i mentre oblides

les fulles altes de l’estiu, els dies

oberts i sense besos, ben al fons

el cos recorda: encara

tens la pell mig del sol, mig de la lluna.

HABITACIÓN DE OTOÑO

La persiana, no cerrada del todo, como

un espanto que se retiene de caer por tierra,

no nos separa del aire. Mira: se abren

treinta y siete horizontes rectos y delgados,

pero los olvida el corazón. Sin nostalgia

se nos va muriendo la luz, que era color

de miel y ahora del color del olor de la manzana.

Qué lento el mundo, qué lento el mundo, qué lenta

la pena por las horas que se van

de prisa. Dime, ¿te acordarás

de esta habitación?  

                                  “La quiero mucho.

Aquellas voces de obreros… ¿Qué son?”

                                                                         Albañiles:

falta una casa a esta manzana.    

                                                      “Cantan,

pero no los oigo hoy. Gritan, ríen,

y se me hace muy raro que callen hoy”. 

                                                                       Qué lentas

las hojas rojas de sus voces, qué inciertas

cuando vienen a cubrirnos. Adormecidas,

las hojas de mis besos van cubriendo

los escondrijos de tu cuerpo, y mientras olvidas

las hojas altas del verano, los días

abiertos y sin besos, en lo mero hondo

el cuerpo recuerda: todavía la mitad

de tu piel tienes del sol; la otra mitad de la luna.

https://www.revistasarancha.com/Contenido/numero-03/especiales/especial-traduccion-gabriel-ferrater.php

Este Domingo parece calcomanía de las de pegar en la frente de los seres

ferrater

Un poema de Gabriel Ferrater

DOMINGO

Los pájaros de la luz se van a dormir

dejándonos en las ramas un sutil

temblor de pequeñas verdades. 

Hay que perder el alma de arbusto. Un

sentimiento transitorio más se ha gastado.

Nos levantamos, y de miedo a no poder

recuperar a tiempo quién somos y qué queremos,

vamos regresando muy poquito a poco. La tarde,

la brasa imagen nuestra, nerviosa

pero abnegada madre de su ceniza,

se apaga, y respiramos el hedor

del tabaco enfriado. Estábamos solos, pero

ahora nos apretamos en los cuellos de botella

(codos con codos, pasos que se estorban)

para derramar por entre el pueblo el recuerdo

impreciso de unos campos roturados, aluviales

residuos de camiones, de unos caminos cortos

como un aliento cansado, y unos árboles vivos

que ya han sido leñados. Nos confundimos

entre los que se han quedado y ahora salen

de los bailes y de las cuevas de penumbra

gelatinosa, y en montón pisamos besos

que la tarde ha endurecido, y ya se parten

en dos valvas, como un mejillón, y caen.

Un niño, cuyo globo se le ha reventado, deja

escapar un lloro viperino. Nos quedamos viéndonos

y reímos satisfechos. Ninguno de nosotros

se halla muy arriba en la escalera de los seres.

 DIUMENGE

Els ocells de la llum se’n van a jóc

i ens deixen a les branques un subtil

tremolor de petites veritats.

Cal perdre l’ànima d’arbust. Un altre

sentiment transitori s’ha gastat.

Ens aixequem, i amb por de no saber

retrobar a temps qui som i què volem,

anem tornant ben poc a poc. La tarda,

la brasa imatge nostra, nerviosa

però abnegada mare de la cendra,

s’apaga, i es respira la pudor

del tabac refredat. Hem estat sols,

però ara ens estrenyem als colls d’embut

(colzes amb colzes, passos que es fan nosa)

per vessar dins el poble l’imprecís

record d’uns camps trencats, al·luvials

deixes de camions, d’uns camins curts

com un alè cansat, i uns arbres vius

que ja se n’ha fet llenya. Ens confonem

amb els que s’han quedat, i que ara surten

dels balls i de les coves de penombra

gelatinosa, i tots trepitgem besos

que la tarda ha endurit, i ara es parteixen

en dues valves, com un musclo, i cauen.

Un nen que si li ha rebentat el globus

llança un plor viperí. Tots ens mirem

i riem satisfets. Cap de nosaltres

no és gaire amunt en l’escala dels éssers.

[De «Da nuces pueris», versión de Orlando Guillén] •

Esa cosa con plumas que se posa en el alma

daguerrotipo-de-la-poeta-emily-dickinson-en-1848_cef5d588_550x676

[Emily Dickinson]

Un poema de Emily Dickinson

“Esperanza” es esa cosa con plumas

Que se posa en el alma,

Y ​​canta su melodía sin palabras,

Y nunca en absoluto se detiene.

Y dulcemente en el Vendaval se hace oír;

Y dolorosa habrá de ser la tormenta

Que pueda abatir a este Pajarillo

Que a tantos mantuvo a cobijo.

Lo he oído en la tierra más fría

Y en el Mar más enrarecido;

Pero nunca, ni en tales Extremos,

Me pidió siquiera una migaja.

“Hope” is the thing with feathers

That perches in the soul,

And sings the tune without the words,

And never stops at all.

And sweetest in the Gale is heard;

And sore must be the storm

That could abash the little Bird

That kept so many warm.

I’ve heard in the chilliest land

And on the stranged Sea;

Yet, never, in Extremity,

It asked a crumb of me.

[Versión de campo raso de Orlando Guillén

Asistencia de Rilke Roca] •

Felicidades abstractas: 2023 pa todo el año (si lo dejan acabar)

Ordalia_Astral_WEB_1_db5ce8b5af

[Ilustraciones: Rilke Roca, de la serie Ordalía]

 

Mira: sólo ella feliz la tormenta delante de nosotros

Perturbadora de este reumatismo de hermana

Húmeda de la Pintura acústica

De los sapos abstractos y

El cautín de la flauta de estaño

De La Rana Maestra.

 

Est|Año

Adelanta arremangadas

Pringas de silencio en las charcas con creces

Chispeantes. Transparidas transparentes

Porque sin distingos entre flora y fauna

De rodillas lacustres

 

A estas horas

Cómodamente muertas

Gotas de sangre gordas corren al otro lao

De La Muralla o Verja

 

Sudando vatio de silla eléctrica sobre ruedas

Magnética

 

Atravesando diaquí pallá a los muertos

Cómodamente vivos

Sin aúpa de nada ni de nadie

A borbotones

A la inmortalidad.

 

Ordalia_Dodecaedro_WEB_d90d7db8b8

 

A esta hora enterradora muerta de minutos

Vivos

 

Aquí

En lo seco contiguo

 

So

Mero

Espinazo abandonao por

Los espíritus

Silueta

 

De lo muerto en piedra jorobada 

Que bate el mar

 

(Espectro Emplumao

Primero de la

Poesía)

 

Beben Humo al Espejo

 

(Embreao

Espectro Segundo) y

 

Música al rocío de alas de agua

Calva

 

—Cicuta al revés Pelona

Que paraliza a La Muerte y deja

A La Vida campante sintiéndose infinita

Cabezona y par de tetas.

 

Del tercer

Espectro de la poesía no abriremos

Emblema. Mundoymedio lo rota No nos lo deja

Estar

 

Lo translada.

Tajada transversal de san

 

Día al melón lunarmorenito de la

Noche siempre verde y avara:

Los

 

Los muertos flechan al cielo

Son

 

Un bulo de

La Vida. Propágula de

Gozo

Oronda se pavonea ella y

 

Sólo el trombo

Crochée de los trombones secretos

Circula por sus venas de ala fusa

 

Tan sobremanera transportada

Que esta página si quisiera del Libro de

Pinturas la inscribiera renglón

De sobremesa y llenara la hora del café

De rosas y asesinos de magas

 

Con palomas explosivas. Preciosos

A los manteles suscritos

 

Huevos de rana calentaos por el sapo

Los días

InsurGen|Tes.

 

Amarrándose juerte los guaraches

Arramblan con los ataos de centenas

 

XXXI y

XXXIII y 

 

Machacan

Siglo 3

Después del gran matriarca

Dedón El Pellizcador

 

A la puesta absoluta del clan.

Completa y

 

Jurgada

La historia de|Deo.

 

Ordalia_Hexaedro_WEB_747f061287

 

 

Por el pistón

Debajo

De ancho

Pistolón

 

Por el rallao y descolorío

Longitudinal angosto

Minuto inglés que dama o caba

 

Llero nada vale

Por debajo

 

Por debajo

Del techo el día regalao no tiene

CorazónCorazón

AlmaConAlma

 

Ni patas

Afganas de andar comecamote entre santones

De iglesia armaMentista

 

Ni horas 24 fe menina

Pierde

La Realidad naguala

Ni

 

Una de estraperlo gana desplegada a morir  

Por cada doblez

De horizonte y lagos y casitas

 

En las laderas arrasadas

De su retablo

Natal. Tren aceitao sobre sus rieles gira

En redondo a todo carbón 

Se pinza la nariz y entonces pues

 

No silba ni aspira el hedor y

De ningún modo chirría y

 

 

Sí sucede de un culebretazo

El latigazo de

 

Vida vivida de muertos a bordo

Tonantes Fluyentes In

 

Fluyentes.

O no. 

 

Afluentes de humo y humor negros

En materias vidales Desde

 

Chiquititos

Fueron vivales. Se iban de  

Noche tunantes

A Natura

 

Lizarse

En jardín artificial reyes de burla.

Vestidos de margaritamanecer

Sobre fondo rojo sangre de lejitos y

 

Ramajes verdesombrero ya más de cerca.

Florestas que andan a pata de niña.

Coloraos a veces

 

Sonrosaos. Días de dedo gordo

De gracia de pata de bebé.

 

Los días y

No los huevos batracios.

No los muertos

 

Ni los latíos

Ranarrenana. Pininos

Alpinistas

 

Introductores del patín abductor

De la pátina

A la región de los mundos.

 

Ínsulas pie de cría de trópico de

Cáncer. Ellos Los días

 

Verdeocres de yema y clara

Oscuridad

Saltona

 

Tañedores de gañidos

Tumefactos

 

Ellos

Ranarrembranda

 

Ellos

Ahorcaron rerreales rayaos

A una multitud de diáconos

En algún lugar

Sombriao de catacumbas…

«¿Siglo?». «1º

 

Antes del

TriArcano Juan Patatús bis y

La primera invasión de las cercetas y

La segunda de los papapadres encuevaos

En la tumba fresca de Onán

 

(Necrocronogramaje Revelao por

Necrohomogramas y hemopornogramas

Soplones). Los colgaron

 

De una corbata suplente a rayas desteñida

Cuyo sobreuso

Dio origen a la teoría de las cuerdas y

 

Al cuello blanco de los cristeros

—Sustancia cicatriz cacariza:

Debajo

 

Encubre surcos escarlata de

Cardenales profundos

 

Temblorosos y

Cagaos».

 

«Mejor estámpale a ese verso ‘Capaos’»

Dijo en

Línea imaginaria

 

Súbito calosfrío paralelo

La Sombra Quetecagas y

Cayó sotana

 

De diácono en diácono.

Mas

 

Mas ni así

Tendida 

Salvó a los niños

Postre 

 

De encapotaos disfuntos en la trastienda y

En el zaguán de los sacristanes culo

—Si bien a tal historia este punto…

 

(Alrededor del baño fisiológico Función de circo

En los anchos patios del Cír|Culo

Uno|Bis|Agra + Uno|Bis|I|esto del

Infierno y su membresía de cagadero)

 

…Este punto la pone

Aparte de modo que

 

Dante quede adentro detrás

La Puerta Trágica y no pueda entrar

Llorando

La extinción a pía edad de

Beatriz. «Los mirones

Son de palo y la cáscara sabe guardar y

 

Y resguardar» dijo lloruno también si bien

Menos llorero Virgilio que la oía y no sé

Por qué se reía y

Además lo mismo dijo sonándose las lágrimas

El mocoliso

Capellán adentro míster

Ioso Dodgson

De modo que El Coro guiara a La Batuta

Hasta el mentón de las orquestas y

El crecimiento silvestre de barbilla de los bemoles. 

 

La Sombra potrera en rebaño

Sudorosa

Solípeda y sedienta

Ínsula de solunar y solunar

 

Porque la vida es tiempo tapao

Por la vertical de asedios

Del misterio primerizo

 

La sombra justiciera ciega y

Bonita de repente

 

Porque en los establos de la vida

La Coneja López entrena a sus pupilos

A poner contra las cuerdas a

La Muerte

 

De nada les dio razón.

Encima

 

Más inteligente que el dios diputao

Por las Cortes del Milagro

Fallido

 

Los mató y ya. Razón tenía de

Sombra

La Sombra Quetecagas.

 

Nadie bajo el solazo abrumao lo niega y

Por sinrazón extrema dura

 

Los muertos

No podrían dormir de indigestión aquella

Noche atiborrada de

 

Chicharrón con frijolitos

En la cocina de la cena

En salsa chipotle de las panzas

 

Ortodoxas. Los sueños en bruto

Se los contaban unos a otros en una ciudad

Sin gente y a los pedos.

 

Ordalia_Icosaedro_WEB_7c544eda73

 

Los días crudelísimos Cruzaos

Venían pisándoles ala y copete a

Los Quetzales de los Bosques

De la 3ª Cuarta Quinta guerra mapamundi

Al y apenas si

 

Pararon a que mearan los kavafis

Cargaos hasta el tope de la giba

Existencial

 

Pero sin parar de andar. Cómo le hicieron para

Tanto sabemos que no sabemos.

Nos saludamos. Saludamos a Gorki a Dosto

Yevski y Ana Ajmátova y

 

Andando.

Rescol

 

Rescoldo a los pies de la chimenea

Quedaron captorçats 4 gatos de 2 patas y

Poca imaginación. Cantaban

Que parecían coleópteros cantando

Pero en lengua diversiva de ojoegato

Versal. La ciudad 

Garabato

 

A mural garrapatiao y firmao por

El Bato B Rob|Arte

 

Plena humeante

De cantinas y burdeles de esquila

Trasquilada al

 

Memento conventual de torreaguja y de

Esqueletos rumbosos arrumbaos y

 

De plicas con premio al desenredo

De las rótulas

Sin que la sangre brote

Entre pantalones bajaos y re re

 

Repletórica

De asesinatos

Fósiles bastante bien conservaos

En balas y escopetones

 

Sobrevivientes en orín y asimismo

Salaos y conservaos salaos

En la propia verga

Con todo y güevos en la boca de los muertos

 

Paisaje despegao a punta diuña en lontananza

A vespertino cartel de negra sangre

Imparcial de sol indiferente rasguñao y

 

Re re repegao en cartelera por el

Cártel del Monte de Enfrente donde

Manda parcelario y deja dicho El Resorteronte

Hasta que se lo cargue El Hulefante

—O La Ligartija su sos

Teniente. 

 

Ordalia_Octaedro_WEB_620f27de9b

 

Ciudad

Garabato preprimario

Reciclao

 

Espléndida cuñada

En placas giratorias

De platino encarcelao y ya.

 

«Los aprehendices aprehendían

Chupándosela a los verdugos la tortura o

 

O la ejecución

Selectiva o simultánea y unos y otros

 

En éxtasis adustos trabajaban

El secreto a güevo de sacar lo lenguasuelta y

 

Y la lengua de paseo a los muertos de

Estao o por encargo (‘Un

Extra que nunca viene mal’).

 

Ejecutao lo

Ejecutao

 

Peritos

En marcialidades y

Paracivilituras como aquestas

Mamaban titulaos

Culo maestre clandestino a reputaos

Genocidas

 

De tanto en tanto honraos a su visita y

Doctoraban en

Lenguas francas u oficiales» soltó agachao y

Viendo inquieto pa todas partes

El Tilico De Córdoba

Mientras se lo peluqueaban.

 

«Ciudad Pagoda

Cupular

Cópula de Trento a

Garabato en todo caso revolcada

Da lo mismo Re re

 

RePlena que es un gusto amputao ser su símil

Encapuchao de

 

Púrpura

Su intenso

Barateo

De articulaciones derribadas

De la silla de montar y mañosa de tener

 

Orgullosa un solo dramaturgo atareadísimo

Taumaturgo contratenor

De manubrio sin bicicleta

Sin manos en los guantes y

 

Dentadura postiza

Sin boca ni comida ni economía

 

De palabras invidentes tipo ‘baba’

En los grandes palacetes de la hambruna

 

Ajena». Estas jueron palabras pintura

De Juan Delacroix. «Y en la propia

Si la hubiere. Deduzco que faré

Lo que pueda

 

Que procuraré no decaiga

El ritmo en la bajada

Esté Que diga en la subida»

 

Dijo El Sillín Sinculo sin responder

Directamente y dirigiéndose a

La Asamblea General reunida

Bajo los paloecoco y

 

Bostezando entre

Las piernas propró proprosiguió:

 

«Si consigo levantarme particular 

De debajo de los tanques

Recién compraos a Los Tulipanes

 

Chorriaos

 

Incluso

Aprovecharé la levantada pa resucitar

Un rayo

Luego de ir a mear un ramo prieto

 

De riñones fríos y plastaos y

La leyenda de otra

Plaza

 

Afuerita de abril ya casi mayo:

Todo platiao espejeando junio significa

Pa nosotros marzo y medio y

 

Pa ti que llueve aunque no llueve

Nomás meo O

La huida de la serpiente

 

Ciempiés de colmillos alfil jaque

Sucede.

 

Si me muelde loj piej Así senroque

Yo la quiero agurruñá».

«Ya somos

 

Refugiaos. ¡Híjole! No cualquiera. Río

Me río de tus hermosas alas de oro y cerámica

Agrietá

 

Del humo malandrín y la ósea polvareda

De la guerra. Parece mentira

Materialista

Capitalista forunculero

Si no hipersónico sí presunto

Orden papartera bipolar. Matan

 

Mandan a matar y se matan por él

Como si orden existiera o

Se agarraran del chongo por algo que juera nuevo

Nuevo y no todo vieja vida real

En los tres órdenes mortales de

Trípoli. Igual Igualito que

Cagar y matar estatua. Polo Norte Polo

 

Sur. Ártico

No Antártico

 

Este sueño anárquico (ah

Las Polinesias de la medusa inmortal)

 

Derretidos no tiene pie ni cholla

Clueca y aumenta el rasero ondular del mar.

O sí: si canta el gallo en la

Gallina ventanaemplumada a la gallina y

 

La gallina en el gallo ventanadesplumada

Contesta al gallo con un huevudo

Poema cloclóloquial y de este modo sincero

 

Empareja aviesa

 

Vejez y

Juventú de corral

 

Un poco en binomio de coger

A plazos y posparir y pospartiar

 

La picuda gloria de un piopío granjiao

—Piropo a la barragana natural

Del granjero muerto Que tantos hijos le dejó

Cuantos le quedó a deber»…

 

«O no tanto deso como eso.

Eso azul isatis en gallinero de hielo es cielo

 

En la funda de mi propró De mi

Propropio cuacuacuándo y sin ruido

 

Distante

Del instante en que violé mi tumba

Y saqué de allí mi muerto a rastras y

 

Y será por esto que

Me alegro tanto del último balazo

Que se oyó.

 

Entró por el esternón

De la cañería

Me lo llevé a la morgue

 

Que se oyó

Graznando

 

Iba a decir

Cantando»…

  •  

Ordalia_Tetraedro_WEB_c41a070fba

 

[De La cáscara guarda al palo, en proceso de escritura] •

«Temoyo» ya está en Temoyo. ¡Vénganse corriendo a Los Arrieros!

cartel temoyo

Ediciones Le Prosa presenta en Acayucan, después de darla a luz en Barcelona, la primera edición de este libro bello y necesario, aldeano y mundial Gracias a Sonia García y a su hija Sac-Nicté, a Gilberto Gutiérrez, a José Luis Ortega Vidal y a los hermanos Jorge Humberto y Rosalino Guillén Cordero por hacer posible que el grueso de los ejemplares editados esté ya en manos del autor y que este acto por tanto tenga lugar Nuestro agradecimiento también a los participantes; al restaurant Los Arrieros y a Los Arrieros del Apompo, sin jaranas y con ellas  

«Granta en español» y mi versión a «Estrelles de camp», de Perejaume

grantagrantagranta

 

En fechas recientes he traducido dos notables opúsculos de Perejaume, poeta y artista plástico catalán: hace cosa de un año el ensayo El “potser” com a públic [El “quizá” como un público], para la sobria y cuidada (la parte que me toca la cuidé yo) edición bilingüe de Tushita Edicions (2021); no puedo ahora sino recomendar su lectura. El último número de la revista Granta en español (Otoño 2022) que anda por librerías, derriba en cambio la puerta y con los pestillos todavía calientes en la mano levanta rápida suplencia portal de hojalata a Estrellas de campo, mi versión a Estrelles de camp, serena noche sideral poética acometida de suaves embelesos y graves registros sutiles. Sostuve un intercambio de correos con la revista por el motivo zorro de arriba y por otro que abajo quedará patente; sólo daré aquí dos o tres (quien piense que son más que los cuente) fragmentos consecuentes: alguno pulido, otro corregido y aumentado y alguno más sin pulir, y entrego a la imaginación lectora de poesía qué dijo la otra parte.

 

Esta es […] la entrada original de mi texto:

Cuando contemplamos el cielo estrellado los instantáneos cabos de luz levantan unas montañas altísimas y deslumbrantes que contrastan con las montañas terrenales, perennes y oscuras. Es la opulencia astral. En un desinfernarse sucesivo de elevaciones, y sirviéndose —a veces mezcladas, a veces intermitentes— de la absoluta oscuridad y de la absoluta luz, la constelada produce un ilimitado centellear de cimas que trazan puntas hacia aquí y hacia allá y no cesan.

 

Este es el texto que aparece en Granta:

 

Contemplamos el cielo estrellado y entonces instantáneos cabos de luz levantan montañas altísimas y deslumbrantes que contrastan con las montañas terrenales, perennes y oscuras. Es la opulencia astral. En un desinfernarse sucesivo de elevaciones, y sirviéndose —a veces mezcladas, a veces intermitentes— de la absoluta oscuridad y de la absoluta luz, la constelada produce un ilimitado centellear de cimas que trazan puntas hacia aquí y hacia allá y no cesan.

 

Esta es la indicación que escribí para su corrección, a la vista de una y de otras más adelante a lo largo comas intrusas:

 

La construcción catalana de las frases no es igual que la castellana. Esto es propio de todo idioma y no hay nada que hacer o decir. Ningún escritor de mi lengua estructuraría de este modo sintáctico sin entrar en conflicto con la sindéresis, esta frase: “Quan mirem el cel estrellat, les puntes instantànies de llum hi alcen unes muntanyes altíssimes i enlluernadores que contrasten amb les muntanyes terrenals, perennes i obscures”. Escribiría más o menos esto: Contemplamos el cielo estrellado y entonces instantáneos cabos de luz levantan montañas altísimas y deslumbrantes que contrastan con las montañas terrenales, perennes y oscuras. Si yo hubiese traducido de este modo sintáctico no hubiese incurrido en traición al original sino en servicio a los lectores de mi lengua, y sin embargo hubiera incurrido en otro tipo de traición que es la que corresponde al estilo de este autor cuya construcción es parte propia y peculiar en muchos momentos, y este es uno de ellos. Por eso, al castellanizar la construcción para mantener el estilo prescindo de comas u otras tildes que resultan intrusas al ritmo natural y detienen la respiración, y esto vale para todo el texto poético traducido. Ignoro, pues, por qué en la primera línea aparece, después de ‘el cielo estrellado’ una coma que corta el ritmo de exposición y pensamiento a la frase. En catalán es imprescindible esa coma; en castellano, superflua y obstáculo al ritmo. En el archivo que conservo, tal coma no aparece…

 

Como puedes ver, aquí no se trataba más que de eliminar una coma, no de cambiar la redacción a mano ajena. Esto bastará para que hagas tuya la idea de que no, no se siguieron ‘a rajatabla’ como dices (ojalá, y no hubiera caso), mis indicaciones de corrección que, a veces, por digamos ‘deformación profesional’, comento.

 

En otro asunto, si bien no “bañó el agua castalia el alma mía”, sí que desde hace mucho tiempo como Rubén Darío “mi intelecto libré de  pensar bajo”. Me he equivocado, cómo no, pero jamás he procedido, desde mi juventud que soy conciente (no, no escribo ‘consciente’), con intención de causar daño a nadie. Los hechos, las acciones humanos no obedecen a maldades o bondades de la fe (entelequia teleológica de Manes o de la especulación teológica) sino a la carga de los propósitos. No existen ‘culpas’ sino responsabilidades, y estas quien las tiene también tiene que asumirlas. Hablo de un hecho puntual que me afecta en lo profundo y es de lesa poesía y nada digo de tu trabajo ni de la revista y sus ‘valores’ ni forma parte de mi asunto hacerlo ni me toca a mí reconocer el ‘poco reconocido’ trabajo de tu abnegado y, ¡sobre todo!, capacitado (ya me consta para qué) par de correctores. Así, mira lo que es tu parte y no esperes de mí ni mala ni buena fe. Me atengo siempre a la verdad de los hechos consumados, míos o de los demás, ahora y en el tiempo, y más todavía si escribo en defensa de la poesía, cosa por cierto impensable a menos que razón de agravio me suscite…

 

Ah, no, no cometo faltas de ortografía. No acentúo conjugaciones verbales del tipo de ‘sabeis’ o ‘quereis’ por el mismo motivo que no acentúo ‘seis’. Por un lado, son palabras graves o llanas terminadas en s; por otro, obedezco músico a la madre prosodia armónica del idioma y me encantan los diptongos perfectos, y sin tildes como vienen al mundo los taño (los académicos reales y los realistas acríticos dispersos o en muchedumbre, por mí bien pueden seguir tildando lo que les dé su real gana, pero a ver cómo evaden ser tildados, a vara de justicia realmente, de tontos de tildar avaros).

La revista “siente mucho” en modo condicional “si ha habido una equivocación de nuestra parte” (es decir: como los abogados, admite sin conceder), y me pide le envíe mis ‘objeciones’ (¡objeciones!; ¡como si no les hubiese entregado un original limpiamente editado –puede leerse zorro de abajo, y como si tuviesen derecho a escribir por los escritores, y como si no hubiese bastado con no meterle mano!); si atiendo tal requisitoria, se me asegura, y esta vez la condicionalidad es aleatoria, esto: “si tenemos la suerte de una segunda edición, lo arreglaremos”.

 

Con tanta generosidad pavlovrrefleja, ofrecida sin haberla yo pedido (esta conversa postal se produjo para cancelar mi presencia en una presentación), me pasa de pronto la vida entera de un escritor la peli de un sueño por delante, y pienso: pues la poesía es cosa privada tanto como pública, también “lo siento mucho” e incondicionalmente (yo sí) dejo aquí a la intemperie de las generaciones mi original, por la poesía nada más y sin quién me la hizo ni quién me la pague •

 

ESTRELLAS DE CAMPO

Perejaume •

 

Cuando contemplamos el cielo estrellado los instantáneos cabos de luz levantan unas montañas altísimas y deslumbrantes que contrastan con las montañas terrenales, perennes y oscuras. Es la opulencia astral. En un desinfernarse sucesivo de elevaciones, y sirviéndose —a veces mezcladas, a veces intermitentes— de la absoluta oscuridad y de la absoluta luz, la constelada produce un ilimitado centellear de cimas que trazan puntas hacia aquí y hacia allá y no cesan.

               Sierras de fuego. Auroras vivas y macizos incandescentes que se desintegran. ¡Cuántas, cuántas montañas! Tiene lugar un continuo salir, caer y reanudar. Elevaciones y llamaradas, derrumbes y oscurecimientos. Viéndolo bien, el centelleo es tan constante que llega a producir el brillo rasposo de un firmamento reverberante y abrasivo como lámina de lija granulosa y gigantesca. Entonces, a punto de alcanzar la fosforescencia de agujas, cerros y picos, se adivina la gran hondura negra y adolorida de punzaduras, de abismos, uno por cada estallido de luz.

               Geología y cielo. Azulidad montañesa de montañas extremas de luz, tan abandonadas al infinito que tiemblan. Agitación de cabos, encendida cada estrella en un cielo cuyo alrededor la atiza con tinieblas: unas que sombrean, otras que contrabrillan. Porque la luz accidentada de una estrella, por más que cobre la figura de una elevación montañosa, tan pronto la toma no se detiene. De hecho una estrella vive de desplegar, sin interrupción, un obstinado resplandor de tamaños. Sus ángulos se suben al cielo y crecen tan punzantes cuanto fugaces. Más que de incendios de montañas se trata, así, de incendios montañosos que, bajo geografías de límites luminiscentes, adoptan una presencia temblorosa de tierras sin linde.

               Evidentemente esta montañosidad sideral, esta voluminosa superficie de emanación en riscos deslumbrantes, pendientes largamente pronunciadas y crestas infinitas es una pura ilusión. Pero una ilusión tan persistente, tan verosímil, que proyecta sobre las montañas del planeta una voluntad paciente de querérseles parecer. Este, si no otra cosa, es uno de esos prodigios que los sentidos nos mueven a advertir: la continuidad de cresta posible entre un horizonte serrado de tierras y un horizonte serrado de luz.

               El sedentarismo terrestre de la luz, en toda la morosidad del relieve que nos sostiene, se manifiesta, entonces, como una tierra extasiada de contemplar los golpes de ala y los golpes de luz tanto de los astros sierraalados como de sus cimas que giran. Respecto a la aspiración de la tierra de intentar parecérseles, no es preciso más que observar los superelevados ápices nevados, flotantes y relucientes como una promesa de llama, como una flotación de tierras que se escapan de tierra y un poco pertenecen al cielo que los abriga.

Concebir un pico nevado como, primero, el firme asentamiento, y, después, el acolinamiento de un destello, con la consiguiente identificación de cualquier relieve alpino o polar con una estrella que por allí mata sus ocios, permite la incorporación casi chamánica de picos y glaciares al ciclo del fuego.

Acabo de dar con una imagen fotográfica de las montañas de Ladakh, situadas en el Himalaya indio. En los declives casi verticales y pese a ello profusamente nevados que allí se alzan, la visión de una estrella que tirita de frío con las puntas de luz paradas y rígidas resulta literal. Son unas crestas altísimas y desoladas cuyas hondonadas prietas de nieve y cuyos ventisqueros más finos resaltan al sesgo sus cantos y sus aristas. Con un ritmo majestuoso, el conjunto despliega una geometría de grandes masas de roca que produce el efecto de una cristalización imponente. Espesas formaciones de nieve y prismas, de gran agudeza de ángulos y cantos, constituyen una imagen muy fiel de estrella amontañada. El efecto, si es que de un efecto se trata, está totalmente conseguido.

Aparte de una figuración tan exacta como la de las montañas de Ladakh, son innumerables las cordilleras que más o menos accidentalmente parecen estrelladas en tierra, ya como una masa radiante que surgiera, ya como estrellas alicaídas que se hubiesen clavado. La ardentía y el hielo, la pujanza y el hielo: el mundo está hecho así.

Curiosamente, de rebote, proyectamos sobre las estrellas una luz de nieve: una neblina helada de estrrepitosa caída, de esplendor y de cristal de nieve al mismo tiempo. Cuando una noche es fría y serena, el efecto de hielos ardientes se manifiesta vivamente, tanto que más que crepitar y echar chispas, las estrellas que titilan lo hacen como si más bien se acobardasen, como si temblasen de un fuego que tiene frío.

Contra estos horizontes ultrarrebosantes, contra estas puntas de luz de una cimación inacabable, la corteza de la tierra levanta puntas mucho más discretas, pero más definitivas y sólidas. El relieve terrenal va naciendo siempre, pero lo hace con la fuerza y ​​la vitalidad de crecer de una cierta quietud. La vida animal, la roca que gema o la maduración de la fruta demandan variaciones lentas, escasamente flameantes, más bien pacientes y delicadas. No hay en el mundo nada inmóvil y parado pero, sin que sea necesario destacar hasta qué punto, respecto a las estrellas las variaciones son mucho menos agudas, mucho más ondulantes y mansas. Por otro lado el riego, la combustión y la evaporación de vida generan, sobre la esfera terrestre, un cielo cautivo, de manera que la configuración ligeramente radiante de puntas de montaña que se escapan de tierra queda superalisada por el activo redondeo atmosférico con el que este cielo las recubre.

       Esto determina que la figura estrellada aparezca, en el globo, más como un indicio que como una evidencia. Y esto permite, según la experiencia que nos proponemos tener, cuadrar con más certeza o redondear mejor esta figura; ahora más, ahora menos estirada de puntas.

        De hecho la misma realidad estrellada tiene un comportamiento titilante, de presencia, según la circunstancia, más potente o más latente. Parece que supiese dónde le conviene un protagonismo de sustancia inflamada que centellea, completamente acrecida y devorada por sus propios estallidos, y dónde prefiere una presencia más discreta y seminal, como la de determinadas formas botánicas. Estoy pensando en la cáscara que recubre las castañas, o en la corteza puntiaguda del fruto del estramonio o en la bola misma de los plátanos empenachada de semillas. En todo caso, a intensidades y a velocidades muy variadas, desde la chispa de fuego minúscula y volandera a la apariencia ígnea de nieves y glaciares, pasando por el campo mundial de montañas, o sea, por la fuerza ascensional del mundo con sus valles embutidos en sus puntos más fértiles, la imagen de la multicimación de un centro se focaliza y se dilata, se derrama, se repite y se perpetúa.

 

Sigo immerso en la consistencia y la emanación. En la esfera de gravedad y la esfera de libertad de la consistencia y de la emanación, en medio de la acción de arraigar y la acción de radiar que, mutuamente, se vivifican. Imposible descifrar totalmente estos fenómenos de tamaño y de luz.

       En este mismo momento el espacio se eriza en cada campo de mundo creador de perspectivas. Con un punto de fuga en la punta, cada punta es una punta de estrella aferrada a la realidad immediata de su campo, hecha crecer desde él, surgida de él, doméstica y desconocida al mismo tiempo, como un flujo de plata que tira hacia adelante y echa a correr.

       Es esta la frondosidad de luz de un campo que se ilumina el tamaño o, aún mejor, el espacio encendido de un brote de campo que cobra aumento del carácter flexible de sus propias glebas para pesar arriba, más o menos ligeramente, pero arriba.

       Por otra parte, junto a esta radiación métrica la disposición estrellada implica, una vez atesorados, que todos los palmos de mundo son igualmente valiosos, sin que ninguno deba estar al servicio de otro. Y esto, como si la ufanía del vuelo y la vida que se les da les sofocasen cualquier voluntad de dominio. Ningún rango jerárquico, pues. ¿Cómo podría un lugar determinado ser más fundamental o más importante que otro? Su propia concepción radiante evidencia la cuestión y le da claridad. Cada punto del mundo, ciertamente, es tan completamente polar o cimero como pueda serlo el resto. Es como decir que toda tierra es central y marginal a un tiempo; cada grano, todos. Cada grano admirado de su existencia y de la existencia de sus granos vecinos.

       Además, en esta inseparable amalgama de naturaleza y luz, por cada campo que marchita de puntas hay un campo nuevo a punto de echar a andar. Es así como el espacio se regenera, rústica su luz y yerbada pero también diamantada y mineral, hecha como está de esta condición estrellada del globo que, con un doble rebrote de resplandor —el que le sale y el que tierra adentro se apaga— pone un punto de incandescencia doquier. Así las cosas, aunque a intensidades muy diferentes, suelo [sòl] terrestre y sol [sol] astral coinciden en crecimiento luminoso, y no sé si no es por esto que, para ratificar esta confusión de suelo firme y de luz, también coinciden en nombre.

       Situaciones. Semiluces. Vaharada de combustión botánica, de combustión montañosa de una estrella que se accidenta más o menos, que se disuelve más o menos, pero no desaparece nunca del todo. Se retrae hasta casi enterrarse, se prolonga hasta casi perderse, pero no se disuelve. Definitivamente la nuestra es una tierra que suscita el horizonte palpitante de los astros. Ahora bien, la tierra no alcanza nunca a mover y hacer estallar un horizonte así; nomás lo conmueve, lo instiga. Simultáneamente el espacio sideral ciñe la curva del planeta centelleándola de una manera rítmica, con la abundancia del sol cada día y lo negro en reposo cada noche. Hablo de abundancia y de lo negro en reposo de tan manifiesto como resulta el efecto de plantación de luz y de mieses sucesivas.

               Siempre he pensado que, en las noches, frente a frente con la constelación de campos que brillan en el cielo, la tierra campa y oscura los toma, mitad por modelo, mitad por imagen de culto. Cuesta muy poco ciertamente contemplar las estrellas como iconos de campo. Unos iconos refulgentes, múltiples y enjoyados. Realmente, si hay una proyección extrema de la imagen de campo, está en el cielo estelar que fructifica. Al fin y al cabo, con el constante estallido de tierra fértil y de luz, una estrella es como un campo llevado a la exageración.

               Montañas luminosas, montañas solariegas. Ninguna otra hipérbole de campo como la de estos cultivos esféricos rodeados de extensiones que hojecen y cumbrean, y que lo ejecutan con una luz fresca y limpia de tanto y tanto arder, y a una distancia vertiginosa que no hace sino enfervorecer todavía más su culto. Iconos y más iconos, pues, de unos campos que no están a nuestro alcance, de unas tierras hermanadas por puntas como los dedos de nuestras manos, pero que no están a nuestro alcance.

               Iconos gestatorios. Divinidades de campo que vemos vivir y reinar vestidas de una tierra deslumbrante, de una tierra hecha esplendor y coronadas de una cimación obsesionante. Campos subidos al cielo, campos de resplandor de un estallido mineral y botánico, pero también de un estallido animal suficientemente vistoso si nos dejamos perder por entre la figuración láctea de la estrella del Boyero o por la del camino de Leche derramada tal y como se expresa en el mito de Hera y Heraclés. Ya me direis si no es ganadera de casta esta visión lechosa del perfil de la galaxia, como un chorro que brota de los senos de una diosa para criar y amamantar trocitos y más trocitos de roca bullente.

               Leche y nieve y simiente de luz. Cosechas y ramos de tierra y de viento, de polvo y de gases. Glebas y astronomía de una agrariedad gradualmente más amplia hasta conseguir la configuración y la desfiguración cósmica de un campo radical: la bóveda dilatada y la semilla de bóveda •

 

[Versión de Orlando Guillén] •

 

Reginaldo y la tradición oral de narrativa acayuqueña

20220917_131604

Le Prosa acaba de dar a luz la primera edición de este libro bello y necesario, aldeano y mundial, aquí, en Barcelona, a la vista por años intencionales de la incompetencia política e intelectual, la envidia, el ninguneo y la mala fe de quienes por obligación civil debieron de hacerlo en Acayucan, de donde es oriundo, tanto como su autor y como este actor (ah, los sentidos desusados de las palabras) de largos y muchos ya libros de poesía. Mis ediciones son de 100 ejemplares, por vocación testimonial como sabe mi cercanía poética. Traigo esto a cuento porque, más allá de cuestiones económicas que de haberlas haylas, si no había publicado antes el libro es porque no tenía modo de hacer llegar tanta carga espiritual a su destino natural; apareció de pronto una oportunidad entre mis amigos, procedí a editar y… a mis amigos y a mí nos dejaron plantaos y con la carga encima. Ellos y yo aquí y otros en mi pueblo y en Veracruz estamos en movimiento inmediato reactivo y puntual, y esperamos pronto resolver este asunto y, por lo que fuere o hubiere a más, oímos ofertas y propuestas…  En esta entrega primal doy una muestra contundente de qué libro [de narrativa oral tradicional de los abuelos del terruño] estoy hablando, y en haciéndolo me callo    

La creación del mundo

 

En el atardecer, un anciano sentado en un banco frente a su domicilio escudriñaba y desentrañaba al mundo. «El mundo», decía, «es una continua confusión, un desorden, heterogéneo, un lugar común sin nada en común, un ir y venir por todas las direcciones; en fin, es redondo y no cuadrado y plano».

Enseguida de estas agudas observaciones, el viejecito empezó a contarme la historia de la creación del mundo.

 

En el principio, cuando El Maestro decidió crear el mundo le dijo a un hombre:

—¿Puedes hacerme el mundo? Hazlo y te pagaré bien.

El hombre, con tal de ganar unos centavos, le contestó:

—¡Claro que puedo! ¡Yo le hago el mundo! No se diga más.

Pero El Maestro, que era Dios, le fijó un plazo.

—Te concedo cinco días para que lo termines. En caso contrario, morirás.

El hombre se entregó manos a la obra. A los tres días acabó de hacer el mundo. Lo modeló bonito, hermoso. El globo lo hizo perfecto, redondito. Lo tomó en la palma de una mano y con la otra le dibujó rayas derechitas y paralelas, todas en la misma dirección, llenando al mundo con éstas. Era una obra de arte. Feliz y ciertamente orgulloso por su trabajo, que finalizó antes de la fecha impuesta, en el cuarto día por la mañana lo fue a presentar a El Maestro. Pero en cuanto El Maestro lo vio, le dijo:

—¡No hombre, esto no sirve! Destrúyelo y haz otro.

Y agregó:

—Te queda este medio día y mañana; en total un día y medio para desempeñar tu palabra, o perecerás.

El hombre se retiró cabizbajo, apesadumbrado, triste.

¿Cómo era el mundo que El Maestro deseaba? ¡No tenía ni idea! ¡Y ya no le quedaba mucho tiempo para manufacturarlo!

Pensativo, acertó a pasar por una calle donde un borracho tomaba. Éste le llamó:

—¡Ey, tú, ven; échate unos tragos conmigo!

—Ahorita no puedo, tengo que hacer el mundo que me encargó El Maestro, y no sé cómo. Cuento sólo con un día y medio para cumplir o en caso de no ser así moriré.

—Hacer el mundo es fácil —le respondió el ebrio. ¡Ven, vamos a emborracharnos! Yo te hago el mundo en un santiamén mañana temprano. Hoy gocemos y embriaguémonos…

Así lo hicieron.

El hombre se dedicó a libar con el beodo y se olvidó por completo de hacer el mundo.

Al día siguiente, efectivamente, el borracho hizo el mundo en un momento por la mañana, cumpliendo.

Le dio forma al esférico rápido, de cualquier modo, con superficie irregular y dicen que hasta le quedó de manera geoide. Y lo rayó para todos lados, haciendo un enredijo donde no se podía encontrar ni el principio ni el fin. Cuando finalizó, le indicó al hombre: «Ve y llévaselo a El Maestro y verás que quedará satisfecho».

El hombre obedeció.

En cuanto El Maestro lo vio llegar exclamó:

«¡Este mundo sí sirve! ¡Así es como debe ser el mundo! El primero que hiciste no iba a funcionar, porque todas las líneas eran simétricas y por lo tanto limitadas. Además ¿cómo iba a ser un mundo con todas las rayas en la misma dirección y al mismo punto? ¡Un mundo así no sirve! ¡Y la redondez y los detalles pecaban de perfectos…! Pero éste que hoy has traído, hecho como al azar, es el mundo que quiero. ¡Te felicito!»…

Esta historia de la creación del mundo es la explicación, y no otra, de que el mundo sea mundo •