Sur profundo: «El ansia de la pandorga». Una entrevista y una muestra  

«El ansia de la pandorga» •
Yo escribo siempre en el Acayucan abstracto y sentimental
que revierte Utopía mi lugar de nacimiento
: Orlando Guillén •

José Luis Ortega Vidal •

Al hijo pródigo se le reclama un lugar en la memoria. Acayucan parió un cantor que homenajeaba a Rabelais y le han devuelto un poeta en toda la extensión de la palabra. –Y ¿qué es poesía?, se le cuestiona al crítico de todo modernismo que no sea el de Rubén Darío. «Poesía es vida». Y el candor de Gutiérrez Nájera padece perplejidad ante la respuesta de un acayuqueño que se asume hijo de la poesía popular que en el terruño se respira junto al palo mulato, la selva ausente, la musicalidad de frases compuestas al vuelo, las aféresis en singular anomalía local resueltas en onomatopeyas de significado profundo (tanto, dice el poeta, que entre el mij y el mej se podría escribir un buen libro), el olor de la carne de Chinameca, el réquiem por el zapote domingo y los mazates, la persistencia de los pichos y desde luego el son jarocho (que lo mismo despierta sensualidad sin par en fandangos inagotables que acompaña a los muertos en los últimos estertores de difuntos).

–Y ¿quién es el poeta?, me pregunto y respondo para los lectores:

El entrevistado nació en Acayucan en 1945. Desde 1945, afirma, es poeta: «porque uno nace para algo: por ejemplo, para hacer poesía». «Poesía es vida»: el resto, pensamos nosotros, es aprendizaje de una técnica, desarrollo de un conocimiento sobre el uso del lenguaje; dominio de un oficio; las lecturas que nunca han de terminar y que al final sirven de contexto para la creación propia. Sin capacidad de crear un estilo propio no hay poesía. Si no se tiene la capacidad de impulsar con modo propio el universo de la vocación y del talento no hay creación, y sin creación se puede ser un imitador, acaso un buen imitador, pero no hacer poesía.

Entre otras, suyas son las obras Ubú Güey, Cherezada en la noche de los alfanjes, Hombres como madrugadas: la poesía de El Salvador, El costillar de Caín, Ujier Dóktorr y Doce poetas catalanes del siglo XX.

El encuentro ocurre en Acayucan, la tierra donde Orlando Guillén creció y vivió hasta la adolescencia, antes de acudir a estudiar la carrera de Derecho, en la ciudad de Jalapa, desde donde partió a la ciudad de México y luego a Barcelona, España.

Recién desembarcado en la patria de origen, Orlando vuelve a la matria, al inicio de los inicios, para reafirmar recuerdos y continuar con la escritura de El ansia de la pandorga, un libro que recrea los primeros años de su vida; es decir: su vida en Acayucan.

–Tras más de cuarenta años de ausencia, ¿cuál es tu apreciación de Acayucan?

Acayucan es un pueblo, según como se le quiera ver, culto o inculto. Es culto en el sentido general del hacer humano, porque lo que hace el ser humano es eso: cultura. Desde el punto de vista de la instrucción es un pueblo inculto, un pueblo que no lee, que no fomenta la curiosidad intelectual de nadie. A mí me tocó sin embargo ser adolescente en un buen momento. El magisterio de Manuel López Guillén en el orden literario no fue benéfico para quien no supo recibirlo. Pero su presencia significó para mí y para otros una puerta directa de entrada a la contemporaneidad de la literatura, y más específicamente de la poesía. Entrar a los quince años, aquí, en Acayucan, al conocimiento de autores como Whitman, Darío o Neruda era equivalente a haberlo hecho en cualquier lugar del mundo, y eso era y es tanto como tener carta de mundo.

–¿En qué términos se da la relación del poeta que eres con el terruño al que vuelves? Todos tenemos influencias… ¿Cuáles han sido las de tu escritura?

Yo escribo siempre en Acayucan, en el Acayucan abstracto y sentimental que revierte Utopía mi lugar de nacimiento. Mi relación con la Acayucan real es intensa, extensa y profunda, pero la Acayucan actual no es la de mi poesía ni la de mi vida poética e intelectual sino su referente vivo y mi taller de música y de idioma. Trate de lo que trate y se ubique donde se ubique lo que escribo, la mano que traza la palabra y la expresa en canto viene desde y está en aquella otra Acayucan, y desde ella dibuja la amplitud del trazo y los contornos del canto. El son jarocho, la imborrable canción de Santos Soto pesan más en mi espíritu que todas mis lecturas. Esta cosa de las influencias de que me hablas se entiende básicamente en términos espirituales. Ninguna poesía verdadera tiene antecedentes de estilo como escritura, porque tratándose de poesía la escritura verdadera es siempre de autor. Las influencias son de espíritu, no de estilo. Así, Quevedo, Rabelais, Aristófanes o Darío son referentes de sustancia en mi obra: de espíritu, no de estilo. Ni más ni menos importantes por ejemplo que Santos Soto, el fandango, el baile de Los Arrieros, la locura vital y el análisis silábico-fonético de don Tobías Bocardo en mi formación acayuqueña.

–Desde una perspectiva histórica, ¿cuál es tu visión de Acayucan? De pronto, ante la situación de crisis económica que vive y en el recuento de los recursos naturales que aquí se han devastado, parece un pueblo traicionado…

El Acayucan de hoy entró en la modernidad supuesta por obra de Miguel Alemán Valdés y lo que se llamó el alemanismo, una antigualla en quiebra política actualmente, como el pueblo mismo política, intelectual y económicamente. El error histórico de Alemán no se circunscribe a Acayucan; es una desgracia nacional. En nuestro caso la equivocación se extrapola como el seguimiento de un modelo de desarrollo que no tenía futuro, que lo hipotecó materialmente. Puede hablarse ciertamente de un Acayucan traicionado, puesto que se impulsó un modelo de espaldas a su realidad ambiente, a su ser ecológico racional y al tipo de economía que le convenía. La imposición de una industrialización imposible en la zona fuera de sus propios recursos naturales, y de la ganadería extensiva y depredadora, acabó en un ecocidio irresponsable, ciego y sostenido por cacicazgos de una élite hoy desmembrada e impune. Alemán partió del modelo de desarrollo gringo, como si nosotros fuéramos o pudiéramos ser alguna vez metrópoli. López Portillo vivió en carne propia las migajas de ese sueño guajiro. Ni México ni ningún país de América Latina serán nunca metrópoli. En América Latina la cosa acabó con la guerra de Cuba. El final de la potencia española es la entrada del Destino Manifiesto.

–En el Acayucan de tu adolescencia aparece un personaje que forma parte de la historia local y regional. La referencia es al profesor Manuel López Guillén, expresidente municipal y maestro de varias generaciones, periodista también y alguien de quien estuviste muy cerca…

Aparece desde antes; desde mi niñez… El caso de Manuel López Guillén, a quien no quiero juzgar ni como expresidente municipal ni como escritor, debe de verse más bien desde su irradiación de obra educacional, y de su condición de pedagogo y periodista. Manuel fundó las primeras secundarias de la zona en Acayucan, tanto la que corresponde a la edad en que normalmente se realizan ese tipo de estudios como la que atiende a la educación de adultos. Puede decirse con propiedad que Manuel abrió la puerta a la posibilidad de la educación superior, más allá del estigma de nacer en un pueblo sin perspectivas. Manuel fundó Mensaje, el primer diario de Acayucan, en un momento de excepción que reunió a periodistas acayuqueños o residentes de la talla de Carlos Guillén Tapia, Alfredo Celis del Angel, Angel L. Gutiérrez y yo mismo que ahí comencé mis avatares de ese orden, y que se enriquecería de manera inmediata con la participación en su consolidación de José Antonio Gutiérrez, Helio del Mar y Reynaldo Pérez Marcheco. Desde entonces no se ha dado aquí un fenómeno similar, pero en cambio se ha consolidado una tradición periodística que parte de esos orígenes, de los que Manuel fue mucho más que director y animador. Vive todavía Manuel López Guillén y es tiempo de valorar ahora su importante aportación a la cultura de Acayucan. Para decirlo en pocas palabras: Manuel hizo más por el futuro de Acayucan en términos intelectuales e incluso políticos que Miguel Alemán Valdés.

–Quisiera que Orlando Guillén hable de la poesía de Orlando Guillén…

Cantar del pantagruelista y otros textos de mi adolescencia y de mi juventud temprana, son eso: prehistoria de espíritu. Reuní en Versario pirata mi obra de juventud. Son tres libros de individualidad propia los que incluye ese volumen: el que le da título, Títulos del miedo y Un muerto rema rayo abajo. Este volumen comienza para mí mi poesía y representa sobradamente mi juventud. Lo demás de entonces, ya lo dije en otro lugar, son retazos de adolescencias fetadas. Con Rey de bastos comienza en 1980 mi escritura adulta, y marca mi paso de la poesía lírica a la dramática; a un tipo de búsqueda que establece la identidad entre el teatro y la poesía en términos simbólicos y en términos de representación. La lírica pasa de la referencia de sujeto a la de acción y movimiento, y cobra los caracteres dramáticos y trágicos que comienzan a vislumbrarse en un libro de primera madurez como El costillar de Caín, que es de 1983-84, y que se sitúan como marca de madurez definitiva en mi reciente e inédito libro Tiempal Libro de pinturas, que acabo de terminar y que escribí en los últimos cinco años un poco como acotación particular a mi trabajo de vida de los últimos 25 años: Doce poetas catalanes del siglo XX.

–La vida de Orlando Guillén ha transcurrido en dos universos: México y España. Es un experto en la lengua castellana y domina el idioma catalán. Más aún: su libro más reciente Doce poetas catalanes del siglo XX está retenido en manos del Fondo de Cultura Económica pero es referente obligado del mundo intelectual y literario de Barcelona. Orlando ha sido un viajero constante. Recorrió buena parte de Latinoamérica y algunos lugares de Europa. Sin embargo, Cataluña es un caso aparte…

Mi relación con Cataluña puede resumirse en los órdenes espiritual y vital como un descubrimiento y como un renacimiento. El descubrimiento de un idioma y de una poesía que, formando parte de nuestra herencia peninsular, nos han sido ocultados y desvanecidos por el poder del hispanismo castellano y castellanizante. Lo más reciente, por el franquismo. Pero la cosa viene desde finales de la Edad Media, y no es cuestión de ponerme a hacer historia. Desde entonces hay gran poesía y gran prosa catalanas, y su presencia debería enriquecernos desde hace mucho tiempo. El renacimiento se produce a partir del hecho personal de haberme enamorado de una mujer que lo ha sido de mi vida, al mismo tiempo que de su idioma. Mis hijos tienen ambos idiomas y ambas patrias, como yo mismo en todos los sentidos. No soy catalán ni catalanista, pero mi obra es ya inseparable de la poesía catalana en términos de conocimiento y difusión de esa poesía en el ámbito general de la lengua castellana. No otra es mi aportación de vida de los últimos 25 años con mi libro Doce poetas catalanes del siglo XX.

–Sobre el trabajo nuevo, en torno a la poesía que escribe, Orlando Guillén da cuenta de una inquietud particular. Hay, dice, un libro pendiente sobre Acayucan. Ya está en proceso y versa en lo fundamental sobre los primeros años de vida del poeta. El título de la obra es revelador: El ansia de la pandorga. «Volví a caminar por la tal ansia, luego de años aciagos de una niñez enferma, junto a cuyos recuerdos hay otros gratos sobre la gente y la naturaleza pródiga que nos fue obsequiada», da a conocer Orlando Guillén. Y aquí está el último tema, el recuento de lo que vendrá:

Mi trabajo de servicio a la poesía catalana del siglo XX me ha ido dejando en sala de espera algunos libros propios. Terminar aquel trabajo ha sido condición de espíritu para poder escribir estos materiales, de los cuales Tiempal se ha dado maña para aparecer y darse casi simultáneamente con el final de la última revisión general de mis traducciones. Inmediatamente después estoy escribiendo ahora un libro especialmente significativo: El ansia de la pandorga, cuyo asunto es el punto de partida físico y espiritual de mi condición de poeta, ubicado simultáneamente en mi infancia y en Acayucan: en la Acayucan abstracta desde donde escribo. Cuando este libro sea un hecho perfecto, o sea: un hecho pasado e irremediable, tengo pendiente todavía un libro más: Funda sobaquera, libro del cual conozco vagamente el asunto (su título lo delata, y puede incluso ser un libro epigramático, dentro de una vertiente trágica del epigrama, que no es precisamente su enunciado clásico), pero del que ignoro la forma y, para que aquí se cierre esta entrevista contigo, el estilo

[Diario Acayucan. 6 de enero de 2005. Revisión: 2006; plus, 2026]

«El ansia de la pandorga» • Muestra

Desde la arboladura del viento los pájaros caían de maduros.
Bajo el pajón de los árboles de tierra
anidaban muertos
sobre las horquetas pelonas.
Quitándose la copa,
los de abajo saludaban a palo
de sombrero
una vida de ala
entre ábregos infectos
como un enano envidia a un jorobado.
Con la memoria aplastada quedaban incrustos en los días oscuros
Ni rastro dejaban de lo que en vano se afierra.
Eran en morir expertos,
como buitres comadronas
de Ahab y mequetrefes de popa
meando bacinicas enteras de oro de los reyes muertos de regalo de enero.
Paga de gala
a la celeste puta que amputa con el ponche de esmeril fierros erectos
a los que para erguir primero que nada ha mamado.
No sabe escribir y firma digital
El De Las Manotas, dejándolas marcadas
sobre cuello de zanate que ya se puso cenizo
y cae de fondillo en la noche del aire.
Mejor aprieta el pescuezo de las aves en vuelo
que no las domésticas,
correlonas y pal augurio ni de entreno al agüero.
Sangre viva para ronco pecho,
grasa quemada de giba de ballena de desierto blanca,
restos de humazón de la tazabarca de las aguas.
Enanito en corazón ciprés de avestruz lo dual
hundido: el tajo, la rajada, las tajadas;
precario de lo Uno y de la Otra tuerto y plomizo
de las cáscaras de cielo. Se revuelca con puercos la mujer del aire
(animala de andar a pata por el vagón floresmagón en revuelo
de culo en casa se dispone a coger entre otras tareas domésticas
superficiales y viscosas, pero
no ha tálamo en pecho:
baba verde de fiera estanca,
culebra bajo las enaguas).
La extremidad sensual de la materia del sueño
es materia de espíritu puro en la carne,
monte de sustentación.
Será vencida pero antes vencerá,
vencida en la calaca
la calaca de a güevo renacer.
Retumbo de manada de fuentes
chorreante de la borrega gorda de las nubes hinchadas,
cuando a picayelo picoteadas por los aerosoles graznientos del día
la mujer de amarras quiere coger con el marido ausente y el amante dueño
de la plaza naufraga triunfante del orgasmo de otro encarne
más sutil y perecedero que corazón
de niña sorda, y será
de otro la resaca,
y ella mujer
de impertinentes,
aradura yerma de donde es amor. Tintineantes tristes arracadas
las aguas prietas de la borrega nublada de toda manadería.
En un callando in crescendo
pilotan zopilote planeando mis ortografías
en la sustancia
de vuelo de las aves de tierra
que no lo desarrollan más que en vuelo
lego de morir.
Era un aguilar de águilas de platarrefractaria la agonía de los ciegos
que no la podían y el deslumbramiento
ego de los ciegos que sí la podían ver.
Comevidas es Boca Ciega comiendo
mierda y le entran moscas mías
al arroz de los muertos, el ansia
de la pandorga, porque no las soporta y se emperra,
y ni las ve ni las siente. Muertas en vuelo
en cintas de mal parir
son puro tapilte de egos,
cargamento de mierda. Miento.
Son lo que no sabe y no conoce y no siente ser.
Lo que no le importa más que vívere de eternidad comiendo
mierda y le entran moscas mías
al arroz de los muertos, el ansia
de la pandorga, la mano que tira de ella desde el barco de la tierra
hollando huecos en la luz, pintando el aire del cielo
que colores sabe parir
con brocha de cerda lisa. Los pinceles en el azar y en los pliegos
de la pintura de la tarde veo morir podrido en poesía mi aliento
poniéndole tinta a la color del sol, crayón de verga al tiempo. Enmendamiento
a lo que fue de dios y es misterio cerrado como ser
o no ser en la bocaza hueca de todo lo absoluto, yendo
a chingar su madre el extendido nasal receptor de la fragancia
de ego extenso y demás demolatrías
y el aire rayoneado por aves que anidan en verdes vivos de la tierra,
aves que ni van a parir ni ponen huevos
de serpiente plumada:
más mediocres que dios sobre testa de árbol enemigo.
Todo es picho muerto a picada de alacrán
antes de cualquier decir que no sea ente
sin pujido abstracto. Entre llamaradas de petate fenixio
dé la vuelta al aro de morir la materia fenixia
en la impostura humana. Desbroce
el polvo mortal de dios y todo ego de dios de sobre la planta de la tierra,
todavía sin morir y planchando en condominio gente. Muertos relevos
para el recluta de pornografía de panteón de mejor ética equipada
sin el escrúpulo del castigo:
El asesino la hace y la paga: «¿Cuánto vale, edecán,
la cosecha?» «La cosecha de mujeres/ nunca se acaba». La constancia del cliente
no altera el pulso del recluta ni le tiembla la mano como al fenixio
la llama removiendo transmortal la ceniza fenixia
al recibir la manteca. Doble pose
mortal de dios y todo ego de dios sobre la planta de la tierra •

Idilio, de Díaz Mirón. Notas para la pastoril de Mateo

Idilio, de Díaz Mirón. Notas para la pastoril de Mateo

Siento, pienso, creo que Idilio de Salvador Díaz Mirón no es sólo la expresión más acabada de su lírica sino también uno de los grandes poemas del idioma español por la cercada eternidad de su música. Digo lo anterior entendiendo perfectamente que Díaz Mirón no es poeta de un solo poema y sí de una obra deslumbrada: Lascas, y en ello sigo porque lo comparto el criterio del autor. El Idilio no es del todo asimilable dentro del espíritu del poeta si se desconocen poemas de la excelsitud de Engarce o de la alucinada lujuria bodeleresca de La giganta. Esto por decir algunos títulos a mi gusto, a mi manera de penetrar en ciertos recovecos del amor diazmironiano. Con todo, aquí quiero seguir al Idilio como un guión para música. Por eso debo situarlo primeramente como el logro supremo de una estética que pregona que externarse con metro gallardo es el triunfo del bardo.

Si como parece ser un hecho el idioma español (lo mismo el hablado que el escrito) suena ‘en buen romance’ en verso de ocho (tomo un ejemplo de la prosa clásica: «En un lugar de la Mancha»…), y si el endecasílabo le es derivado y subsidiario, el metro de diez sílabas tiende a semejar huraño y difícil –su dominio no puede ser sino gallardo. Pero la poesía es un agua que impone su recipiente; luego, no quiero decir que el gran buril escogió el metro de diez para el Idilio; en cambio sí que fue captado por su escriba en ese metro. La maestría de Díaz Mirón en el momento de la escritura del poema es tal en el decasílabo que el lector lo percibe con la misma ‘naturalidad’ con la que oye el ritmo ‘natural’ del idioma. Puede decirse que Díaz Mirón crea este ritmo dentro de la música general del español y lo recrea en una gama dispersa en infinitas variaciones. Así, a partir del Idilio el metro de diez cobra su propia identidad.

SEGUIMIENTO

Para  su seguimiento he dividido el texto en dos partes generales, y estas en tiempos o movimientos.

Los tiempos para cada parte son seis. Curiosamente (porque no se trata de una división arbitraria para facilitar el estudio; porque es un resultado del trabajo mismo): el ritmo de seis sílabas es síncope natural del metro de diez.

PRIMERA PARTE GENERAL

El primer tiempo o movimiento del poema se desarrolla a lo largo de las primeras cuatro estrofas y su ritmo es la respiración del océano –a tres leguas del puerto bullente, animado a desbordes y grescas. Su tono es descriptivo y plástico. Sitúa el escenario, el paisaje físico: una choza que apoya un costado en el tronco de un mango copudo. Da las características de lugar: el sitio es ingrato, fétido, hosco. El aire trasciende a boñiga, a marisco y a cieno; y el mosco pulula y hostiga. La flora (el cardón, el nopal y la ortiga prosperan) es enérgica para que soporte lo mismo la furia del viento del norte que la pródiga lumbre del sol.

En una sola intensa estrofa se despliega el poderoso latido del segundo movimiento. Su ritmo es quieto, contemplativo: el amanecer.

La larga meditación humana frente al fugaz espectáculo del amanecer da su ritmo furtivo al tercer tiempo: un tiempo hecho de sensaciones y de ausencias, extásico, meditativo, oscuramente esperanzado, nostálgico. En ese tiempo se produce una de las más hondas meditaciones del espíritu diazmironiano, memoria de lo inefable. Animal herido y vivo, el poeta puede ya recibir un prestigio rebelde a la letra, un misterio inviolable al idioma; y, en los pocos instantes que dura, alcanzar el reposo artero de la serenidad, porque hasta el pecho del poeta, el pecho infernado, respira un olor de inocencia y ventura. Su inmersión, su de profundis viene al hombre como una memoria y acaso como una esperanza.

Pero el ponto es de azogue y apenas palpita. Un pesado alcatraz ejercita su instinto de caza en la fresca. Grave y lento, discurre al soslayo, escudriña con calma grotesca, se derrumba cual muerto de un rayo, sumérgese y pesca. La visión cinegética y siempre plástica a que el alma del poeta asiste da el ritmo roto, de violín en añicos o de astillas de harpa, al cuarto tiempo, de rompimiento lento y retorno a una contemplación asombrada.

El quinto tiempo lo abre el trotar de un rocín flaco y mocho en el cual caballero grotesco y simiesco, caricatural, un moreno que ciñe moruna transita cantando cadente tontuna de baile jarocho –cuyo monótono gangueo acalla un pájaro por el mero expediente de soltar un gorjeo. Cumple así el poeta un doble propósito: prepara el paisaje humano del poema y, a través de la oposición gangueo jarocho-gorjeo, canta a la prepotencia de la naturaleza sobre el escueto hacer artístico humano; con ello, da pie a un tiempo bis donde cuanto es mudo y selecto en la hora, en el vasto esplendor matutino, halla voz en el ave canora, vibra y suena en el chorro del trino.

El sexto y último tiempo de esta primera parte es un tiempo de retorno; de un extraño retorno que se produce mediante un inesperado monolito pagano cuya función es plástica sólo aparentemente. El amanecer que el poeta mira y que le ha permitido hurgar en su alma con júbilo doloroso, es el mismo que contempla fijo, pasmado y absorto tal un monolito pagano, un buey gris desde el mirador de un yermo altozano. Introduce de este modo una pincelada de humor goyesco, con algo de autoburla y autoinjuria.

SEGUNDA PARTE GENERAL

El primer movimiento de la segunda parte de mi seguimiento se inicia en la estrofa número doce y se propaga hasta la número quince, con un ritmo de viento creciente. Aquí el poeta presenta y describe apasionadamente a la pastora adolescente por su belleza física: da su condición social, linaje y rasgos de familia y establece una clara dicotomía entre la belleza de la rústica grácil que ha asomado al poema como una paloma, y la sordidez de su origen: la payita se llama Sidonia: llegó a México en una barriga: en el vientre de infecta mendiga que, del fango sacada en Bolonia, formó parte de cierta colonia y murió de miseria y fatiga. El segundo tiempo describe el alma de una adolescente y admite dos variaciones: a) miraje interior de la pastora: la huérfana ignara y creyente busca sólo en los cielos el rastro; y de noche imagina que siente besos, ay, en los hilos de un astro; b) comentario filosófico y lírico del poeta, que va de la recomendación tranquila pero pasional, puesta en boca de Dios (sé plácida y bella; y en el duelo que marque una fosa pon la fe que contemple una estrella) a símiles que sugieren cómo en el alma sencilla de “la zafia” el pesar se distrae (desplome de polvo y ascenso de nube), después que el ardor de la vida urge y clama y al tumulto y al goce convida. Ritmo alterno de intuiciones y hechos: del tizón la ceniza que cae y el humo que sube. 

El tercer tiempo cierra los dos anteriores con el sueño de la pastora adolescente. En la intensa contemplación, el poeta le devuelve a la madre –que habiendo aparecido muerta en lo que en este seguimiento es el primer movimiento de la segunda parte, ahora duerme “con sueño de piedra”, mientras la muchacha medra, sueña, divaga. Fuera de la mera realidad descriptiva y conservando el tono general de la vida pastoral de la adolescente, este tiempo es un tiempo arreal y un ritmo de sombras. Su lectura admite dos variaciones. En la primera, la adolescente sueña la realidad, el hecho familiar estricto y brutal: el padre que duda de serlo, y ella obstinada en quererlo; en la segunda, el autor se vierte en un comentario lírico social a la vez enardecido y tierno: Llena está de pasión y de bruma, tiene ley en un torpe atavismo, y es al cierzo del mal una pluma… Oh pobreza, oh incuria, oh abismo.

Cuando el poeta ha cerrado ya el ciclo pérfido en torno al cual la virgen gira, se inicia el tiempo alegre de la frutación: la pastora en el campo. El cuarto tiempo se despliega en la sola estrofa de su presentación: vestida con sucios jirones de paño, descalza y un lirio en la greña, la pastora gentil y risueña camina detrás del rebaño. Su ritmo es el ritmo de la primavera.

El quinto tiempo contempla a la pastora en la excelsa y magnífica fiesta de la naturaleza con la cual su belleza se integra y se funde. Se desplaza en siete estrofas de alta plasticidad y quieto acoso. Radioso y jovial firmamento. Y en la excelsa y magnífica fiesta, y cual mácula errante y funesta, un vil zopilote resbala, tendida e inmóvil el ala. El sol meridiano fulgura. Fausto del orbe sublime: un derribo de paz y de fuego baja y cunde y escuece y oprime. Ni céfiro blando que aliente, que rase, que corra, que pase. Su ritmo ha sido el de la luz que torna las aguas espejos, y en el mar sin arrugas ni ruidos reverbera con tales reflejos que ciega.

Las cinco estrofas finales copan el desarrollo del sexto tiempo y sintetizan el argumento general del Idilio. Su respiración es la respiración del amor bajo el soplo de la naturaleza, quieta en el oro. Como en Dafnis y Cloe la naturaleza convida a la naturaleza (el ambiente sofoca y escalda y encendida y sudando la chica se despega y sacude la falda, y así se abanica); el amor al amor convida: un borrego con gran cornamenta y pardos mechones de lana mugrienta, y una oveja con bucles de armiño se copulan con ansia que tienta. La zagala se curva y empina… y alocada en la fiebre del celo, lanza un grito de gusto y anhelo: un cambujo patán se avecina. De este modo el poema alcanza su clímax, separándose definitivamente de la larga y estática tradición pastoril: no únicamente la pastora es la hija de una mendiga, una palurda, una zafia; más aún: su virginidad es hendida por el primer cambujo patán que accidental, inopinada pero promisoriamente para la muchacha, aparece en la tarde.

Y en la excelsa y magnífica fiesta,

y cual mácula errante y funesta,

un vil zopilote resbala,

tendida e inmóvil el ala

[Escribí este texto en 1979, a petición de mi difunto amigo el músico Mateo Oliva, durante los trabajos y los días de la memorable puesta en escena con niños (pequeños dramaturgos de todo el estado de Veracruz y actores selectos de las escuelas primarias de Jalapa) de La cabaña de las alondras] • Mateo compuso la bellísima música de aquella puesta; mis hoy también difuntos amigos el poeta y hombre de teatro Raúl Cáceres Carenzo y el pintor Jorge Martínez Ruiz, fueron entonces director y escenógrafo respectivamente. No sé si el genio de Mateo produjo finalmente la pastoril (debí haber escrito el término más musicalmente idóneo pastoral, pero no lo hice por lapsus literario, gaje de oficio que me respeto ahora). Esta reproducción de mi seguimiento al poema diazmironiano, no lo es del todo: alguna manita de gato de Schrödinger he pasado por él y ni se nota ni tiene por qué notarse. OG] •

Valle Inclán: poder, tiempo y lenguaje

Orlando Guillén Valle Inclán: poder, tiempo y lenguaje •

Ramón del Valle Inclán (1866-1936), cuyo porvenir es por arriba y por abajo el de la especie, ha cumplido ya más de 60 años de muerto y más de 130 de haber nacido. Por arriba en la medida en que el amor es forma de poder y tañe tiempo por instrumento. El amor y la muerte coyuntan aquí por el peso del tiempo. Esto escribía Valle en 1916: «Desde hace muchos años, día a día, en aquello que me atañe yo trabajo cavando la cueva donde enterrar esta hueca y pomposa prosa castiza, que ya no puede ser la nuestra, si sentimos el imperio de la hora». Parecería un lingote de vanidades de artista, mas ese imperio lo sentimos ahora mismo por la prosa de todo lo viviente, más de 80 años después y al trote de la víspera de otro siglo que se apresta funesto. Por abajo por la forma, que es la presencia física de la musa y sigue el ritmo semoviente de su propia música inmóvil en el silencio espeso: en el tranco de un minuto a otro. Inclán es como eco erizado de un cortinaje que se rasgara de espaldas al caer dentro del agua, filtrado al espejo del oído: el chapaleo como beso, y como adiós. Material de vida y sueño, el recurso que maneja elementos coherentes de universo es arte de acicate de espíritu, y espontáneo y natural. Si comparamos al nuevo ruco Baroja su contemporáneo solamente desde esta miradura, se percibirá el paso pausado y lento y sin traspié. Lo inexorable, tanto en tiempos de ritmo como en ritmos de tiempo, se presenta con reloj espiritual diverso en ambos no obstante a búsqueda igual: combatir el ser permaneciendo, y el ser fatal. El piso del tiempo marca en los dos el compás de la atmósfera, y el color. Quien me lea que ilustre con el cuadro barojiano que quiera lo anterior, porque siempre agarrará evidencia: un cuajarón plástico, rítmico, dramático y narrativo a tono con lo apuntado. Y de mientras, yo reconstruyo en la memoria si no con precisión sí con la zapadura que comienza por los cimientos, las pesadas charlas de los anarquistas españoles en algún café de Londres ­–donde el humo y la niebla como ballena gris etérea están prójimos a saltar con todo y la metáfora y la conspiración onírica por los aires. La carga y la tensión debieran darle el interés para que amarre cosa viva con cosa viva y con el minuto que sigue a la historia. En Valle como entre masajetas y masajeras la tensión precede al relajo, y asume en consecuencia un juego de distensiones: el autor narra siempre desde el otro extremo de lo narrado, de modo que por la ley del círculo forma parte del horizonte vivo y vital del paisaje de espíritu como una escena de cine en sueños. El texto adquiere una velocidad tal que presagia el pasado al abolir el tiempo, y si no el misterio, el milagro: las múltiples torceduras que son otras tantas vías de la inteligencia del misterio. Pisoteo de lo ya vivido que pugna por ser lo que será, y su sorpresa es si no otra cosa impacto de porvenir simultáneo y devastador: «Las almas enamoradas y enfermas son tal vez las que tejen los más hermosos sueños de la ilusión. Yo nunca había visto a Concha ni tan alegre ni tan feliz. Aquel renacimiento de nuestros amores fue como una tarde otoñal de celajes dorados, amable y melancólica. ¡Tarde y celajes que yo pude contemplar desde los miradores del Palacio, cuando Concha con romántica fatiga se apoyaba en mi hombro! Por el campo verde y húmedo, bajo el sol que moría, ondulaba el camino. Era luminoso y solitario. Concha suspiró con la mirada perdida: –¡Por ese camino hemos de irnos los dos! Y levantaba su mano pálida, señalando a lo lejos los cipreses del cementerio». Pero esto es ya Sonata de otoño,y muy entrados los personajes. En Inclán los hay lacónicos o de circunstancia, y los hay que desarrollan en su texto y en su contexto una verdadera personalidad: una máscara y un carácter. Como puede menos que inferirse su teatro y su relato se coaligan. Los elementos del sueño cuentan con eficacia dramática: lo mismo narran que rematan. O sea: los golpes de sueño se reproducen como enanos en grandes cuadros enanos. Tal mutuo saqueo enriquecedor encuentra síntesis y juntura en la cintura del diálogo. Don Juan y Las Mujeres son los personajes de las Sonatas de resonancia argumental vivaldiana de primavera, de estío, de otoño y de invierno. Las Mujeres son un tanto fantasmagóricas o alegóricas o ambas cosas al mismo tiempo, por cuanto la entidad Las Mujeres es el otro lado del círculo en el punto en que el amor se enlaza, y lo cierra sólo para imposición del alma envidiable de un cínico que a las mujeres más bonitas se llevaba y en esos campos no dejaba ni una flor. El espejo de las mujeres y el alma inconclusa no tienen más relación que la presencia, pues la segunda se realiza rápido con la mujer de turno: coge su camino, y se va. Este galán desprecia a los demás y no se ama a sí mismo, ética que incluye dejar paso a la muerte: el crimen y la nobleza le parecen leyes naturales. Tiene por mérito no pelear jamás por una mujer, y el desprecio a la vida por el desprecio a la muerte. Es valiente por convicción como es carlista por estética. Es generoso, del mismo modo que toda conclusión suya es absoluta y excluyente, y es capaz de lealtad. Por las mujeres vive permanentemente seducido, y ama en ellas virtudes en cada una distintas en términos de pasión, belleza, sumisión, altanería, gracia, poesía y entrega, y llanamente como cáliz de placer. La necrofilia ostensible es parte indisoluble de un ser inacabado (la seducción por la seducción es una pasión adolescente) que indaga en el azogue al revés de la belleza: los caracteres femeninos que con la carga del momento y con el tiempo de un relámpago lo concluyen y lo sacian. Por crítica de la razón pura y así por completarse, vive el zarpazo verdadero del instante con las mujeres seducidas. Ángel de la dependencia de las mujeres, el seductor es un macho singular: si no fuera la mujer el objeto de su definición y su asunto, podría sodomar algún doncel. En este sentido su declaración es impecable. Así hablaba el Marqués de Bradomín: «Hoy, solamente en el sagrado misterio vagan las sombras de algunos escogidos que hacen renacer el tiempo antiguo de griegos y romanos cuando los efebos coronados de rosas sacrificaban en los altares de Afrodita. ¡Felices y aborrecidas sombras: Me llaman y no puedo seguirlas! Aquel bello pecado, regalo de los dioses y tentación de los poetas, es para mí un fruto hermético. El cielo, siempre enemigo, dispuso que sólo las rosas de Venus floreciesen en mi alma y, a medida que envejezco, eso me desconsuela más. Presiento que debe ser grato, cuando la vida declina, poder penetrar en el jardín de los amores perversos. A mí, desgraciadamente, ni aún me queda la esperanza […] He padecido todos los dolores, he gustado todas las alegrías: He apagado mi sed en todas las fuentes, he reposado mi cabeza en el polvo de todos los caminos […] Sólo dos cosas han permanecido siempre arcanas para mí: el amor de los efebos y la música de ese teutón que llaman Wagner». Y con las palabras que siguen expone su arte de ficción: «¡Oh alada y riente mentira!, ¿cuándo será que los hombres se convenzan de la necesidad de tu triunfo? ¿Cuándo aprenderán que las almas donde sólo existe la luz de la verdad son almas tristes, torturadas, adustas, que hablan en el silencio con la muerte, y tienden sobre la vida una capa de ceniza?». No se puede menos que, por caso de cerebración inconciente, pensar en Darío. Divinas palabras del alma en el espesor municipálido digamos de París. Almas tristes, torturadas, adustas, que hablan con la calavera del amor en mano en el silencio con la muerte. Siendo las Sonatas racimo de cuatro compases en serie, es también un libro de cuadros azules chancrientos. La ola de la mujer tendrá que templarse el cuerpo, y acogerse al espíritu desnuda, y dar por obvia la reserva de la máscara. Melancolía, nostalgia por los ángeles caídos: la memoria es una forma del poder del amor. El sitio donde colisiona con el poder del odio. Del tedio. Del desprecio. Y por lo dicho: por el poder del tiempo. ¿Hasta dónde la prosa de todo lo vivido? ¿Es posible algo más que subvertir el tedio? ¿Vencer con vida el poder del tiempo si no es que estamos hablando de lo mismo? «Yo sentía el acabamiento de todas las ilusiones, un profundo desengaño de todas las cosas. Era el primer frío de la vejez, más triste que el de la muerte […] Yo estaba en ese declinar de la vida, edad propicia para todas las ambiciones y más fuerte que la juventud misma, cuando se ha renunciado al amor de las mujeres». Ante la caída de la vida y las ilusiones pierde un brazo con poca honra gloriosa (y aquí saludo la memoria de Edward Stachura) en un esperpento de acción militar lepantesco: el amor cede a la poesía, y a la adolescencia tardía la vejez. Del pellejo ajetreado ajetreado brota el escritor; del rito de la mutilación en farsa trágica. En razón de mutilación pues en este mismo sostenido tenor se despide del amor de la mujer. Convaleciente de su muñón paraliterario y guerrero, enamora a una chava de quince años, novicia que lo atiende en un hospital de monjas. A través de la niña (de la cual y cual debe se enamora sin más remedio, y de la cual sabe y siente que será la última que lo mirará con amor), que es de la edad de su hija, vagamente sospecha que es capaz de enamorar a su propia hija. Tras besarlo y decirle que sí, la doncella huye. Se sabe que ella no sabe que el Marqués es su padre; que la monja superiora se lo dice después de estos sucesos. Él parece haberlo vivido como una fantasía sustitutoria. Así, si no no se entendería que la realidad lo apabulle hasta besar las plantas de la conciencia, y a rastras la crisis existencial. Permanece de canto la razón de la ambigüedad en cuanto a saber si la jovencita alcanzó a suicidarse, pero de que lo intentó lo intentó. Para el Marqués de Bradomín esta experiencia ha sido la más pura, y la del más grande amor. «Y su voz embargada por el espanto de mi culpa me estremeció. Parecíame estar muerto y escucharla dentro del sepulcro, como una acusación del mundo. El misterio de los dulces ojos aterciopelados y tristes era el misterio de mis melancolías en aquellos tiempos, cuando fui galán y poeta. ¡Ojos queridos! Yo los había amado porque encontraba en ellos los suspiros románticos de mi juventud, las ansias sentimentales que al malograrse me dieron el escepticismo de todas las cosas, la perversión melancólica y donjuanesca que hace las víctimas y llora con ellas. Las palabras de la monja, repetidas incesantemente, parecían caer sobre mí como gotas de un metal ardiente: –¡Lo sabía usted! Yo guardaba un silencio sombrío. Hacía […] examen de conciencia, queriendo castigar el alma con el cilicio del remordimiento, y este consuelo de los pecadores arrepentidos también huyó de mí. Pensé que no podía compararse mi culpa con la culpa de nuestro origen, y aún lamenté con Jacobo Casanova que los padres no pudiesen hacer en todos los tiempos la felicidad de sus hijos». La ambigüedad como se ve es un recurso ambiguo, y los ángulos de los pliegues del amor por la mujer no conocen más que la maravilla que es la sombra de las muchachas en flor. De este lampo se destierra a Edipo, pero Electra está siempre al acecho. El corte escénico más cínico marca el adiós al amor y pertenece a la caída más honda y más humana del personaje. Bradomín es en muchos sentidos opuesto al Don Juan de Tirso: esa bestia sensual y sin escrúpulos, alvéolo de violador, como del individuo de la vida real de donde proviene; por eso el poeta le da muerte a manos de un muerto: una muerte sobrenatural; de comedia y nunca de tragedia. También está muy lejos del de Milosz –una fiera herida: un vengador justiciero en plenos poderes; un poeta demente, asesino y celoso; y cercano al de Bergman en La perrilla en el ojo del diablo: por lo menos por cuanto ambos sucumben al poder de la inocencia y se rinden por tanto al poder del amor dentro de la dialéctica negación de la negación. Valle que tiene motivos apaga la síntesis con dogal de triple cáñamo: «Un Don Juan admirable. ¡El más admirable tal vez! Era feo, católico y sentimental». Si bien con las Sonatas el autor entierra en la cueva que cava la hueca y pomposa prosa castiza que le antecede y aún le es contemporánea, es en Tirano Banderas donde esta nueva escritura esplende como en su teatro en todo su fulgor guiñolesco: los cuadros y las imágenes son patéticos y trágicos reducidos a sarcasmo y a befa. Acabados e imponentes de vida, los diálogos se encabalgan al trazo de los personajes a conciencia. «Tirano Banderas en el umbral, saludó quitándose el sombrero, tendidos los ojos para descubrir a Don Roque. Todo aquel mundo carcelario estaba vuelto a la puerta, inmovilizado en muda zozobra. El Tirano, acostumbrada la vista a la media luz del calabozo, penetró por la doble hilera de hamacas. Extremando su rancia ceremonia, señalaba su deferente saludo al corro centrado por Don Roque Cepeda: –Mi señor Don Roque, recién me entero de su detención en el fuerte. ¡Lo he deplorado! Hágame el honor de considerarme ajeno a esa molestia. Santos Bandera guarda todos los miramientos a un repúblico tan ameritado, y nuestras diferencias ideológicas no son tan irreductibles como usted parece presuponerlo […] En todas las circunstancias usted representa para mí, en el campo político, al adversario que, conciente de sus deberes […], acude a los comicios y riñe la batalla sin salirse fuera de la Carta Constitucional. Notoriamente, he procedido con el mayor rigor en las sumarias instruidas a los aventureros que toman las armas y se colocan fuera de las leyes. Para esos caudillos que no vacilan en provocar una intervención extranjera, seré siempre inexorable, pero esta actuación no excluye mi respeto y hasta mi complacencia para los que me presentan batalla […] amparados en las leyes. Don Roque […], me congratula la generosa intención de su propaganda para tonificar de estímulos ciudadanos a la raza indígena […]; horita sólo quiero expresarle mis excusas ante el lamentado error policial, originándose que la ergástula del vicio y la corrupción se vea enaltecida por el varón justo de que nos habla el latino Horacio». El parlamento es gemelo de otro de Ubú Rey y modelo de un discurso ofídico caricatural que se corresponde por alma con el oficio de sátrapa. A la mayor concentración de poder y arbitrio en una sola persona, le apareja la silueta un lenguaje que balconea, incluso a contrario sensu, una personalidad ruin, mesiánica, vesánica, hipócrita y astuta, capaz y practicante lo mismo del genocidio que del asesinato vulgar. Por eso a la pena de muerte no escapan ni sus bufones. Y por eso, más que el esperpento de un dictador militar, y siéndolo, Santos Bandera encarna el ejercicio esperpentacular del poder. El esperpento es género dramático y arte de escarnio. Reducto al rictus de la miseria espiritual de una época, de referente a la miseria espiritual humana. Acaso Tirano Banderas sea el mayor de los esperpentos. En todo caso desenvuelve un carácter a partir de una puesta en escena: la escritura como espacio y como representación. El dibujo no sigue leyes porque es libre y universal al reclamo del espíritu. Fluye tal si paralelamente fuera configurándose un guión directoral para actor fársico con registros patetrágicos. La patetragedia, la comedia patética cobijan a los personajes de esperpento. Las palabras y la acción se corresponden. Cuadros enteros nacen directamente del diálogo con mínimos esguinces narrativos y escenográficos. El desencanto es escéptica del encanto y la desesperanza el sordo transcurrir cotidiano. Inclán impone al güey satrápico a la mitad de una revuelta en su contra: clímax de una soberbia contrastada con trozos de vida humana límite y diversa; desflore del ego atrás de quien se tiene por encima; psique deslumbrada y fija de los ciegos de poder, y perla de miedos. Alma baldía de matón. El honor es militar más que por exacerbación del yo: «–Hija mía, ¡no habeis vos servido para casada y gran señora, como pensaba este pecador que horita se ve en el trance de quitarte la vida que te dio hace veinte años! ¡No es justo que quedés […] para que te gocen los enemigos de tu padre, y te baldonen llamándote hija del chingado Banderas!». Este lance en el cual pasa a cuchillo a su hija loca es un logro de la estirpe desolada del de Ricardo III cuando oferta su reino por un caballo, pero la tragedia es diferencialmente patética. Su sentido despoja la pompa del poder absoluto y remite a la alcurnia de su contraparte el oficial Friolera de la comedia asimismo patética del autor: el inocente nato en la maraña cogido del deber ser es el más errado de los asesinos: mata a su hijita en lugar de darle a su mujer. La política de Juan Pirulero por cuernos es fuero de la milicia, pero ese privilegio cuartelario es círculo que se cierra y lo destruye: camisa de fuerza o capote de abrumación sobre sus hombros de tropa. Ambos son personajes de opereta y los dos cumplen destino, pero hay clases, y el de Tirano es manifiesto y lo asume: «Banderas salió a la ventana blandiendo el puñal y cayó acribillado». Friolera es leva, circunstancia; Tirano es jerarquía, historia. En otro extremo y en otro lugar escribí estas palabras, por ilustración ahora retroactivas: 1) Tanto Yago como Otelo y cada uno por su contrario son farsantes de la misma fe. Esto incluso en el remoto inclánico teniente don Friolera. La atroz sartapatrás de Yago en el papel de Otelo es esperpentacular y sin embargo el código del honor como el de la honrilla imponen la muerte de la mujer propia adúltera y son así harpa de dos filmes y ninguno de ellos suntuario; 2) las almas de Yago y Otelo cumplen vidas paralelas y complementarias; 3) los celos son estallidos de la fe que tiembla del mismo modo que pasiones de la duda; 4) en Yago se asumen como detonantes viles de venganza; no hay que olvidar que el primer móvil confeso de Yago para urdir la trama que perderá a Otelo, es la mera sospecha de que éste se ha acostado con su mujer; 5) Otelo mata por honra más que por celos y la naturaleza fársica de su ser es trágica; 6) a juzgar por la activa ruindad de su imaginación y por la circunstancia en que mata a su mujer, el trazo de Yago es patetrágico. En este sentido pude decir entonces que de tal trazo pareciera desprender Valle su esperpento en Friolera. Mas en el caso de Tirano su singularidad es fría soberbia. Sin embargo la banda de estos cuatro puede atarse en un momento dado por el deber: la impostura de este deber es medida de orgullo. Para todos cuatro el deber es el deber y no el medio de ejecutarlo o la razón que asista, y no está ni puede estar en camisa de cuestión: es militar, y punto. La atmósfera se tiñe con la sangre amarilla de la música de sardos, brillo de pulmón de metal. Y a otra cuestión: si como Inclán quiere Goya es el inventor del esperpento, el populacho es su realidad virtual y Divinas palabras su cáliz sucio y humeante. Devastación del sentimiento, del pensamiento, de la razón. Sobrevivencia e instinto. Vileza. Ruindad. Envidia. Crimen. Amor reducido a incesto y putería. Ignorancia y superstición. Corte de los milagros. En tal recuadro plástico desempeñan sus trabajos de degradación los personajes de esta obra. Poesía dramática de los poetas al dar a luz alguna fe. Palabra de Dios entre los miserables del valle. La concreción crítica del aserto de Valle ubicaría el hallazgo en la serie Los caprichos (1797-1799). En alguna de sus cartas Goya habla de ellos como de invenciones y ensanches. Antes que él Callot y Tiépolo se habían servido del término para nominar sus grabados, si bien no en solitario. Ya en 1633 Carducho lo presentaba como signo de originalidad en la obra: al modo de las cabras que siguen caminos fuera del uso común. Los caprichos no acuden por ángulo formal ni conceptual al realismo sino fundan en libertad a partir de la imaginación creadora su asunto y su lenguaje. Su carga literaria es pensamiento gráfico. Al desprecio de los vicios, la estupidez manifiesta y los abusos sociales (contraparte ominosa de la Razón: Goya fue un europeísta ilustrado inapelablemente español) corresponde una estética de la fealdad y aún del horror expresa como sátira en imágenes poderosas y simbólicas cuya gracia ácida es inédita y personal: el sueño de la Razón engendra monstruos; monstruos deformes y contestatarios y de la más alta excelencia artística, cargados de virtud moral. Frente a la nobleza, el clero y la Inquisición como caja de arbitrios, los dibujos goyescos cuya sustancia es protagonía de costumbres y consecuencias, se alzan hoy tal retrato y reprobación de una sociología de la infamia y la estulticia. Sonda ciega en el tenebrudo mundo de la irracionalidad, la esperanza en Goya es aciaga; en Valle, amarga: in y exconcurrente. Así en Divinas palabras la canalla hez no ha perdido nunca la condición humana, y siempre es capaz de un acto de fe. La presencia de una religiosidad precaria que cobra las formas de la superstición en la cultura de la crápula, alcanza a ser carne de misterio y aún flagelo de trascendencia. Esta rendija de extrañamiento cósmico no es nomás aquella por la cual se cuelan las más abyectas fórmulas de manipulación de la conciencia de que el poder dispone a través de los aparatos rituales o litúrgicos sino refugio último de la epopeya de la especie. Signo de la especie no es precisamente la eternidad, y así la muerte de la criatura extática se constituye en mundo: da el paso al clímax y al desenlace y es a la vez alegoría: el valor del pecado propio es inocencia colectiva. Para Inclán el católico la no lapidación de la mujer adúltera es autoabsolución en justicia de la tribu. En paralelismo a la inversa, el encuadre recuerda la escena central de la película Zorba el griego; en esa misma dirección acrónica la fabulilla del filme resulta útil para clarificar la propuesta vallesca: en Zorba se trata del castigo ejemplar del sistema a la transgresora; en Divinas palabras de la absolución clánica de la igual. Figura por transposición de Cristo, el alto portador del Verbo es el marido: homúnculo ruin, patético e incestuoso. La absolución de la mujer es la inocencia de todos; de ella y de su grupo: un medio donde privan la ignorancia, la superstición, el vaho de la lujuria y, por supuesto, el crimen y la justicia por propia mano. La suspensión del ataque de la mano colectiva al influjo sentencioso del Verbo es justicia distributiva. El pueblo de Zorba es la mucha hedumbre que lo mismo puede pedir la vida para la cabeza condenada que hacerla desertar de sus hombros. En el caso, lejos del rito de la inocencia acomete el linchamiento. En Valle la justicia sólo es posible entre iguales: porque esa vara suele estar en manos de prevaricadores, y porque supone el ejercicio de un poder delegado impuesto por un orden dominante y ajeno. Inclán dispone por eso una asamblea de justos igualitados por el rasero de la miseria cuyo veredicto de inocencia en el límite no es menos que su precedente incontestable de muerte. Presentes sucesiones de difuntos: esto escribía Valle en 1916: «Desde hace muchos años, día a día, en aquello que me atañe yo trabajo cavando la cueva donde enterrar esta hueca y pomposa prosa castiza, que ya no puede ser la nuestra, si sentimos el imperio de la hora». Parece un lingote de vanidades de artista, mas ese imperio lo sentimos ahora mismo por la prosa de todo lo viviente, más de 80 años después y al trote de la víspera de otro siglo que se apresta funesto •

[Revisión, 1977]

Sabines: exulta la sección de complacencias [sentimentales] de la cultura oficial mexicana

Cumpliría 100 Sabines el 25 de marzo. La Jornada informa: «En la Ciudad de México, la Cámara de Diputados rendirá un homenaje en honor [sic] de Jaime Sabines el 26 de marzo a las 18:30 horas, en el salón Legisladores. Se le dedicará otra ceremonia y un conversatorio en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el domingo 29 a las 12 horas» • En Chiapas, donde nació ínclito y [re]domao, declararon el que corre Año de Sabines, y se las prometen pródigas claque y locutoría y felices festividades los campantes • Mi honorable contribución es de papel volando, nadie la invitó y reproduce un texto que escribimos al alimón los firmantes y distribuimos de mano a los asistentes a otro ‘homenaje en honor’ [resic, diría Jalife] al mismo sujeto de versos –este ‘contando con su presencia’ en la misma sala del mismo Palacio y en la fecha que en las postrimerías solita se ostenta •

A curul por tarumba •
Orlando Guillén y Mario Raúl Guzmán •

Ha regresado de nuevo a reírse
de mi postura (de mi impostura, diría)
y ha vuelto a salir.
JS •

Jano de aldea o simulacro bifrente, fiambre de morgue en Distopía, el dos patada y coz veces diputado Jaime Sabines dijo en 1989 a una reportera algo que en su versería era tela cortada y vendida por lo menos desde 1952: “Nunca fue mi intención ser rebelde a nada”. ¿Justificaba así su silencio ante el genocidio por hambre, sobreexplotación y garrote contra los indígenas chiapanecos practicado por el aparato de dominación que entre otros de funesta memoria coronara gobernador a su hermano Juan Sabines? Lo cierto es que ese mismo poder echó a andar el llamado Programa Nacional de Solidaridad –adefesio de sal y aguacate destinado a paliar la devastación paisana zapateada por el FMI como fandango folclórico. Entre los figurones de la tarima consultiva donde toman el pronasol bajo paraguas Slim y Cordera, Sabines oficia el oropel ritual de su membrete de poeta: A la casa del día entran gentes y cosas,/ yerbas de mal olor,/ caballos desvelados,/ aires con música,/ maniquíes iguales a muchachas;/ entramos, tú, Tarumba, y yo./ Entra la danza. Entra el sol./ Un agente de seguros de vida/ y un poeta./ Todos vamos a vendernos, Tarumba.
El cañonazo de ninjas es juego de obregoniños frente a las cuarteadas correas que usa el régimen para cinchar a los consagretas usureros de la cultura mexicana hoy.
“No quiero ser una estatua”, declaró a la luna pálida periodista mientras los pájaros le cagaban la cholla.
Viene un golpe de sangre/ desde mis pies de barro, [tragarabateó JS engolando el bozal de la coma]/ vienen canas en busca de mi edad,/ tablas flotantes para mi ataúd.
Tablas de laurel para Jaime Sabines. Tablas de curul.
Pero Jaime Sabines Gutierritos es algo más y asimismo algo menos que un temperamento abyecto hasta la sumisión. Los bonos de que goza dentro del público de poesía ambiente y la complacencia sentimental le han avalado y le avalan todavía larga la salud financiera.
El presente texto escrito con las patas de La Zorra ejerce crítica la libertad creadora también contra ese público de valedores paraoficiales que se horma en la horma diariosemanaria de los suplementos literarios.
Le vendí al diablo,
le vendí a la costumbre,
le vendí al amor consuetudinario,
mi riñón, mi corazón, mis hígados.
Se los vendí por una pomada para los callos,
y por el gusto,
y por sentirme bien.
Nadie, desde hoy, podrá decirme
poeta vendido.
Nadie podrá escarbar y jalarme los huesos.
Estoy con la República de China Popular.
Le curo las almorranas a Neruda,
escupo a Franco.
(Nadie podrá decir que no estoy en mi tiempo)
Detrás del mostrador soy el héroe del día.
Yo soy la resistencia. Oídme.
Soporto el hundimiento.
Desde el balcón nocturno miro al sol.
Desde la empalizada submarina.
Poeta no, pero vendido ya te ha llamado La Zorra.
Más aún: estar con la República Popular China en 1956 y en esa misma fecha curarle las almorranas a Neruda no significa, fuera de ciertas premeditaciones de profilaxis cirujana, que no pase el tiempo ni supone que alguien esté o no vendido.
Primero: no estamos ante una persona firme de convicciones. Quien ha pregonado tirando de la cobija de la poesía comodín al calor de un libro más, su adhesión a un régimen como el chino, debería en principio 30 años después frente a una masacre como la de Tien An Men, por lo menos tomar posición pública. ¿O es que este que corre ya no es su tiempo?
Segundo (pero sobre lo mismo): en su texto “Tlatelolco, 68” (Maltiempo, 1972) el autor se dejó decir lo que sigue: “Tenemos Secretarios de Estado capaces/ de transformar la mierda en esencias aromáticas,/ diputados y senadores alquimistas,/ líderes inefables, chulísimos,/ un tropel de putos espirituales/ enarbolando nuestra bandera gallardamente”. El fragmento termina diciendo: “Aquí no ha pasado nada./ Comienza nuestro reino”. ¿Aquí no ha pasado nada? ¿Comienza nuestro reino? De 1972 a 1991 han corrido densos los aromas de tres sexenios. A su paso o dentro de ellos, Sabines se incorporó a ese tropel de tropelías. Hasta Cuauhtémoc Cárdenas y sus propias ‘altas huestes’ se toman la molestia al cambiar de chaqueta de explicar el motivo de su traspaso. Sabines no. A lo mejor cree que con decir que “pertenecer al PRI no es vergonzante” es suficiente. ¿Qué pesa más: el aire, los muertos, la fayuca del espíritu? Soga al cuello, estas añejas líneas suyas: “Vivo bien./ No tengo queja de nada ni de nadie”.
“Glogloteando sin palabras”, Jaime Sabines no tiene vergüenza de oficio poético. A su gallinero vuelve La Zorra antes que el gavilán pollero lo desplume por completo para verlo cacareando con qué apósitos le curó las almorranas a Neruda.
Perogrullo de Neruda: “El mar, también del mar,/ de la tela del mar que nos envuelve,/ de los golpes del mar y de su boca,/ de su vagina obscura,/ de su vómito,/ de su pureza tétrica y profunda,/ vienen la muerte, Dios, el aguacero/ golpeando las persianas,/ la noche, el viento.// De la tierra también,/ de las raíces agudas de las casas,/ del pie desnudo y sangrante de los árboles,/ de algunas rocas viejas que no pueden moverse,/ de lamentables charcos, ataúdes del agua,/ de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,/ y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo/ viene Dios, el manco de cien manos,/ ciego de tantos ojos”…
Subsidiario de la utilería de Neruda: “Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,/ otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose,/ hundiéndose,/ tronchando obscuramente el trigal de tus canas./ Todo tú sumergido en humedad y gases,/ haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,/ cada vez más igual tu carne que tu traje,/ más madera tus huesos y más huesos tus tablas”.
Presa de la red de la música de Neruda: las dos muestras anteriores, más la que sigue entre otras: “Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo,/ y van y vienen máscaras./ Amanece el dolor un día tras otro,/ nos rodeamos de amigos y fantasmas,/ parece a veces que un alambre estira/ la sangre, que una flor estalla,/ y que el corazón da frutas, y el cansancio/ canta”. Canta, sí. Pero con la grúa perogrullera, el subsidio de la utilería, la red de la música de Neruda. Y con la brida de la coma a modo de batuta.
La Zorra hace gala de su nerudición y balconea ya para terminar casi este parágrafo la esquina que conforma con la del ecuatoriano Adoum esta escritura sucursal –que siendo de segunda bien podría ser considerada de tercera. Agujero palmario de esa rata amarilla asoma la cabecita inquieta el hecho de que aquello que en el chileno no pasa de ser pero queda como ejercicio juvenil (véanse los Veinte poemas…), en el mexicano es verde rabo de su “madurez”: “Te quiero porque tienes las partes de la mujer/ en el lugar preciso/ y estás completa./ No te falta ni un pétalo,/ ni un olor, ni una sombra”. Ya. Un verso como este reclama, para ser saludado con enjundia, de los servicios magníficamente magnificantes y megatontos del crí[p]tico aquel que ante el versobvio sabínico: “¡Qué cantidad más enorme de agua tiene el mar!” (o algo así; a La Zorra le place a ratos citar de memoria, y en esto se esmerará adelante), ‘establece’ expedito, retórico y sudando méritos, el ‘genuino asombro del poeta’. Todo ello ante el genuino asombro recurrente de Perogrullo, en trance de verse superado en el atributo que le dio la fama.
Sabisnes: ¿qué palabras de Neruda en vuelo de la pata al culo te levantan? La Zorra te dirá estas que vienen desde el pleno poder de la memoria esmeril: “Sucede que me canso de ser hombre./ Sucede que entro en las sastrerías y en los cines/ marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro/ navegando en un agua de origen y ceniza.// El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos./ Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,/ sólo quiero no ver estacionamientos ni jardines,/ ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.// Sucede que me canso de mis pies y mis uñas/ y mi pelo y mi sombra./ Sucede que me canso de ser hombre.// Sin embargo sería delicioso/ asustar a un notario con un lirio cortado/ o dar muerte a una monja con un golpe de oreja./ Sería bello/ ir por las calles con un cuchillo verde/ y dando gritos hasta morir de frío.// No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,/ vacilante, extendido, tiritando de sueño,/ hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,/ absorbiendo y pensando, comiendo cada día.// No quiero para mí tantas desgracias./ No quiero continuar de raíz y de tumba,/ de subterráneo solo, de bodega con muertos,/ aterido, muriéndome de pena.// Por eso el día lunes arde como el petróleo/ cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,/ y aúlla en su transcurso como una rueda herida,/ y da pasos de sangre caliente hacia la noche.// Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,/ a hospitales donde los huesos salen por la ventana,/ a ciertas zapaterías con olor a vinagre,/ a calles espantosas como grietas.// Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos/ colgando de las puertas de las casas que odio,/ hay dentaduras olvidadas en una cafetera,/ hay espejos/ que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,/ hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.// Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,/ con furia, con olvido,/ paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,/ y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:/ calzoncillos, toallas y camisas que lloran/ lentas lágrimas sucias”.
Estas palabras rasantes como cualesquiera otras residenterrestres.
Dentro de la sarta o chorro de complacencias que festeja desde una bocina sucedánea de la crítica a Jaime Sabines hay una más rauda que las otras que llega y llegando llegando solita se ensarta. Es aquella que propaga que este escriba nació con el pañal del oficio puesto.
Mendaz gallina. Con tres pasos de acercamiento La Zorra se la despacha.
Horal.
La señal.
A más de una retórica trunca y pretendiente en torno a los muertos se destaca ahí la presencia del 27 constitucional: la generación de españoletos así llamada. Pastiches de Lorca, Alberti, Jorge Guillén. 3 ejemplos, tres: 1) “La niña toca el piano/ mientras un gato la mira./ En la pared hay un cuadro/ con una flor amarilla./ La niña morena y flaca/ le pega al piano y lo mira/ mientras un duende le jala/ las trenzas y la risa”; 2) “En la orilla del aire/ (¿qué decir, qué hacer?)/ hay todavía una mujer.// En el monte, extendida/ sobre la yerba, si buscamos bien:/ una mujer”; y 3) “¡Qué de brazos adentro/ del pecho, fríos,/ se mueven y se buscan,/ viejo amor mío!// La noche, vieja, cae/ como un lento martirio,/ sombra y estrella, hueco/ del pecho mío”.
Por el contenido: “¿Qué viene a hacer aquí tanta ternura fracasada?” Por la intención de su proyecto: “¡Que el tiempo, ah, te hiciera estatua!”
El desarrollo del oficio llevó a Sabines a comer de la gran telera de Neruda. Se trata sin embargo de un nerudismo agazapado e hidrópico. Pertenecer al PRI no es vergonzante. Y menos para un diputado de ese partido. Nomás eso faltaba. Escribir como Neruda en cambio para un “autor singular”, sí. ¿Por qué echar mano del vuelo de la pluma ajena, entonces? ¿Quién obliga a tanto? Con dejar a los vivos volar por su cuenta tenía bastante.
(Ya terminada la gran comilona La Zorra alcanzó a recoger por entre los pliegues de los manteles la siguiente migaja declaratoria sabinal: “La poesía es comunicación con los demás. Yo crezco con los poetas vitales como Neruda”)
De lo que mamó de Huidobro sobra con decir que el remate de Tarumba es remedo del de Altazor. Y eso que, lunatando, Altazor dista de ser una Alta Zorra.
“Yo he pensado siempre en la trompeta prostituida de la fama y nunca me ha interesado realmente”. La tautología tartufa de este dícere sabinero que por prestigiarse y darse aires quiere hacer remontar a Baudelaire, y que se produce dentro de una de esas entrevistas ‘que no acostumbra dar’ es flor de jarakiri en manos de La Zorra: aquello que no te interesa realmente no es ni puede ser objeto permanente de tu pensamiento.
Mas ahora como entonces cuando esa línea fue escrita (1968): “El gobierno apadrina a los héroes”.
Primera trompetilla: “Jaime Sabines es un poeta que recoge lo mejor de la esencia del mexicano y que expresa lo que muchos de nosotros quisiéramos expresar; su poesía es orgullo de México”, dijo clapclap el patito Donaldo Colosio, presidente del comité ejecutivo nacional del PRI, durante la presentación de un libro de aquel padre conscripto, primer volumen de un proyecto editorial priista que recogerá, cómo no, lo mejor de la esencia del mexicano. A juzgar por su comienzo, ¿quiere eso decir que ventilará la ‘obra’ de quienes no se rebelan ante nada ni ante nadie?
Segunda (sostenido curvo de espantasuegras): ¿Orgullo de México? Por esta vez el eslogan digamos lo acuña López Portillo: “Mi amigo La Quina, orgullo de México”. ¿O fue De la Madrid? Luego De la Madrid (¿o fue Salinas de Gortari?) se lo endilgó a Octavio Paz: orgullo de México.
Una nota al cierre acerca de la prosa sabina: formalmente la frase, tortuosa frente a la fluidez natural del idioma, se dobla por la cintura acometida por una puntuación ajena, diríase intrusa, cuyo único rasgo distintivo privilegia la coma. La banalidad, la cursilería, el sentimentalismo y la cotidianidad son su asunto y su medida. Del amor y la muerte como flores nos llega vajiando el aroma del ridículo cuando por pretensión grandilocuente mete ahí las de husmear.
Mejorados estos atributos por sus versos y por más amplio espectro han hecho de Jaime Sabines el aeda de más fácil acceso blanco a las mayorías desiertas: el favorito de la mediocridad. Y también, El Favorito.
Pero cada quien tiene los poetas que se merece.
10 de marzo de 1991. Sala Ponce. Palacio de Bellas Artes. A aquel que ha pedido que canonicemos a las putas, le llegó el momento de ser canonizado •

[Hojas volanderas de Ediciones Le Prosa, México, 1991; tomado de La estampida de los hipócritas (México, 2006). Aquí ha apechugado dos o tres mínimas correcciones] •

[In…] ¡Feliz calenda melenuda 2026!

«No es cierto 2026
No es cierto. No es cierto.
Todo es estatura
Por la palapa de los muertos y tú
Vienes al tamaño amañao
De quien repinta los cráneos pelones
De calenda melenuda
Occipital». Efecto lunes
De espaldas contra martes
Dominó. Esto quiere decir
Esto quiere decir Uno Caña
Picao de culebra Xibalbá.
Pero
Despicándose del trapiche
O lo que es lo mismo
Del aguardiente de
Nanche y el azúcar moreno
De vez en cuando venía a vernos
El tío Migalleta y
Mataba cochino.
Eso cualquier chingalatuya
Dospespuntes
PataIlustrao por el taller Cuatotolapan
Melcocha diOro embijao de poesía
Lo sabe. Es pasao molido
Tepache revirao
Incensario de monte negro
Ocre de humo
–Poesía de zapato rompitijao boliao y
Trapiao con el trapo diuna soberbia
Imagen mortal. Esta. Mira.
La inmortal del niño conduciendo y
Reconduciendo con un gancho
De alambre por el cosmos volcao de
La Condusa
El delicao aro amarillo del
Día.
Lunes ni en la luna
No seas baboso y
No te quedes ahí parao
En el charco que otro liralunes
Dominó. Tumba liras a tino
De tirachinas y así como tumbando lunas
Camina tú también y
Guarda el tirador. Piedra de
Luna solar. Ya es contigo y tú
Camina Hijo de la PutaNoche
Rayoesol
De sombra esquinada y
Ve bajando la torre
Rechinando suelo de campana
Rodando y sudando luz.
Eso cualquier chingatumadre
Lo sabe
HumilDemente[:]
Digámoslo Dig
Ámoslo Rataplán plan plan[:]
Con la punta de un zapato
Cantao encantao y cantiao por el tropo
Romboide deste verso antiguamente
TetraPentadimen
Sional[:] UnaVieja
Capitular de antemano
MatóUnGato
Secular
–Tiempo jaulaeloroycachimba pos
Climático y
Potrero.
Témpora temperamental
Olvidada de contar
La cuenta de los días. Mató uno
Mató dos… y
No habían pasao por anca 3Pezuñas El
Hierofante Ni 3 debuenhocicobuenasnoches
Cuando arroyoandando
Llegó La Criada Sisona y llamó
Versículo versiculao primero al segundo y
Percutor de huesos al calandria tercero y puso
Barrera al cuarto oscuro y lo que tenía que
Pasar pasó Y lo que no pues no… Versario pirao
Ins
Pirao y madreardiendo
Como quiera que todo
Amanecer lisiao cabe bienacomodao
En la parihuela de unos rayos rotos y
En los tiempales reacios de María Cotita
Cabía ya en el huequito adversario del
Movimiento inmóvil
De su pecho reseco –pero ¡tatesosiego! todavía
De suspiros blando y se dejaba envolver
Para llevar… Lo Pasao Pasao Poraguaesol y
Acaecer exorable
De sombra brilloso
Igualita el pescuezo
Deláguila
Culebrera. Retuérceselo y primero
Caerá en vuelo Ay
La Culebra y luego
Saldrá el Sol. Arrojo vivo la gran paila
Fundida. Sol solet. 68 si no 69
Aniversario bebé talóndeliralirón
De las cosas etéreas y ya desdentonces
Ni le cuelgan ni le colgaban poco ni
Mucho los faldones
Por venir
Pero de todos modos venía…
¡Más pacá! ¡Mas pacá!
¡Ey! ¡No tanto pero pior tantito!… ¡Eso!…
Vine’m a veure
Vine’m a veure
… Caramba
Caramba Martín Pato:
Buenos cuacuacs a la solitaria novia
Picoecuchara –3de4
Matasellos sean con ella
Cerradura abierta
De Cara a Cara
Binchel…
¿El Cartero al habla cuando
Carteros había? De eso
Ya lloviznó en Cruz Verde

Dijo La Sombrilla Enredada en
La Sombría Alambrada del
Paraguas Civilizao
Que Cubre al Universo
De sus Travesuras
Candentes
–De sus
Papatrañas
Celoso
Candao
Inclemente…

El Universal
El Universal
Uno de ¡aguas! Dos de sal…

…Pepero ya
Los patos muertos huelen a patas en
El aire cazao de las cazuelas del aire[:]

Para acabar
Pronto
–1 y 1
2 versal–
Versificar
O sea
Escribir como quien mea
1 y 1
La esponja del ponto
La sudadera de sal

¡MalosMamalísimos
MámalosMamá
MamáMamaLosversos
Mámalos

PeroléperaPerolera
Haces como
Quemelees los dos peroles y no
Melees ni los versales! ¿No
Es cierto 4Putas…? Pero
Nomeniegues Porque
Si no es cierto
Es cierto
Es cierto
Que no es cierto 2026.
El trino del pájaro
Encontrao en un pajar
De pájaro aguja. Versos
Mamalísimos Flacos
De hospicio
De cárcel o
Cuartel.

Hombre Sí ¡Malos! ¡Despechables!
Dijo El Niño de la Roma
Imperial
Pero no es cierto
En pantaloncitos cortos
Sino largos

Y si es cierto
Nolihace… Me recupero a lo
Bruto pero pero perolero y y

¡Y ahi te
Voy derrevire al relieve señora
Chapa
Rita

Pavón!
El pie en la mente
El oído calcinao sinamor
Las patitas sin
Autor Los
Ni pies puedes llamarlos
Sin calcetines
Ni piel. El desollao primero. Después
La blackmamba. Con cremita se despelleja
Mejor. Las dos galaxias masivas rodeadas por
7 galaxias enanitas rojas duplicando
Expansivas el polvo mutilao por
La mulata Blanca
Nieves y su clon humano
Replicante
Pataepolvo –incinerao

Vivo universo piensa.
Piensa. El pensamiento
Era pie destrofa y siente
Un reparo
Nonato de era cavernaria o
De estrella en cuyas cavernas
Érase una vez
La gravedad oscura y entre sus secuelas
Se acurrucaba y era –y tiene frío y
Entonces se levanta pero
Cae de culo asegún cayó el lunes.

Así oraculió «No es cierto 2026
No es cierto No es cierto»
Cornuda tambaleante de vaquera
Enchaquetada La ChivaChivata
Winston Churchill en su cuchurchitril y

Ni estrictamente prometedor Dijo enrollando
Enrollando memoria rumiante
Ni estrictamente prometedor era.
En cambio sí
Mampara Nobel al
Primerparamillón de muertos era.

¡A la reja…! añadió autobiagrafiao por su
Autobiográfico gatodelasconfianzas –y
Volteando a los soldaos de la resurrección gritó
¡A la reja con todo y chivas y tolete
El de Las Manotas
Pringadas!
e interruptus carraspiento rerredijo
«¿Quién cabrón eres tú que preguntas
Por lalta gloria de las armas industriales
Como si ganaras flete?».
«Mierdaeveterano
oyó decir en
Islas de reino sometido
Hecatombe de culo de cornetas recluta».
«Ah pues toca y toca la diana esto que sigue y
¡En seguidita cállate la jeta encá
LaTumba y vuél
Vete a cagar en la trompeta
Que ese sí es cagadero dioro!»[:]

UnTecolote en los bancos de sangre
Aletea aletea óyeló míraló
Vuelca la cubeta
De las aguas rojas

(Homero masturbándose los ojos las
Veía negras) con el pico
De la vida.
Desgarra solomillo de carroña
Suelo de suelas cuyo zapato se ha llevao
El Pie a dar la vuelta resbalando
Sin pie por la noche sin patas
En lugar de
Hundir en el hoyo la pala para mejor
Enterrar.
He aquí Nos
Nos Gusgús Gusgús
UnTecolote perdurable ha muerto
Preñao de audacia y moco humano en la mente
Del que llaman Mocoetotole
Pre

Dijo a su vez por su parte y
Con toda la boca
(Pronto El Látigo descubrirá la profundidad de
Aquella espalda)

La Bombilla Fundida Hiroíto a
El Alfajor de Sayones Eisenhower y
Nadie ni El Cabocachiquita
Cuen Cuentacuervos El Rúter sabe por
Qué la consultó
Siendo y se sabía verbo pospasao testaMental
–El Tapir y sus Secuaces
Del Ritmo matraquiaban carambaban
Maraquiaban güiraban en Mina Lateca y
Zumbabaé el acompañamiento turulato
Latolato de los desorquestaos trumpetistas de
La doctrina Atalanta de Atlántida…
Marilina no me lo vas a creer a día de hoy[:]
El periódico que lo relata se llamaba La Opinión.
«Ah y ¿qué tiene que ver la peloeplatino
Aquella de quien el mundo ni idea
Tenía y apenas si por los pelos reciénnacía
Atalanta de Atlántida
Monroe adoctrinada?»…

Balas automatinales de plata
Verde atinaban esa mar dianilina
Tarde de domingo satinada sobrella y
Sus escudos de hierro
Rubio
Domaos a vergajazos en Groenlandia
En ciertodesconciertodesatinao platiao y
Satinao también del gatillo gamao
Clavando un clavito
Del tamañito de un zorro clavao
En la cabeza de un oso y y y

Las marcas de cigarro férreas
En la Plaza de la Constitución

Física
Por el espaldar surcaban
A la vaca baquetera
Europa hasta la fecha estacionada
En batería ajena al 2% por ahora y…
Chanfle del 3 al 20 en el
Planchón nominao
OTANTuntúnTintánflación…

Ah que ahi vienevienevino y
A lo mejor no es por lo hecho
Pero chance si vas buso
(Palabraagüera déjame apuntarlo que nace
De andar abusao o séase[:]sombrerazo
A las vivas
y no de bucear
Como tú crees Y mira si no[:]
Se deja escribir con ese y
No con zeta) Pero
Chance si vas buso alguien decía
Cuando se levanta la excolonia a comulgar
Le ves la herradura en las nalgas
Excomulgar con el pulgar
A la mitad del índice hasta dónde
La letra de pago escarlata más bien provee
Poco moscardón a la vista –perunoqueotrosí
El oído zumzum zumzumbabaé
(‘¡Muchamierda!’) y
El olfato gratis… La onda pura se pandea
Despuesito más despuesito que Rusia
Finiquitó los baños de asiento en sangría y
Sal de gitana subrogada de
La Almorrana Compatas
Hitler
–Conceptual operación especial
Vapiando su
Alas Extra Lo cual vapuliando mapamundi
Se veía venir allá 44 por 45 Yo qué sé y
Hasta eso que yo sí sé hasta lo que no sé
Pregúntale a El Gambito
(Pero no sé lo que sí sabía Satanislao
El 38 atrabancao)…
Las tierras raras huelen cielo o al revés
Los cielos frikis huelen tierra rasa y la tierra
En todo caso caballones de pelaje zanahoria
O al revés ciempiés
Pero como si juera paellos la paella
China
Vapiando su Alas Azules
Dejó alemanes y franceses y
Británicos celebrar su día ‘d’ de dodo austral
Iano y rey de Taiwán en RadioOnda
Al jefe de cocaidines La Mosca
TzeTzelensky
–No se sabe 5medias si
Dictaba los muertos o comisaba comisiones
80 años antes o después
De contactar al dealer Boris
Johnson Peloeculoencabezaeverga–
Y en camisa de juerza delegada una
Guerra que en muertos por más que pone y pone
Queda pendeja al lao de los surtidores sionitas
Empaquetaos Embalaos Queda
Entre pañales ensangrentaos
Cortometraje frigorífico frente al implante
Frígido y cacaliente

–Malmetraje geomílite al gorjeoilímite
De 80 luzañejos abajeño a 2026
Si te fijas alhora del inventario urocálido
Del amanecer acliMatao
A loscuridá inframuros en pantalla
De los yernos Lamierda y
Los nietos popópoderosos de lapeliponeso

–O no… Fíjate qué muerto más mono chiquitito
Qué sindicao
Muerto
Fíjate que brilla al fondo
Sindicao por el chiquito
Que si te fijas brilla al fondo y enanito
Que
Aniquilar dejó muerto pelosparao
Al héroe de las derrotas
Preteridas dialcance
Sindicao
Sin tiempo ni de morir en silleléctrica
(Llegó muerto y cagao)

–Tanto cuanto más pisotiao
Tanto oficio ya cumplió tantas [pez]uñas
Como las que cargo largas yo
En conciencia y malas mañas Y en esto
Hay un haber zarandiao de olor a luz de muerto
Campador de sombra al revés mortecina
En galaxias del enemigo ion y y y cagón
Clon Clonita 2026.

El canto decanta des
Entonao quedar a deber billions de décadas
Entenadas a los niños del mundo generacional
–Anticlonita in
Descendencia
Clandestina.
La bombona La bombilla
La bomba. Lajácaradelosejércitos
Jázaros de la pradera arrasada
Fenicio pancho establecío
Babilonio dinmigración
Parpadeando bajo el agua
Huyendo de Urk y los urkitas.
Total no será Jehovaca o
Geobecerra
Quien pague la cuenta a Zeus
Sino todos sus muertos
Zoroastro o
Los paganos de la despeluquiada
Canana Cananea y
Sucedió que el místicomúsico flaquito
Salió jorobao brazosdispuesto
De un estuche de violín cruzao con arpa y
Ah eso es lo que pensaba
El Toques
–dijo. Era El Llegues Dioro
(Sí d’Elmerito se trataba) y apasionao
Tocó Tocó Tocó el despojo instrumentao
Hasta que topó tocón gibaefolsvaguen y
El Armadillo
Regresó blindao dentre los muertos y
Se lo quitó y devolvió su sueño al soñador
Emisario sinequanón de Las Moiras
Del Eclipse Roto a quien llamaban
El Seroso… Y y y
La virgen María y sus adictas
Ahora sí salientes del sueño agarrotao y
Cojonudo
Cantaycanta…
Sobre todo las señoras
En este verso siéntanse señoritas como en casa y
Les traeré algo profundo Cómodas y armarios
De fondo a brocal del Gran Agujero Negro
Entre las cejas del alba
–Se lo quitó
Llegó a Japón capó placeres y mudo
Cayó del tapanco celeste un ratoncito
Cachetes de abeja. No es por nada
La fábrica de muertos voladores
Abofetió
Al jardín con una flor
Desflorada a bayonetaemiel.
Había una mano de mujer
Airada antes marchitara del todo Diódoro
Cibernauta
Que la vio y labió acerca de ella.
Había un moflete de asesino bofo
Un Puerco Camuflao y
El Armadillo
Vino y se lo quitó y devolvió
Una corchea play off al agasajo de las aves
Diurnas y y y plaf plaf
Doblaron el pico las flores
(Las nocturnas saturnadas con las alas de
Piaf Piaf). Play off o
Los pájaroscorolario: nido de pelotones
De ejecución concentraos en un átomo
Cabezaechorlito No más coludo que
Corea del Sur y el antesiglo I
A todo trapo dejaron caer los gringos
Hijos de Latal del pico y y y
Sacapuntas sacó El Lápiz y sacapuntó
Entre Pasifae y Minos el abaratón letal
De los milenios… Así pensando con el rabo
Abarató 1945 –hoy malbaratón
De teletón televisao 2026
Que estáescritoaquí Quéstáescritoacá.
Frente fleco y llanto de piedra pixelaos.
Allí estaban las fotos y los fotos
Los faros las faras y las forofas de los foros
Forofos de la cabeza de los fotógrafos entre fotones
Hinchas de patas simbotas de los canillas simbólicas
Fotografiadas a fogonazos.
Allí El Prorratas
Truman en el sur de Líbano esponja su
Perorata de visita a Corea del Norte
Compompa
Compompa… y sin ella en Oluta La Disoluta

En la noble institución del
Sable no hay jerarquías
dijo otravez
Por si no le oyeron el poema premonitorio
Sus víctimas Miguel Prieto y

Compompa Compompa Stalinov
Stalinóvich preguntando en la palapa sucursal
De los muertos de Yemen de qué putalao
Está apuntalada Fonderleyen Compompa
Compompa –Estaba que se miaba de la risa
Compompa Compompa Estaba
El centurión des
Abrochao Ben Gurión
Kgando Kgando K
Gando Siria en territorio kurdo o al revés y
De los Altos del Golán
Estos versos son sonetos sinsón
Sinsansónnipón y simpompa
Simpompa AlcaerKallao de[t]ISIS
La edad padelante de los muertos
Nonatos
Caramba NuncaHamás Simpompa
Caramba
14 41
24 42 Abecé Acebé La cartilla se me fue
Aquí y en China Por la calle LaMercé
Bulbo galáctico hutí jesbulao y
En popa de portavión aguzao 2026
A la deepseek[:]

«Eso porquería no sirve. Pueque pa
Semitas los árabes. Pueque. Porque pa
Antisemitas
Los teócratas
Terroristas dEstao
De la mitá adoradora de los reinos diOriente»
Diceodijo pueque o non el profe LomoeArena.
Pero
El vendaval y los ríos de poder
Enamorao
La vida arrebatada
A la palapa ajena ancha y bien ventilada
De los muertos
De mi casaca
Pero

Tiene la razón señora
El señorita
Incienso El Petróleo Lamujer
LaMirra NilunoNilotro
Nilo Nilo Petronilo
Caramba –Eso quisieron y quisieron y
Por Mirraza sin pico el espíritu
Dará una conferencia con la pala en la palapa
Quetzalcoalcos
Voz de garabato torturao
Por la madre natura chiribeco y

Y qué hicieron se oye a Galambao
Preguntar Averiguar Caramba Caramba
Carabinchel Preguntar apresurao

¿La Nakbá fue que fue que estamos
De nuevo automatones infor

Máticos Compompa Compompa
Formaos

Informaos
Simpompa Simpompa
En el año 08? Más añejo al revés y si no mirra
Mirra tú[:] ‘Es que la añorable cueta bien cueta
45 semembaló Que si no’…
–Cuenta Cuen Cuentachiles con gran
Traqueteo de carreta… Sabio ansioso majareta
Que jui Que juímonos pa Laloma Rábanos
Caballos flacos al galope de la música
Intensa de las sabias de Saba de los 80
Con las que andábanos
En los 80
–Ellas
Salomón de los Monos 2026

Ellas
Reinan para formarme un bloquecito y

Luego me re[con]
Forman re[com]poniendo mis cachitos de
Lotería que no tuve tiempo ni de sacármela y
Así me informan
El esqueleto
Quesque
Lesquela
Esqueletea.

En lo que esto decíamos y
Dejábanos dicho
Sin decirlo todo

Cumplió La Estatua de La Rambla
Aprovechando el día rabón
Ochenta millones de años bien
Celebraos y se levantó y andó
El Soldao Des
Conocío y des
Obedeciendo órdenes gritó[:]

¡Manos arriba hastaBahíadeCochinos 2026
Dialto dialtiro John Fake Kennedy dialtónico! y
¡Patas patiopatíPatiándose la barriga inflada
De aquí hastAcayucanVergaCruz Nikita
El Pantuflas Kruschev! •


	

Paredón de La Palapa de los Muertos

The dance of death: Death, seen riding his horse, leaves the city as the hero who equalised those who followed him blindly. Woodcut by Alfred Rethel, 1848

40 trabajos inconfesaos y otros tantos ele
Vaos a la belleza múltiplo de 2
En corto halago
De vida pudriéndose solita
Atemperada
De muerte aparte. En los zapatos
De los demás se rasca el pie
Derecho la
Noche apache. Sábelo.

Noche apalache
Noche malgache
A primera vista diamores
Debida

En marcha dimite y
Entra y sal. La enana blanca
Llorona
Madre del día chaparrito Madre
Del miniminuto que se perdió
Salir a patear sin pata
Por los patatales del patatús

Sin pantaletas.
Pataletas

Aborde la cabrona ojoecementerionegro
Dé un rodeo abisal y vuelva resurrecta
Al puntito denso de partida
Espiral dionde el río discurre y

De todo lo visto en las metafásicas
Honduras nos dé la ranura de la razón
Pentafásica pura

–Hibueras de voluntad astrognómicas
De la rascazón oscura
Del Kanto. Ese

Burbujeo turbio
Diun deseo de playas y lunas
Infrecuente
Hágase a un fabu
Lao. Oiga yo su por supuesto

Pesao paso pasao.
Procure morir allí allí en la lápida
De los drones aplastaos Pro

Procure
Lapidar al intruso en este verso senyor
Feliu y mantener a raya el
Régimen de los aplausos
Como atinamos nosotros
Los Ocultaculebra
Los Degüellagalambao
Los Pringasangre de Cielo
Desde lo alto del Tapacerrito y y y

Del tapanco en caída lírica
Sobre la gritería cuestabajo
Corriendo de los niños

Deje volar
El sombrero greñudo de las pandorgas
Al santiamén del mundo

(Su masa es un millón de muertos como
La del sol Pero eso qué Nada es más grande
Ni más chico si no hay comparación. Esta
Es una lista llana[:]
Paisaje de países enteros

El Burro
(La Seguridad por delante)

La nutrida galería de los vivos
A codazos por entrar primero

Segurolas que sí n’hi ha mi senyora
Todos los campos
Vueltos de concentración[:]

Niños siempre habrá unos cuánticos
–Maramíralos aquí dejándose en papel de lija
Leer
Ilesos tras la guerra
Entrellos de los átomos moleculeros
De los antiguos universos
Cocaidines –de la cual algo se sabe ya
Por
Por sobrexistencia de saquiaos yacimientos
De arqueopaleólogos fósiles iluminaos
Astrales… Los niños

Astrosos extraterráneos
Descalificaos en
Grave masa de materiagrisoscura
Se quieren No se quieren Se tienen No se
Tienen fe Formando rondas tomaos de
La mano fetal
De mamá Cachimba
De nana Panchita
EncáChanito Encá
Chanona

“Volumen” dijo La Chamba Chambona
Allende los cascajos de música. “Súbelo”
Precisó
–Remolino de plasma cacacálida
Que en mejores tiempos compone su
Corona)

(La enana blanca Cabeza de Ayoyote
–Adolescente halo obtriangular de la delicada
Hermosura traviesa con que se abre de ojos–
Trasvea lo trasvisible Deje ver Quede
A deber grafeno y antracita
Brinque sesgada los bum y los bam[:]
Les dé de vueltas
Rabee y los adobe
Bajo el parasol

[Dao] absorto por el bumbumbambam
Tapizador del verdor de la yerba y los arbustos
Acá entre nos Aquí entre nos o sea y y y

A un costao de la cuneta por dentro
Del vello púbico aquí entre nos
De los
Ocres purpuraos de la grava y
Paso a pasito

(Ahora sin peso firme a vuelo
De alma –espíritu cocoliso impresente
De nonatos mocosos
Que sueñan como si se soñaran en el pañuelo
Agitao que suena como si se sonaran)

(Pasito nacuyaca payasito
Acérrimo sin opuesto en las trincheras
Desertadas por la tropa
Valiente
Destartalada de los gangosos pacifistas
Legionarios)

Hurte cutis sembrao a una cara de iguana
Preciosa de ojos danzarines en verdad
Extraterreste
Curtida… Ah y

Entonces sí
¡Vaya ojos donde vengo a verte volatilizao!
Eso me te pasa
Cuescorope Catancha por querer
Decirlo todo en aquel verso que ya fue y
Completarlo con estotro
Mustang
Ungulao y singulao y rumiante del

Siguiente paraplejo (ya lo estás leyendo)
Hurte al genocidio impune el genio de
Nuestro padre inmuerto (¿nuestro?) y y y

Al ¿deteriorao nomás?

(1 millón y medio de muertos en
Posición ‘¡Firmes!’ pasorredobla sobre
Una variabilidad tan drástica
En la velocidad de los destellos
Que ni los ciegos centinelas de los vafles
Sordos pueden ver diónde coño procede y
No caben en el epitafio ni
Sabiéndolos acomodar
–De ahí que saquen la cabecita
A miar)

Al ¿deteriorao nomás?
Éter machetito en manca mente brillante

(Ladrona de amor –de odio brilloso un
Poco más[:]
Sésamo guarda la llave en el culo–

Ladrona de amor
Según la tesis de Angulo
La luz tropieza con los cofres dioro
Resbala
Sentada agarradita de los bordes
En la ensebada
Resbaladilla de este versosinuoso y
De este modo
Evita caer dihocico en la pupila en órbita
Súbita del
Jefe Sombrío de los Ladrones de Ojos
Negros MásProfundo
Son pedos que con el alma
No quieren salir del culo[:]

La gravedad oscura en su
Escondite sacagrapa y
(Aunque ni a sí misma se la ve silueta)
Para sí la atrapa hocicona
Su grande trompa falópica y lo

Que le queda de música falotrópica
La arrasa y
Por este motivo
Caucional
El amorío impávido del respiro
De hoy sacando la cabeza bajau del tanque y
La escafandra del río al mar
Guarde en peloeOveja

En nubecasiborregadegomorramorra esto[:]
Una kbezuela cualquiera de misil woke
Astutamente fría después de coger muerta

–No sea que le dé frío al bebé Udanov
Nucliao de mocos hasta en el chillido)…

El biberón caliente caliente calientito
Con un

Ay mamacita ay papacito

O con un

La cartilla se me jue
Por la calle Lamercé
Mamacita no me pegues
Que mañana me la sé y

(De mocos no hay quien se salve)
Le eche en cara toda la pulposa pulpa
De la ventosa culpa mocosa
Al bebé moquiao y
A la madre entera

Entera
Mente la
Aburridora hundida en redes planas
Hundida
En el gueto de chispas de las avispas
Picoteadoras de la cuenca azul
Del cráneo fósilfácil de la calaca
Azoica de la in
Teligencia ar
Tifici

Al Al Al Al
Táctica y cinética y y y

Todesto sinéticasintética simpleMente
SimpleMonte
Que con sangre
Entra ¿deteriorao nomás?
Dimite y sale chorreando sangre
¿Deteriorao nomás?
Por el agujero negro del bolsillo agendao
Por mudosordos y mutilaos de
La Gran Explanada de la Vena Vaciada
A Chingadazos y todo esto
Paque a la corta tunda y tunda y
Tunda gente
LaCucaPálida Inmortálida
Al abrir oruga la cristálida de los 80 años
Al acecho sola pero paeso sólida

–Ah y
Cómo aluna Cómo aluna
Cómo asola Cómo asuela suela sola
La chingada multitud del miedo estólida[:]

Panteón de Acayucan. Día de muertos

Sincalzones la mamá de Arjuna
Leche de plata
Calles inundadas de culos temblorines
Cunetas atascadas de gelatina Los
Felaces Altomandos fallíos y felones todos
Tomando posesión atornillaos antaño en
Cielos rayaos de [coma]drones
Enmascaraos de oriplata y una calva
Kbeza cachivache ojivada de chiva
Chivata hasta los cocuyos de coca
Base… y a la larga la
Roa y raje
Un pedo con encías

Maderas nobles (no era flor
Era semilla
El aroma cortezario del cedro) y

Siga los 3 movimientos de FAB
[3000][:]

Remoje
Exprima y
Tienda

Los muertos y en los marimbales
Del costillar de las bestias la música
Revuelva faldas a La Coronela y

Arrope poesía que tirita lejos lejoooooos
Cuando yo tenía 9 años y
Aquello que llamábamos alma
(«Eso porquería no sirve»)
Pero podíamos almacigarlo
En los viveros inmortales Se veía
Engañao por un beee balaperdío

DesGarrao en sones de jarana
En sones de flor desbalagaos
Por sones abajeños de marimba orquesta
Tocaos por Los Guillén de Abajo
Entre trago y trago de aguardiente y
La sobria prestancia de
El Cometa
El Pozole
El Epitafio
ClicClac
Los Tapia y las señoritas Cordero
Zapateando entarimaos todos
Encá los Guillén de Arriba

–Frontispicio onde siempre se leía[:]
Fandango como bien cuenta Carlos Rosario
Al Negro Maldonao y
Zumbaba espeso
El flecherío desatao de los muertos
Techo vivo de los cielos viudos
Las abejas reina y los zánganos vergudos •

[De La palapa de los muertos] •

Catulo, 2 •

Catulo

Gorrioncillo, placer entre placeres de mi chica,

Con quien ella suele jugar y recogerlo en su seno

Y al que ofrece, cuando se le acerca, la punta del dedo,

E incita sus picotazos dolorosos;

Si a quien constituye mi deseo más intenso

Le es grato divertirse con algo querido

Y encontrar solaz en su propio dolor,

En aquel momento, yo creo, su gran ardor apacigua…,

¡Así me gustaría poder jugar como ella contigo

Y las tristes preocupaciones de mi alma aliviar! •

Edward John Pointer, Lesbia and her sparrow

Catulo, 2

Passer, deliciae meae puellae,
quicum ludere, quem in sinu tenere,
quoi primum digitum dare adpetenti
et acris solet incitare morsus,
cum desiderio meo nitenti
carum nescioquid libet iocari,
et solaciolum sui doloris
:
credo, tum gravis acquiescat ardor:
tecum ludere, sicut ipsa, possem
et tristis animi levare curas!

[Versión del pirata Morgue] •

¿De «Lámina Eliçavet»?

Red Orlando, Stella Hagemann •

Presiento que siento

Que va a llover.

Quizá lo porvenir

Arde en el agua

De la llama humana

O la hace arder

En esqueleto o

Me reduce a polvo

Líquido de piedra

Fallida. Ligera

De mí surge la forma

Espiritual

Vietcongénita

De fa

I a re sol

Si fa no fa

Redó.

Y la Noche aconeja al Día

Mundial de la Juventud

De los 60 y los 70.

I fa si fa i

Refà.

Surge la forma

Eterna

De mi pie

Dra

Re

Insurgente

En llama de agua

Inapagada

Y ya se fue El Interruptor.

Rerré.

De algún modo comienzan

Hasta la muerte

Los días                                    

Las cabalgatas

De la Noche

Mojada

Hasta la muerte. Enancas

Ilustradas.

Desde los cascos

Blancos

Negras. Mira

Mar

Enana:

Aquesta és per tu

I perxò ressona

Més que el meu cor 

En día que se desdobla

En la portezuela del puerto y

Comienzan y comienzan

De lo alto de lo alto 

Días y más días

A fluir

Abajo de lo abajo

Entre las flores

Del pecho

Cósmico

Y los lagos secos

Del pensamiento

Y quién si no aquí tu yo

Los comba altivo de humildad

Agreste

Animal que de nación

Ya tenía cola y hasta ahora

Se la piso

Tea campando vino

En el lagar bailón

Con la lengua revolvente de la idea

Y el talón y la planta

De sembrar los pasos

De los sesos.

Quizá la caminera porvenir o la ideal

Desgajándose

Minuscular y varia o

Algunos trociscos dellas me

Alcancen suficiente

Para otra vez nacerme

Sin ver lo porvenir

Pelicular

Escrito en lengua

Desconocida

O por hablarse

En las pueblas de las muertas

Inyectándose las venas

De la resurrección.

Es llama de aerolito

Picoteada de pájaros terrestres

Nacerme al vuelo

En glóbulo

Contiguo pero tú ni me pelas

Chaparrita

En polvo

De los cielos

Y lo digo por eso

En azul infinito

Que quizá no venga

Contiguo.

Así se me deslinda

(Que no llueva)

El fósforo de la fosforescencia

Solitaria

Del amor que siento

Y se me disimula que no siento

Otro fósforo albañil de miedo

Ajeno

Que sí siento. Quizá

Atrape y bese a ojo una mirada tuya

O quizá muerda polvo

De mi día

En llama de aguas frías

Por venir

De la piedra mi itacate

Espiritual

O a lo mejor no

Porque para qué

De nuevo yo

Me nazca

Pero el espíritu

Sino

Porque quiere

Vino

Matorral

De Venus

Manos arriba

Que presiento

Que prescribe

Y queda nada

Si es que llueve •

[De los ‘Recuerdos’ (2016), de mi página de Facebook] •