Hoy, ven al Ateneu Barcelonès a las 19:45 y lee al revés qué dice aquí: Lámina Eliçavet

 

Presentacion Libro Lamina

«Te vaçilé, animal» •

Señoras, señores, niñas y niños del kínder adolescente La Poesía: He aquí presentamos mi hijo Rilke, Andreu Subirats y yo, hoy jueves 16, mi libro «Lámina Eliçavet» en la sala Maria Mercè Marçal del Ateneu Barcelonès: prólogo plástico intercalao de Rilke, prólogo literario de Andreu y 77 ejemplares únicos, tantos como años cumplo este día –los unos y los otros numeraos y firmaos • 

A modo de «Mañanitas» había una vez un burro, un perro y cuatro gatas que cantaban conmigo, en días como hoy, este viejo chachachá cuya letra reserva mis derechos humanos:

«¡Que se mueran los viejos!| ¡Todos Toditos los viejos…!| ¡Que se mueran…!| Yo no No soy muy viejo| Mas como nadie me quiere| También me voy a morir…| ¡Que se mueran los viejos!| ¡Todos Toditos los viejos!| ¡Que se mueran!» •

Hay una clase de palomas que sólo alzan el vuelo del sombrero de las magas. Vengánse con elllas en ayunas espirituales, palomas exquisitas, a com|partir con nosotros mi libro de cumpleaños •

Tantos como años cumplo| 77 ejemplares únicos| Lámina Eliçavet| Nos vemos el 16

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Mi libro «Lámina Eliçavet» da nombre a una infrecuente colaboración artística padre/hijo que se expresa plástica y lírica: 12 cuadros intercalaos en el cuerpo del poema a manera de Prólogo Plástico bajo el título Te vaçilé, animal, lectura al revés del título poético, jugando Rilke Roca el juego de palabras infantil original.

Presentamos este jueves 16 en la sala Maria Mercè Marçal del Ateneu Barcelonès (19:45 horas), con la presencia de ambos autores y del poeta Andreu Subirats que lo prologa, la edición de Lámina Eliçavet: 77 ejemplares (tantos como años cumplo ese día) únicos, 414 pgs, firmaos y numeraos por los tres involucraos, y por esta vez especial a un precio rebajao 30 por ciento en términos de matemática poética de poder adquisitivo espiritual: 50 euros hablando en plata.

Si bien existe (aunque no ha circulao) una edición artesanal de 33 ejemplares de Rey de bastos en forma de libro objeto elaborada ex æquo con el pintor mexicano Orlando Díaz, y El viejo del amor ostenta la partitura de un prólogo musical del artista catalán Feliu Gasull, estas espléndidas muestras de fusión espiritual de artes distintas no son propiamente antecedentes de este nuevo libro por cuanto la relación paterno/filial lo convierte obra de amor compleja y una.

A diferencia de un prólogo musical a un libro de poesía que es, por naturaleza en abstracta realidad sonora  metafísico y metapsíquico en vuelo sensorial y sensacional en arco de espíritu, o de una ilustración pictórica creadora abierta de pujanza puntual en trazo y colorido en verso detenido y encantao y en consecuencia resuelto en imagen pura, el Prólogo Plástico a «Lámina Eliçavet» es una lectura en diversidad de mundos pero en aceptación de lo otro como lo mismo humano; o sea: una ‘deslectura’ dialogal de artes enamoradas; ello propicia una factura plástica en libertad de vuelo que entra en la poesía y desentra en la metáfora como símbolo de absoluto, y así bifurca en imagen otra lo mismo que la poesía, y como ella se alcanza infinita en el punto de universo donde toda obra de creación es metáfora separada de unión inseparable e insurge encuentros de espiritualidad manifiestos.

Hablo de encuentros reales como las metáforas. Reales como el viaje del pintor de México a Barcelona en fase previa y decisiva para la creación de las 12 láminas que constituyen el Prólogo Plástico, realizadas de manera inmediata y perentoria en  el mes de abril (2019) durante la residencia de artista del pintor en Art House Holland, en Holanda.

Más allá del interés de las partes por mantener una colaboración de tanto fruto, la importancia de este libro radica sobre todo en el hecho implacable de que acaso sea irrepetible dada mi edad y que ya sólo escribo en el aquí de lo que es y lo que no es y lo que vuelve en las orillas de la vida, de lejitos en plenitud de arte y oficios de despedida enamorao •

¿7 y 7? Catorce dijo El Gato Dosdestinos y 77 dije yo: Te vaçilé animal

Vengánse en ayunas espirituales a com|partir con nosotros mi libro de cumpleaños •

Presentacion Libro Lamina

Señoras y señores y niñas y niños del kínder adolescente La Poesía: He aquí presentamos mi hijo Rilke, Andreu Subirats y yo, este que viene jueves 16, mi libro «Lámina Eliçavet» en la sala Maria Mercè Marçal del Ateneu Barcelonès: prólogo plástico intercalao de Rilke, prólogo literario de Andreu y 77 ejemplares únicos, tantos como años cumplo ese día –los unos y los otros numeraos y firmaos • 

Cherezada en la noche de los alfanjes

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ESCENA TERCERA •

 El olor de los patios en los barrios de otro siglo.

Cherezada.

Chariar.

CHARIAR: ¿Con el látigo de qué especie de venganza me amagas, Cherezada? Todo lo que se hunde antes había estado en la superficie, como un retrato en el lodo. A la grandeza por la imagen, pero yo no soy Harún Al Raschid. ¿Oigo yo acaso la voz del esclaverío cantando

Aro       

               Naro     

               Harún Al Raschid?

No, Cherezada. Yo soy el sultán Chariar, el depredador del cuello de las vírgenes, el fugitivo de Alá. Yo también vivo por la venganza y por la justicia, pero la venganza es la lápida y la justicia morir.

CHEREZADA: El ala de las muertas por un soplo formidable se mueve, pero su destino es ciego, su peripecia incierta. Tú eres el sultán, Chariar, pero sólo Alá es rey. No en vano se cumplen los propósitos del destino siempre a contracorriente de nosotros. Afuera yo no te amaba: me parecías odioso y repugnante, hasta que te vi y me hablaste, y en tu voz temblaba como la mano que escribe poesía con un cálamo una emoción primera, apenas contenida y atávica. Lo que estuvo bajo tu mano fue la quemante voluntad de Alá. Chariar, Chariar, padre de mi nuevo ser…

CHARIAR: Más abajo del agua y de la roca tu palabra es suave, y tu voz me quema el pensamiento, el corazón y el espíritu. (Bruscamente) Córtame el cuello, Cherezada; por última vez te lo suplico, por última vez te lo ruego, y por Alá te conmino: córtame el cuello, Cherezada, o mi mano se verá precisada a cortártelo al amanecer.

CHEREZADA: No puedo, Chariar. Sería como caparte el rostro, y yo no amo a un eunuco ni a un muerto. Pero yo soy tu esclava por mi voluntad y porque también es esa la voluntad de Alá. Yo no te he pedido la gracia de mi vida, señor.

CHARIAR: Pero tu vida es más preciosa que mi sangre, y yo ya te la he concedido en mi corazón. Prefiero morir; es preciso que me mates, Cherezada, madre de mi conciencia, flor y viento que azota la flor de mi conciencia.

CHEREZADA: La vida es ancha, señor, y la conciencia, a veces, es flor de un sólo día. Pero la conciencia constante de los días es la flor de la vida. Yo soy esclava de tus días, pero tus días no son esclavos de los míos. La vida es ancha, señor, y la muerte amada del Copero. Por mucho que tu recuerdo me preceda, no puedo yo vivir por ti. Yo te quiero vivo, Chariar.

CHARIAR: Pero tú eres la experiencia constante de mi sueño, Cherezada. Y de todos modos a tu muerte seguiría mi muerte. Espera. Tú no puedes morir. Espera, espera… Entonces, ¡que mi vida y tu vida sean una sola vida, y que mi muerte y tu muerte sean una sola muerte!

CHEREZADA: ¡Y que mi vida siga a tu vida, y a tu muerte mi muerte!… Señor, ¿llamo mañana a los comediantes?

CHARIAR: Llámalos, y que sean testigos.

CHEREZADA: De nuestra vida, Chariar.

CHARIAR: Y de nuestra muerte, Cherezada.

  

Oscuro •

Lírica y plástica Lámina Eliçavet en Fundació Palau/ Gente de poesía ¡ahí los quiero ver!

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Lámina Eliçavet, “cerco un po’ d’Africa in giardino”

 

Lo he dicho ya en algún otro lugar, pero ahora lo reitero porque es verdadero y necesario, y como quiera que sólo no lo ven, como él mismo podría decir […], los ciegos de la vista gorda: Orlando Guillén […] es un gran poeta de la lengua castellana y, asumido por descontado que ninguna lengua es más ni menos vehículo de poesía que otra, un gran poeta. Desde hace muchos años vive entre nosotros y es el mejor traductor y difusor de poesía catalana que nuestro espíritu haya podido merecer. Para comprobarlo basta consultar on line su libro de libros monumental y de vida Doce poetas catalanes del siglo XX [con un Epíleg de Enric Casasses] en este enlace: https://docepoetascat.wordpress.com/, acudir a sus versiones de libros individuales de poetas clásicos o en activo y esperar, ya anunciada dentro de los eventos de celebración de los 100 años del nacimiento y 50 de la muerte de Gabriel Ferrater, en papel, su versión de Los tres libros, o sea, la obra poética de este autor fundamental de nuestras letras.

La poesía de Orlando Guillén adquiere desde Tiempal/ Libro de pinturas (2010) un sentido de cántico ancestral que acompasa y acompaña sus últimos libros hasta este Lámina Eliçavet, donde el canto humano cobra la voz de la poesía absoluta y se dilata en espiral y laberinto hasta el origen de los orígenes, hasta la Punta de la pirámide/ Del círculo.

 

[Del Prólogo de Andreu Subirats] •

El ‘legrao’ de Octavio Paz

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[Ilustración: La herencia de OP, Daniel Rosell] 

Se cumplían 108 años de su nacimiento y en acto conmemorativo en el Colegio de San Ildefonso, a puerta cerrada [no las fuera a revolotear el viento mosca de los panteones], hace un par de días se depositaron las cenizas de Octavio Paz […] en un nicho diseñado por Vicente Rojo. Hasta aquí, nota a la antigüita de ‘sociales’; estotra, hoy como ayer, ‘política’: Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la ciudad de México, informó que el legado [usó ese vocablo] de OP –integrado por sus bienes muebles e inmuebles, y los derechos de autor de sus obras– está bajo el cuidado de la ciudad a través del DIF (Sistema de Desarrollo Integral de la Familia). “Es decir, somos garantes de cumplir […] la expresa voluntad […] de que todos los papeles, cartas, documentos y correspondencia privada del testador sean depositados en esta institución, en inteligencia de que no podrán ser publicados sino hasta que transcurran 25 años a partir del fallecimiento del testador”, precisó [bigdatos de La Jornada]. Hay más, pero ‘el legado’ bajo palabra queda amarrao por un cuarto de siglo a la curiosidad de los de a pie [siempre intrigada por la lógica que circunda la reserva infame de los peores secretos de Estao –que a esa manía recurre (como el testador sin testa) y a nadie explica por qué]. El Duende Deliberao de La Errata Mexicana, pasquín on line de la inteligencia profunda, habló de «…‘legrao’/ No ‘legao’…», y, encima, en carta cuya publicación no autorizamos en 200 años después del día de hoy, nos pidió reproducir el texto de abajo que, raspao por él de La estampida de los hipócritas, a su entender ilustra motivos y convicta decisión de adjudicar al caso paceño aquella más exacta palabra que la que usa la autoridad funcionarial. La petición de El Duendejo, como le dicen sus cuates, ahora mismo será mesa redonda servida •

En libertad bajo palabra/ Orlando Guillén

Anósfeles 

1935 es la fecha que Octavio Paz escogió por punto de su obra poemática de salida por sobre los despojos de su ser adolescente, mas tengo a mi mano a la disposición del día cuatro muestras simbólicas. Con este lastre bellaco por suma, el volumen Libertad bajo palabra expone por lo que tiene de real su poecracia presunta desde aquel año hasta 1958. Aparecido en 1960 en Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica, ya fue adulto y alcanzó la edad de la razón. A doble acoso piratafuentes el autor y sin más propósito que servir a la poesía, apronto la revisión del presente seguimiento de ese material de lectura. Lo primero que escande a la vista al ripio que esconde es la metáfora judicial con que Opaz nomina a un recuento que, al momento de asomar a balcón, constituía en bruto la fruta esencia de su hacer en verso. La figura jurídica de la libertad bajo palabra (ajena hasta donde sé al derecho penal mexicano) consiste en la que alcanza un convicto (en determinado momento del proceso o de la condena y de acuerdo con ciertas formalidades) a cambio del juramento de no reincidencia –en cuyo caso volvería a ser apañado; y es una libertad condicional y rigurosamente vigilada, pero también una propuesta de reinserción social. Y la rendija legal por donde zanjan la alcantarilla los soplones. Haylas malas películas gringas que maman argumento de los pechos generosos de esta madre figuranta de derecho. Y es que involucra por lo común a reos de ese orden y hay en ella paño de donde melodramar. Y más en una cultura del ego actuante y excluyente, la propiedad privada y mojonera, y la violencia exacerbada como extrapolación sustituta de una ética imposible por fraudulenta de la imposición del yo sobre todas las cosas. La pregunta cobra cuerpo y forma por sí misma: ¿qué tienen que ver todas esas mamadas gestuales con la libertad de la poesía que es la libertad creadora del espíritu? Prologa Lbp y desbalaga OP este rebaño de chivas mansas, sarnientas: “Invento la quemadura y el aullido, la masturbación en las letrinas, las visiones en el muladar, la prisión, el piojo y el chancro, la pelea por la sopa, la delación, los animales viscosos, los contactos innobles, los interrogatorios nocturnos, el examen de conciencia, el juez, la víctima, el testigo. Tú eres esos tres. ¿A quién apelar ahora y con qué argucias destruir al que te acusa? Inútiles los memoriales, los ayes y los alegatos. Inútil tocar a puertas condenadas. No hay puertas, hay espejos. Inútil cerrar los ojos o volver entre los hombres: esta lucidez ya no me abandona”. Cuál lucidez, porque esta lucidez es alucine: ¿la del inventor sin foquito del festín sumario de la bacinica de Esopo? A salvo los pedos acedos y la barba gamborinera de este griego vetusto que no entran al quite, ¿la lúcida hez de quién puede dejar con el culo al aire a aquel que inventó en la cárcel cagar en cuclillas y de un brinco sobre el cagadero cagar de aguilita? No sé desde dónde porque nunca vocó por Lecumberri, pero si Paz no quiere reinsertarse en la sociedad humana porque le parece lo que le parezca (después de algún crimen oscuro que purga pero no en la cárcel como un misterio para los demás), no tiene sentido que se acoja a una figura de prótesis judiciaria encima retórica que, como la libertad bajo palabra, tiene por signo entre otras esa consecuencia. Y voy por lo que sigue: un examen de conciencia en el cual se sea simúltiple el juez, la víctima, el testigo, no sólo escamotea a estos tres a la conciencia sino al criminal. Y así pues no es posible esperar de la propuesta pazota una escritura de conciencia y sí un juego de espejos: asunto de protección y vialidad que regentea congal en el ombligo. En aquel examen referental no hay por supuesto a quién apelar ahora: ya en su amañamiento previo se enconcha la argucia de la destrucción de quien te acusa. CoOPera con un OPer OPerado en el aire el tumulto provocado por la intervención de El Enfermero: “Romperé los espejos, haré trizas la imagen –que cada mañana rehace piadosamente mi cómplice, mi delator. La soledad de la conciencia y la conciencia de la soledad, el día a pan y agua, la noche sin agua. Sequía, campo arrasado por un sol sin párpados, ojo atroz, oh conciencia, presente puro donde pasado y porvenir arden sin fulgor ni esperanza. Todo desemboca en una eternidad que no desemboca”. Trizas de la propia imagen el rompimiento de los espejos no es crimen de lesa humanidad ni siquiera frente al suicidio. El suicida por lo menos comete asesinato y en su propia imagen y en su propia acción extremas, es su cómplice y es su delator. Si la soledad de la conciencia y la conciencia de la soledad se redujeran al día a pan y agua y a la noche a secas, sería más ojo atroz el apando que la conciencia, y claro: ni sequía ni campo ni eternidad arrasados por la opulencia alguna de ninguna incontinencia verbal. Lo que sucede es que Opé no está hablando de la poesía sino de su escritura personal, y ahí es muy libre de hacerlo bajo palabra o bajo tierra. Porque Pe no está hablando del crimen, de la angustia existencial, de los desdoblamientos irreparables de la psique: está hablando de sus respectivas fenomenologías; de las vagas musarañas de la intelectualización. La poesía está afincada en la imaginación y en la vida. Villon es al azar simultáneo del tiempo un poeta y un criminal. Inútiles los memoriales, los ayes y los alegatos.

 

Priapósfeles

Los poemas iniciantes de OP al espejo peón pasan por el arete lunar de la generación así acuñada y así exportada del 27 español –eso no tan acusado como por ejemplo en el primer Efraín Huerta. Rasgo malabar, ¡va el bulto!: “Estos suspensos jardines,/ música inmóvil del aire, / juegan su luz en tus hombros,/ doncella de los reflejos,/ si verde bajo los oros/ entre verdores dorada”, que son versos de 1935. El eco hueco de sus sonetos datados ese mismo año rebota en la pared del Siglo de Oro. Oigase (más que léase, pues su asunto como el anterior intrasciende): “Inmóvil en tu luz pero danzante,/ tu movimiento a la quietud que cría/ en la cima del vértigo se alía/ deteniendo no al vuelo, sí al instante. // Luz que no se desparrama, ya diamante,/ detenido esplendor del mediodía,/ sol que no se consume ni se enfría,/ de ceniza y fuego equidistante. // Espada, llama, incendio cincelado,/ que ni mi sed aviva ni la mata,/ absorta luz, lucero ensimismado: // tu cuerpo de sí mismo se desata/ y cae y se dispara tu blancura/ y vuelves a ser agua y tierra oscura”. Esta escritura de aprendizaje prolonga sus intereses y sus buscas cuando menos hasta 1939, y más que fijar un estilo provee una alforja temática y algunas metáforas e imágenes recurrentes que la escoltarán al dominio en su momento de un oficio que habrá de resumirse muy bocinado en el adobe que cierra la compilación: Piedra de sol (del cual no voy a ocuparme en este lugar porque no es el suyo: me basta con poner a la intemperie por implícitos los sostenes de su pomposo miriñaque verbal). En Bajo tu clara sombra comienzan a despuntar las palabras como nominal de la poesía, sin alcanzar la Palabra, sinonimia por síntesis por la que brincos diera. El mar, el amor y la mujer como alegorías, el agua, el cristal, la tendencia a la altura por decir lo más; los colores verde, azul, el cielo; la espuma, el aire, la música medida: helas las ‘claves’ de la ‘transparencia’. Pero ni el uso ni el abuso de vocablos transparentes anidan en el corazón de espejo del licenciado Vidriera ni arrempujan garantes de antiOPacidad. “¡Aguas sobre los cantos y el silencio,/ altas aguas eternas/ sobre mi origen y mis huesos, tierra/ vencida y somnolienta! // Y brotan de mi boca las palabras,/ tal en el tallo erguido/ las inocentes flores,/ diarias bajo los cielos,/ inexplicables siempre,/ como tú mismo, Mundo,/ que así me resucitas y me llevas,/ inerme ante tu gracia/ y por tu inmóvil música hechizado”. Gratuidad para las inocentes frente a las flores culpables, y para las claras resonancias (¿resonancias nomás?) calderonianas es excesiva la palabra culpa. Y en el tallo erguidas las blancas magnolias. En Raíz del hombre habían surgido ya dos constantes famélicas famudas: la mujer no como ser, como persona, sino como alegoría, y como cuerpo también y más como cuerpo en movimiento; y el ejercicio del verso de once que, como el de doce nervario galopa, galopa. Aunque fechados en 1935-1936, los versos que vienen bien podía el autor haberlos firmado a finales de los cincuenta: “por esa viva llama muere el mundo” (con minúscula, pero ¿resonancias nada más?), “alzado en amorosos resplandores/ y las mujeres corren por la tierra,/ locos caballos en sedientos cauces,/ como negras corrientes de latidos,/  hasta envolver en su terrible aliento/ al inmóvil lucero de mi carne;/ por esa tibia llama rueda sangre,/ estalla una tormenta en mis oídos,/ enmudece mi lengua calcinada,/ corremos por un puente de latidos/ hasta tocar la muerte y el vacío” –pues el oficio y la retórica son los mismos: occidua llama en verdad por la que muere el mundo dado que con él se apaga y nunca viva alzado en amorosos resplandores, mas acaso los pies de plomo del escriba de la segunda época hubieran comprado (par para similar) yeguas en los caudales cauces de Salomón a las mujeres, y no tropezado por partida doble con las piedras ‘latidos’ y la pómez consecuencial ‘hasta’. Y con la música cursiva inmóvil dejo a la tercera caída el aire quieto y de un contenido sarcasmo. Y me sigo ‘hasta’ preciosinuosamente Noche de resurrecciones, que es de 1939, y en donde puede decirse que concluye el aprendizaje aPazible. Manifiestamente su formación pasta en las fuentes españolas y por encima y por debajo de sus lecturas dispersas en otras literaturas (la testa gacha en la francesa, aunque su vasalla filia surreal estaba todavía lejos: comienza con pie de sol abolido: Piedra de sol, tras la antesala bretónica. Vasalla o calculada o calculadoramente vasalla, pero vasalla siempre), no ha dejado pie esta vez de cría como para que importe más a propósito que la intelectualización en creciente del asunto. ¡Mirad qué definido perfil temático!: “Vuelve los ojos hacia tu más cercana muerte,/ hacia el tiempo sin límites/ y la noche desértica,/ sin orillas ni fondo:/ vuelve los ojos, ve. // Tocas mi corazón oh tenebrosa,/ con mano blanda y grave,/ vencida, que se vence;/ y cede su latir a las corrientes/ que nos empujan hacia adentro,/ allá donde un mar quieto hace encallar la luz,/ donde lo vivo nace/ y en la muerte final se reconcilia”. Mano blanda y diario nacimiento vencidos: gallo y no falsete de espíritu; de profundis alfeñique. Las corrientes recipiente de la cesión de su latir que el mar quieto para encallar la luz no encuentra más adentro que el mar quieto para encallar la luz: ¿allí lo vivo nace y en la muerte ‘final’ se reconcilia? ¿De qué? ¿Con quién? Física metapatética del huevo o la gallina: en el principio no había más que Caos y lo vivo no nace: ya lo está: a priori como dato en comodato. Lo vivo brota y barbota desde los agujeros negros de la Nada, surtidores de la mano del viento de la muerte primal. Nadador de la nada material por trofeo, arbitro por lo demás y para sacudirme este parágrafo que el prologuista de Lbp (hacia 1958-59) es el mismo adolescente fachoso que en 1934, bajo la pata iniciática y ya de importación de Villaurrutia, desplegaba el paraguas civil de estos versos de cañón por la culata: “Frente a los fuegos fatuos del espejo/ mi ser es pira y es ceniza/ respira y es ceniza,/ y ardo y me quemo y resplandezco y miento/ un yo que empuña, muerto,/ una daga de humo que le finge/ la evidencia de sangre de la herida,/ y un yo, mi yo penúltimo,/ que sólo pide olvido, sombra, nada,/ final mentira que lo enciende y quema. // De una máscara a otra/ hay siempre un yo penúltimo que pide./ Y me hundo en mí mismo y no me toco”. Largo avatar de una retórica sucedánea de un arte poética diríase como no diríase un trémolo de liras eolias y aún fuera mucho decir el chasco de un hipócrita.

Falósfeles 

La poesía es obra de soberbia humildad.

Con sorna tierna la libertad de la poesía es la dictadura del espíritu.

Sólo se escribe la víspera del día que sigue a haberlo hecho, cagaelculo.

La carga de la vida y las pruebas de la pasión donde se tiempla el alma enamorada, más los designios del cosmos que son y serán mientras no los pepene la usura harpa de Dios y de los dioses, y más todavía el juguete funesto del tiempo en manos de la muerte propenden a su modo y a su moldura, y vuelcan sobre el alma trágica comediante del poeta a un mismo impulso el espanto (insoportable más allá del arrebato, el trasvase y el revire) que se resuelve en la verdad y la belleza que es la poesía. Por eso Rubén Darío pudo al orfeón del aullido exclamusitar: ¡Mas es mía el Alba de Oro!

El ejercicio del dominio del oficio en una primera etapa de la escritura OPeica u OPoide (que no remite al hecho de ser y servir que se sustenta en lo que antecede sino al de la tenacidad voluntarista que puja por un destino en vano) hay que situarlo entre los años 1939 y 1950, con ciertas reservas hijastras de la disposición del volumen Lbp que atiende más por temático que por cronológico. La identidad de la Palabra y la poesía (que al modo de la OPA hostil habría que entender por libertad bajo palabra, y por serlo no es tautología), pertenece al cuerpo grupal Asueto, que se sitúa entre 1939 y 1944. “Palabra, voz exacta/ y sin embargo equívoca;/ oscura y luminosa;/ herida y fuente: espejo;/ espejo y resplandor,/ resplandor y puñal,/ vivo puñal amado,/ ya no puñal, sí mano suave: fruto”: chisguete que osténtase chorro de voz y que ya en plural encuentra su antisíntesis en Puerta condenada (1938-1948): “Dales la vuelta,/ cógelas del rabo (chillen, putas)/ azótalas,/ dale azúcar en la boca a las rejegas,/ ínflalas, globos, pínchalas,/ sórbeles sangre y tuétanos,/ sécalas,/ cápalas,/ písalas, gallo galante,/ tuérceles el gaznate, cocinero,/ desplúmalas,/ destrípalas, toro,/ buey, arrástralas,/ hazlas, poeta,/ haz que se traguen todas sus palabras”, texto a cuya sintaxis buey se unce inapelable el carromato dúplex de la incongruencia y la confusión. Si en el primer bonche de versos el baño de pureza encuentra el jabón del perro agradecido en el intento, en el segundo la prepotencia de la impotencia creadora es patética como la aguja del amor en el pajar de las putas: entre la impotencia y la prepotencia baldía se entabla un fandango de cadáveres (los cadáveres apestan y se pudren; los muertos están vivos); ambos casos recortan la silueta de quien por ambición y ego simples quiere imponer sus tiempos particulares a los tiempos sin tiempo de la poesía; la estéril tenaz tenaza escribanal frente a la necesariedad del espíritu que la dicta y la impone: pero sólo a sus oficiantes: es decir: a los poetas. Además: ¿es o no inútil tocar a puertas condenadas?

En Condición de nube, en Puerta condenada y en las prosas sólo literalmente profanas de ¿Águila o sol?, la incapacidad de decir es obsesiva tanto y más que ostensible junto a la marquesina de El Doble –de viejísima prosapia, y donde nada neo sobre el soy apoquina. Es la paz octaviana oh Efraín la de la protoliteratura en sí. “Alto grito amarillo”. Beneficia no más que la escritura permanente y la producción a destajo. Mas la poesía ejerce la tensión, extensión y cabalgadura en chinga de la especie. No es lo mismo el silencio por asunto que vivirlo. La impaciencia no es lo contrario que la espera. Eso así si forma y melodía fueran ilusiones de dos realidades distintas. ¿Lo son? En la poesía no hay usura. Hubieran bloques ciertos de estructura y de ritmo, modelos para armar. Mas he aquí forma y melodía familiares por la peste del currículum: tener por asunto el silencio por no poder vivirlo y la impaciencia por lo contrario de la espera. En la mixtura OPortuna, “Desnudo de su nombre canta el ser,/ en el hechizo de existir suspenso,/ de su propio cantar enamorado”, y por eso quita o pone a quien se oponga o alabe (según), lo cual en justicia es un modo de ‘ser’ y de OPerar, y explica a confesión de parte y por pura vanidad su condición no de nube (¿cómo sin los pantalones de la vera imagen de Maiakovski?) sino de cacique gordo de las letras mexicanas. A trancos endecasilábicos en trances tajante y monorritmal, y aún en juego de verso corto y subordinado: “Entre montañas áridas/ las aguas prisioneras reposan,/ centellean como un cielo caído”. E incluso: “Tendidos en la yerba una muchacha y un muchacho./ Comen naranjas, cambian besos/ como las olas cambian sus espumas”. Tales corrección, elegancia y cortesía, que no son como quien dice categorías estéticas.

¿Águila o sol? quiere cronicar la lucha contra la impotencia creadora: mas estéril tiene el propósito, y más. Porque dadas a la luz del día, al día pertenecen: si estas prosas se hubieran escrito y no publicado, tendrían, si es que algún día fueran ‘descubiertas’, ese carácter reacio que pertenece a los ‘trabajos forzados’ del ‘poeta’: la heroicidad a largo plazo confesable de la protocomprensión. “Jadeo, viscoso aleteo. Busco, buceo, clamoreo por el descampado” (“vaya malachanza”: por clamo en el desierto; las cursivas del verso son mías). “Esta vez te vacío la panza, te tuerzo, te retuerzo, te volteo y voltibocabajeo, te rompo el pico, te refriego el hocico, te arranco el pito, te hundo el esternón. Broncabróncabrón. Doña campamocha se come en escamocho el miembro mocho de don campamocho”. En tela de juir envuelve su ridículo. El albur, contraseña de identidad y desparpajo canallesco, exorcismo macho de la mariconería y protagonismo verbal de homosexualidad activa que asigna a la parte albureada el papel pasivo, es furtivo en sentido recto y en sentido catacúmbico y, lenguaje vivo y siempre en proceso creador, la ajenitud de su dimensión se desenvuelve y revuela al margen y fuera del alcance papanetas de los papaloteadores de escritorio. Por lo dicho y por mi parte:

Saco, revoloteo y ataco,

embodego y empetaco,

enmaleto y empaco…

Acayucan, San Andrés y Coatzacoalcos.

Cómo no,

somos dos…

Vámonós!     

Toda persona es público de poesía/ Todas cabemos en la Acec/ Abarrotadla

Expolectura1

Información y muestras •

En este enlace:

se encuentra la sinopsis del proyecto y todos los datos biográficos y de obra de ambos artistas. Muestras amplias del libro los hallas en estos enlaces:

Finalmente, en este enlace, una muestra leída por el autor:

A ver si a esta sí le das contestación Ucrania

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[Goya]

II

Nota retomada sin cambios, 22/02/2024

No es aleatorio, raro menos y sí natural que entren al poema que escribo trozos enteros de Realidad real momentánea humanal y cósmica; no piden paso: la Realidad real está Pintada en el Libro de Pinturas y el poema es página suya en él como en mí y como yo y tú en él. Pero igual suelen los niños entrar a otro compartimento de la Realidad absoluta de la Pintura, el tremendo cuajo entra lleno de cosa superflua para la vida de la belleza y para la vida Real y hay que comenzar por cortarle el cordón para que florezca la flor perfecta del ombligo y lavar de mundo a la criatura que se integra. En el caso lleva su tiempo de inspiración y sucede inspirao, y por eso hasta ahora doy el texto definitivo (no su disposición versal: los algoritmos bloquean según qué para que pagues su uso, pues no son dinero gratis aunque así se ostenten ni les importa o sí, como quieran quiero, que la poesía no es bolsa estanflacional) de este poema dentro del poema La cáscara guarda al palo después de haberlo dado por circunstancias (y nada tienen que ver con obra de circunstancias) que imponen los desastres y las miserias de la guerra en la fecha de registro de abajito.

Cuando recibas esta carta sin razón/ Orlando Guillén •

Me tomas lo que quise decir por música
De viento
Alarido y aplauso Pero los
Bandidos ya
Asaltaron el escenario.

¿Eh…? Sí maestra. Lo han tomao sin gastar
Un solo trago.
Que sí Que es no
Que sí Que

Me quemó el cautín de la flauta
Los ojos
Del oído
La frase eterna

El fraseo de la lumbre
Señora En los nones

Los aparejos.
Tenemos que hacer mejor trabajo
Por nosotros. Lo siento. Siento entenderme
Tuberculoso de amor
Talidad. Entender

Entiendo.
No hay pensamiento que no haya sido
Encarcelao –Acabando por el mío.

Lo siento
Sin conceder un solo sentimiento y En la celda
Al lao te necesitamos pa apalear al monigote de
La guerra se me acercó y me dijo PanKracio
El Ukranita. No sé de qué me vio la cara o en qué
Estaría pensando el güey. El Cuerudo fue en eso
Más rajao y cretino como que venía astuto de
Quebrarse a La Cochina. «Pero ten cuidao. Yo creo
Que el jefe querría poder usarte tú primero y con
Tu misma cuerda ahorcar al furtivo paquete de
Philósophos liraos que va contigo y el arsénico
Compartir emoliente a Susana y los soldaos en el
Rancho». «Eso Eso» Chilló apoyándolo El Vaquero
Más Auténtico Que Existió O sea No mames El
Ratón Vaquero. «Súper Ratón No seas pendejo El
Otanatorio ha muerto de muertos que ha matao
Y no es negocio ni ganando flete. A demás demás
Venimos al mundo a agandallar no a chambiar.
Negocios eran no son negocio» Dijo reich El Rifle
Cabildero EmoluMental y se jue disparao a una
Desas capitales okupadas por Los Sedentarios de la
Policía montada de Sion. «Uno no puede ni virtual
Estar en todas partes pero ponlos con todo y
Sanciones en la bandeja colateral» dispuso El Cosaco
Revoloteoyataco mientras concedía una entrevista
A Colín. «No veo No veo

Tengo ojos de pescao… Sí. Degüella de un tajalín a
ElPelónQuemaMarías Y en seguida
¡De pelos a la bandeja calva! […]
Eso. Espesa/ chorreante/ La miadá/ del Lfante.
Eso. Así sí me gusta el gusto y
Toda la parranda y todo se me va en beber»
Entonó El Ojo Peludo e instruyó rasgao a
La Ocasión para más tarde:

«Al cabo Los Desafíos Paramílites acreditaos
Las Manos de los Garfios y Los Ángeles de
La Muertecilla Protuberante lo hacen sindicaos
Apretando al azar cogotes de niños que vieron al
Hombre que disparó a la manzana cumbrera del
Monstruo Milcabezas –y allanan sí por una corta
Ahora y en la hora de nuestra muerte hilachos y
Regueros de sangre ennegrecida. Mejor picoteara
El pájarocerdo en el monte de los delirios puro
Corazón acompañando a El Aldilá del barrio
Laralira. Trinogruñidos no mata nomás taranta
Hasta cebarse. Mira. Salimos ganando».

«La jacaranda florece y
Mira: el genocidio impune fosforece…
Si acaso Pleonastas uniformaos Pa punirlos
Sobran sicarios rasos perjumaos» pensó
El Tripartito a la hora de la paga y no lo dijo
Mucho Porque lo obvio y los muertos van de
Gratis. «Así y asá jue» desolló entonces hazañas
De plástico ElSonoroRugirdelCañón. «Tú te la
Guisas Yo me la empaco. O al revés y te retaco».
Del ferrocarril retorcío a látigo de luna cuando
Venía por la pradera ahora baja (hembra más
Maja) La Cuerda de los Mariachis. Baila sola
El Son de la Negra
Noche Triste
Sombreruda. Tiende un manto de pies y garibaldi de
Tobillos y diun lobby al otro serenatiando
La Pirinola toca la flauta yesca
En el aullido loca.
¿Y esto qué es Picudo don Zanate…?
El corazón
De una mujer nunca trenzuda
Descansa en paz. Ha parío un muerto.
Quizá
Ella o su doble o quizá otra mujer
Se asoma en sueños pesaos a la ventana.
Morning flute magic’.
¡Ah que la comadre Apnea…! Salió a ver si
Como roncan vivos duermen muertos los
Chéveres galanes y aprofita No regresa. Entre
Peroles volcaos se abrió una bocaza de caza
Sin patrullas. No caliente Porque traga perros
Calientes y revienta el aliento y el olfato a la
Unión de Muertos y Asesinos A. C. «Agárrala
Gandalla2 Ay Uy Hum Om Gandalla3
Concédela Quédateencubierto
Ponte la gorra en los zapatos

Tenis»… «Ey tu Píter Jeringas Toma
Un calcetín de mendigo
De algunos de mis hombres. Inyéctate».
La Güera Pancaucus No va a la guerra
Siempre tan ocupada con los sí|siniestros viejitos
Infanticidas. Nosotros (La PatiTiesa lo hizo
Público La Patestirada lo privatizó) Somos
Mestizos y ella mastica muertos chicle. Sólo
Isis espuria tallada en plata negra
Es pura púrpura. Pero no vamos
A estar pagando venerarla a Egipto
Si no mata una mujer
Un homúnculo empapao en ocio ‘duro’ y
De culo entre nopales sangra
Tunas. Eso el sujeto. Ella Una muerta más
Cambiándole pañales a los días de mierda.
En el Desierto Moruno se oyó crujir a alguien y
Juimos a ver. «Cuando me despachen por un tubo»
Dijo el señor presidencia Latitella (Él era. Se le
Habían atorao las patas con los hilos) «Que no me
Carguen 4 lameculos. Con un pederasta molecular
Que arrime el hombro tengo. Que sea
Rápido y sigiludo. Sigilasta de súbita luz
Un cerillo y a lamerle el culo al diablo y
Luego a Dios de oficio (Si está lo
Suficientemente barato el barril
De petróleo todavía ya sabes) y

Que las niñas jugando con alondras a
Esquivar comaDrones dejen Resbaladizas lugar
Bajo la intensitú de los fusiles y ¡Miguel Mármol
Hazte a un fusilao! en eso me den por lo que jui.
Capaz la parte que más apesto haga buen bulto
(Tripas Ideas Da lo mismo: Me parezco a
Pocostantos y firmo Pocostontos y todo huele
A pataemuerto Lo que sea de cada olor)».

«Pa ser ChanchoReChonChonita
Jázaro instantero de reloj de arena parao
Ario instintivo y liebre y disparo que ni patinó
Ni le atiné habla más de la cuenta este pelao»
Comentó Wagner Babasov El Pringao al sargento
Bajines y ajustándose la visera telescópica porque
Era miope perdido a la 2ª mal que bien se lo cargó.

«Ay Abraham Abrahamcito Ábreme la puerta
Que me ando cayendo. Cosas como estas nunca
Son temerarias en el arte alópata de matar
Chalaos. Por más sinceras que se den
En Kiev Se dan lo mesmo en California
En Miami En oscuros callejones de la gran
Metrópoli europea y entre palmípedas y
Palmeras de las islas barbudas brotan en
Forma de hongos lampiños Nucleaos en núcleo
Nuclear jeovaíta catolicón afamiliao en lo que
Llamais crimen ortodoxo ‘organizao’ Santasede
De SantaMuerte y Evangélicos Vieja Generación.
Cada día Cada hora Muerto y plaza nuevos.
Tarjeta endocrediticia pa asegurar la conversión de
Este [cla]moroso mundo consumaoconsumatón a
Élite de los miserables a EstabloLibreAsociao de
Labiankiadora Paracivil desguasadera. Afición
Monopolita a la fisión. Apilar aperos de
Combate ganancieros matando y matando
Muertos. “Ahi te va La Disuasoria” dijo
Bien puta drogo El Elipsis García afanoso
Rey de tripas de zopilotes de segunda mano.

Aunque También es verdá A veces
El CompadreCompatas se desinfla y
Cae globo a tumbos
Desde el cielo picao de cometa
En cementerio de parapentes. Una

Una sensación sensacional de maldad de la buena
Y envidia ni se diga la que se aguanta
La Conchuda De que no va a salirle otro
Chance como este de pasetear en la pasarela
Cojones más arrugaos que nunca por los
Abiertos tenderetes cirujAnos y la morgue al aire
Lírico de la cambiante moda de matar». Estas son
Pero antes fueron sabias palabrasmañanitas del
Rey David Contreras y se oyen resonando por las
Respingadas por las grúas calles de Allada todavía.

«¡Habla parte anterior a esta que sigue
Buscando güevos capaos al espionaje
Electromagnético Vaginas omitidas
Al luto de las lápidas asiduas
De la parte de arriba! ¡Parte de arriba
Cuando te tengan abajo puja!»
Eso paparece que dijo El SasTre Mebundo

(Igual pudo haber sido tretrepanando
Caracola El Gusano Babarrenador)

A una misión de profetas
De la ONU encueraos y atentos al gatillo
Mientras le tomaba la medida al rabo.
168
Pero La Colacalada susto sus
Traía. Lo que dijo en todo caso jue
Un desplumadero de almas detenidas por
La gran preocupación de los bolsillos
Pero
Pero
Tal estás opinando por la casa y

Ella se repega a la pared
Para que no le caiga el techo encima.
Todo

Todo es una eliminación de tareas y
A menos que le demos la palabra suerte a
La Muerte Secreta a cola de pelotón
Mañana ha visto días mejores y
Veranos que entran se agrietarán por mí y
Este no es pero lo es un bandido más
En sus columnas del bando
Federales.
Cierto. Ciertamente
Nada estornudó detrás de Todo y
Ya calza Anacronías Delator|re
Las faldas esponjadas:

Yo la vi por más
Que se agachaba girovagante

Por más que se haga changa
La chamba de las bisagras de la puerta…
Nalgarada en chinga la entrada
A verso de los dueños
Swift

(Jonathan Jonathan Hoy por hoy
Dizque dueños de tu noble apellido
Con el cual tan bien apuntan tan bien
Tabletean. No sé ni para qué te lo cuento.
Estarás acostumbrao al mal de uso.
Hace tanto que nadie

Te paga regalías… Por el momento sonsón
Son todas tuyas las de este verso crin de elote
Alazán… ¡Pero pa nobleza bruta La
De tu pueblo de caballos! Pérate

Déjame usar el caballito
Del universo pony refugiao
En el metro. Relincha. Piensa. Pérate
Déjame trotar montuno exouniversos
Que imponen multa y 2 sanciones que
Antes deberían y será
Cagarlos a ellos mismos. Im

Impostores caganchaos
A débiles y a juertes que se dejen
Cobrar las plastas verdes y quedar limpiaos
Y sin manos dactilares Enterradores y
Soldaos de patriatumba y ojo diovejanegra).

Pero tú y cuántos
Más. No te quedes aquí sentada
Poesía

Cerámica que eres herida por mi mano
Dime que eres y qué eres.

Presa encantada
Dentro de ti
Yo vengo a salvarte de mí antes que nada y
Con sobar te doy la vida nueva Moldeo
El armamento inmortal
El cuerpo de las suegras abuelitas.
La correa de oro de la diosa del alma
Aprovéchala en seguida Incluso paguindarte.
Pon los muertos a remojar.

El pan
Talón de camuflaje
Dóblalo a campana y pregúntate por quién.

Mira cómo corre el agua de la olla
Que hice de ti

Hacia la sed
De los jodíos equinoccios que ya no
Saben si alumbrar
O llover Si

Si alambrar o frutecer
Si dejar abiertas a las yeguas los semáforos
Si dar de mamar a los pensamientos cósmicos
Leche de verga humana Si

Si acunar a los bebés sordomudos
Que lloran a señas o

O tirarlos de la oreja de los pepenadores
A los grandes tiraderos de cadáveres
Reacios. Llena

Llena de sangre el tanque de la gasolina
De los tanques y echa a andar rumbo al
Rumbo SinRumbo del Destino los delirios y

Pisando orugas y panfletos

No te dejes ni un muerto en los panteones
Laicos vivo y así

Cuando recibas esta carta sin razón
Ucrania
Ya verás que entre los muertos todo terminó.

Del amor pa qué te escribo
Y aquí queda como amigo
Tu afectísimo y atento y muy seguro servidor

 

[De «La cáscara guarda al palo»

En proceso de escritura

B. 26/02/2022] •

¡Ya parió la leona…! ¡Ya parió la leona…!

cherezadaportada

Acaba de aparecer en México (segunda edición, revisada; la primera es de 1992) coeditada por La Zorra Vuelve al Gallinero y Ediciones Le Prosa, la comedia trágica en dos actos de la cual doy la muestra abajo espiritualmente iluminada con las iluminaciones ilustres originales de Rodolfo Zanabria. Con el verso de Rey de bastos que da título a esta entrega así me lo anuncia Mario Raúl Guzmán

Orlando Guillén

Cherezada en la noche de los alfanjes

Primer acto

Escena segunda

Sala de la casa del visir, padre de Cherezada y Donaziada.

DONAZIADA: Por Alá sobre ti, padre mío, levanta ya ese ceño arrugado y ten confianza en Cherezada.

VISIR: Ah, Donaziada, hija mía, querida mía que has sabido ser como la luna durante esta larga noche amarga, durante estos tres meses oscuros… Por fin se cumple el plazo que, en consideración a que tanto tiempo he sido su visir, el sultán nos concedió, pagando así mis años de servicio… Me desespera y me abruma no saber ya si mañana las doncellas se atarearán con los siete vestuarios nupciales de Cherezada o si mi vejez, como pago de mi vida al Altísimo, a Aquel que todo lo dispone, habrá de soportar sobre su propio peso el peso del sudario frente al patíbulo de mi propia hija… Al alba… Ah, ¡pero cómo tarda el alba!

DONAZIADA: No debes tomar así las cosas, padre mío. El sultán es poderoso y terrible, pero sólo Alá es rey… Padre, padre, mira que desde estos últimos tres meses, desde que Cherezada vive con el sultán, han podido dormir con sueño tranquilo las hijas de los musulmanes; los padres de las vírgenes han podido por fin encontrar un momento de descanso, y la huida de las familias está a punto de cesar después de tres años de sangre y espanto… Mira también, mira padre mío, que apenas hace una semana que el sultán ha liberado al pueblo de pesadas cargas, impuestos y alcabalas… Aunque temerosa todavía, la gente se arremolina alrededor de los zocos, y los mercaderes ofrecen otra vez al aire libre el ajetreo de la mercadería, el olor de las especias… Y todo esto, padre, todo esto es obra de Cherezada… No puedes dejar de saberlo: la gente lo dice y el viento lleva esa voz por todas partes… El pueblo eleva su corazón hacia Alá, el Omnisciente, y agradece a Cherezada.

VISIR: Eres muy joven y arrebatada, hija mía… La llama del amor sólo florece mientras la atiza la pasión. Esa astilla tiene el corazón podrido y fácil la virtud. Además, no conoces al sultán. Es un hombre caprichoso y solitario, y hoy mismo puede ya estar harto de Cherezada. Hasta puede que sólo se complazca tanto tiempo en su compañía pensando en que pronto habrá de degollarla, y más todavía pensando en que ella lo sabe. Ese hombre es astuto y miedoso como una zorra vieja, y el crimen ha endurecido su corazón… Temo por Cherezada, hija mía… Ese hombre es un harén de sangre.

DONAZIADA: Perdona, señor y padre mío, si es vasto mi atrevimiento… Permíteme decirte que así como yo no conozco al sultán tú pareces no conocer a tu propia hija, que es carne de tu sangre. Padre, Cherezada es bella como la luna del alba y es inteligente y es sensible y es gentil y pura y ha leído los Libros… Cherezada, padre, conoce y sabe tratar a los hombres… Ni tú ni yo tenemos nada que temer.

VISIR: No es que no conozca a Cherezada, cuando que por ti y por ella he entregado mi vida y les he dado lo poco que he alcanzado a saber, con la gracia de Aquel que apaga y enciende el día. Es, simplemente, que conozco al sultán… Es tarde, Donaziada, retírate a dormir; eleva tu corazón hacia Alá y sueña y piensa en Cherezada. Yo voy a quedarme aquí esperando, hasta que la noche dé caza al amanecer. Hasta mañana, Donaziada.

DONAZIADA: Escucho y obedezco. Hasta mañana.

Hace una reverencia y sale. La luz se va con ella, siguiéndola, hasta que un resplandor solo ilumina la cara del visir. Su mirada escruta entre el público.

VISIR(tras una larga pausa): ¡Hasán, carroña hedionda, salta ya de tu escondrijo y ven a acompañar la vigilia de tu protector! (El visir espera mientras la luz va apareciendo sobre los focos de atención, mirando poco a poco hacia la puerta) ¿No me oyes, cabeza de chorlito, pedazo de junto al culo?

Se oyen pasos afuera. La puerta lentamente se abre. Entra un jorobado vestido con el traje de Arlequín. El gorro, sin embargo, es el del mago Merlín.

HASÁN (imitando la voz de Donaziada): Escucho y obedezco… (Ahora con su voz aguda natural) Viejo usurero del coño de las vírgenes ajenas, ¿temes por la dulce Cherezada?

VISIR: Temo, monigote. ¿Escuchabas detrás de la puerta?

HASÁN: Como corresponde y cumple a tu divertidor, gran barriga. Pero disimulé caminando primero hacia atrás y luego para adelante, siguiendo al revés volteado la dirección que siempre siguen tus pasos. ¿Qué? ¿Mucho miedo?

VISIR: ¡Ah, desgraciado, burla de Alá entre los mortales! Mucho miedo, sí. Mucho miedo, si es que en pocas palabras puede decirse lo que tengo.

HASÁN: Pues tienes mucho miedo pero muy poca vergüenza. ¿Sabes lo que significa la palabra IN-VE-RE-CUN-DIA? (El visir niega con la cabeza) Pues DES-VER-GÜEN-ZA… Una desvergüenza del tamaño de este día entre los días…

VISIR: Toma esa botella y sirve. A mí dame un vaso mediano. Tú puedes servirte hasta en tu propio gorro si te place.

Hasán sirve en un vaso que ofrece a su señor y luego en su propio gorro.

VISIR: ¡A tu salud, gañote aventurero!

HASÁN: ¡A la tuya, proveecoños!

Beben. Hasán lanza su gorro ya vacío al visir y luego piruetea a dos manos.

HASÁN (deteniéndose): Sírveme otra gorrocopa, patrón de tullidos, mientras me ejecuto unas cuantas machincuepas (Semisalta y semibaila. Se para de pronto y señala al visir con el índice) ¡Proveecoños!: tú pintaste de rojo las sábanas del sultán, ¿te acuerdas? Pero más roja fue la mañana del día siguiente, cuando sobre el rojo fondo de la naturaleza el sultán vertía la sangre de las muchachas decapitadas por su mano. Tres años, ¿eh? Se dice pronto… ¿Lo recuerdas, proveecoños?

VISIR: Nada tengo que recordar, infame pajarraco. Nunca mi mano cortó el cuello de las musulmanas.

HASÁN: Ya lo dijo el poeta:

Tan roja la mano de quien tira de la cabeza de la muchacha

               como la de quien la corta y a recogerla se agacha;

               o sea, que tan culpable el que la vaca mata

               como el que le agarra la pata.

VISIR: Mi visirato estaba ligado al sultán por un pacto sagrado; por un juramento secreto entre su padre y yo, allá en los días de la juventud. Ese juramento y ese pacto me obligaron exactamente hasta el día de hoy. Mi separación del sultán, pues, está próxima. Y ahora vete, negro zumbón…; ya me he divertido bastante. Deja que me quede solo con Aquel en quien puede confiarse.

HASÁN: Adiós, amigo viejo. Te deseo que la dulce Cherezada siga por la mañana viva. Y si es así invítame a la boda, porque los muertos también envejecen y hay que aprovechar mientras el cuerpo aguante. (Cantando) Adiós, adiós, adiós.

Sale dando brincos y trompicones. Se oyen sus pasos alejándose.

VISIR: ¡Hasán, carroña inmunda!

Hasán vuelve.

HASÁN: ¿Decías, «rey de los hidalgos, señor de los tristes»?

VISIR: Olvidaste tu gorro. (Se lo arroja) ¡Toma, vete!

Hasán lo atrapa. Hace una reverencia y sale.

Oscuro.

De nuez por la poesía de Mario Santiago

mario

Ayer se cumplieron 24 años de la muerte de Mario Santiago. Escribí este texto en reseña a Jeta de Santo, antología de su obra acometida por Rebeca López y Mario Raúl Guzmán, publicada en 2008 en Madrid por el Fondo de Cultura Económica. Dado en más de 4 lugares y fechas desde entonces, lo revisé ayer mismo y hoy lo entrego aquí tan viejo como nuevecito al mundo flamante, diría flamoso, pedantesco, pasmao, el poeta con P de pasmoso P. Dante

«Jeta de Santo».  El Abate Las Patas

Orlando Guillén

Por encima del poder de la anecdótica que ni a magia de carpa llega y porque «Por mi culo que no sé el comején que signifique esto/ Pero alma frente a cuerpo/ Como perro sumergido en perra/ Juro que este instante me destaza/:: me transforma ::», diré con toda la jeta por pie de Mañanita que de lo demás me callo, y por festín de sapo que Mario Santiago en Jeta de Santo es, concisamente, sí, Mario Santiago. El Abate Las Patas. Hasta acá sube el hedor andante del cazador equivocado de su propio blanco, e ingenuo, no inocente; e indefenso vividor que fue de infiernos ciertos en los 2 bolsones de la miseria del mundo reducto a sus andanzas, por aquellos puntos por donde y hasta donde le fue posible patearlos; y por contraparte en «¿Quién eres? Soy 1 extranjero para dios/ para la policía/ para mí mismo», el resuello de su ancha respiración asmática de júbilo simultáneo de amor y de belleza de todo lo vivo que quieras que no te incluye en versos de aristas de metal nervioso que hasta plagiando al prójimo te incluyen y se mueven largos, mayestáticos recargándose en vuelo o al contraerse y disparar, verdes y sinuosos como gusano de muertos o gargajo potencioso de polen de ala de culebra. Aquí está, sí, Mario Santiago, y no el laboreado ficto famoso Ulises Lima que buscarán en vano los afanosos de toda mitificación. No saben tales hurgantes que si hurgan el montón aparcado por los antólogos tampoco lo van a hallar, pero poco o nada les importa: la verdad no es propósito natural de su pesquisa, porque de ellos es la corola de la flor de los pesos medios, a mucha honra y enjundia. Cosa de ellos. O allá ellos. Pero El Abate verdadero no da recurso a la decepción a quienes se lo permiten, y en eso es como un mago borracho dentro de una bola de cristal que se tambalea, cae y se hace añicos que gritan retorciéndose en ojos y espejos diminutos de vida y de conciencia; y a quienes no, les pone cráneo en la recámara la bala dilemática de inventárselo o retornar a la fuente de su progenie que es pública y camino llano que no cuesta. Y quienes se queden, que se queden. En todo y no sólo en lo que entre estas líneas se comprenda o se intuya, la verdad no es dinero gratis y sólo os hará libres si la conoceis y sois consecuentes con su conocimiento. Por eso mismo no os la digo y, en cambio, os conmino a que la perrieis allí donde esté o ande. Mario Santiago está en este libro que lo antologa, y eso en sí, que no es mérito porque tal es su debería, es una excepción que rompe el resto de la regla general al día, y deslastra por tanto cualquier fantasmagoría al abordaje. Lo digo en pleno acuerdo en este criterio de a kilo con Mario Raúl Guzmán y Rebeca López. Dar El Abate de carne y hueso humanos, expreso por los hitos poéticos que marcan su andadura antitrágica espiritual, espirituosa y sobre todo real, y dar persona tangible en el patín de la vida, ha sido pues el criterio de los antólogos para seleccionar sustancia sangrienta espiritual de la carne y médula dúctil pero no maleable del hueso de música poético del autor, sin eliminar por exceso de celo chirridos y ripios en poemas que deben estar por razones no musicales (lo contrario sería querer darlo sin evolución y sin defectos y omitir virtudes específicas por defecto de otros, más cuando no existe obra sin defectos, y aquí son útiles muchas veces para aportar puntal a su escritura libérrima); y así nos entregan, con este libro, de los alrededor de 1500 poemas que constituyen la obra en manos rebequiles de Mario Santiago, solamente 161 que son a esa obra núcleo, cosa imprescindible por distintos motivos, casi diría sin ninguna excepción y quizá sin omisión, porque ahora no me voy a poner a pespuntear detalle y precisar. La edición, de portada sólo para gambusinos tenaces de Eldorados del verso y casi imperceptible al público lector normal, lo cual no creo que sea intencionado, es del Fondo de Cultura Económica, Madrid y no México, lo cual no creo que sea intencionado, 2008. MRG escribió también el prólogo. Su presencia me releva de antecedentes y referencias poéticos y de circunstancia, y de entrar en voluntad y extensión o alcances de estilo. No del todo o quizá mucho menos de intención de espíritu.

 

Jeta de Santo viene de jeta de Santiago; o sea: es título de autor y es valor añadido a los antologadores que no sea de magín de ellos o de alguno de los dos. Así, aquello que en tanto enunciado revela es revelador sin matices. Indica no una «condición de» sino una «actitud de»: un desplante de Black Shadow enmascarado de plata, un cinismo de moraleja; una disposición a llevar y ostentar en vivo una santidad secreta y abstracta, autoasignada, giba de carga concreta porque sí o por güevos de tiranuelo de Narciso. Una ‘santidad’ insoportable, e insostenible para cualquier otro; una ‘satánica-santidad’ de «poeta-dios». Esto que es individual y prófugo, en su propio reino antitrágico se agota y fagocita y fagota: es chicotazo sólo del vuelo de su látigo, por más que quiera o no quiera expandir lo suyo a los demás. Pero para «tener la jeta» extrema de cargar con una mascareta de este tajo a filo hasta la muerte en las relaciones de trato y obra con todo y con todos, hay que tener jeta. Y para jeta la Jeta de Santo de El Abate Las Patas. Y algo más que jeta también. Luego: no quiere decir todo lo dicho que Santiago no fuera «verdadero» en el sentido de «auténtico» sino simplemente que no era santo ni se proponía serlo y sí en cambio ser poeta y con aquella máscara ir a misa negra. Asumir pues gesto y figura y no sustancia de santidad es de hecho o una renuncia o un desprecio a la santidad como proyecto de vida trascendente y de mundo; gesto y figura que borda ausencia de compromisos de práctica y ética. La santidad es ejercicio espiritual y de mundo que como la poesía es cuestión de ser y no de parecer, querer ser o ganar remotos lotes de eternidad en los jardines de muertos metavitales. Es vivir la experiencia de ser divino, de tener en casa a Dios, de ser casa de Dios y vivir Él, ser Él viviendo en ti en la materialidad de la vida concreta; y ello por la vía, que es a paga de la propia, de la renuncia, la humildad y todas las virtudes frugales y por paradoja pródigas que vencen el ego y el deseo mortales por el ego y el deseo de vivir en éxtasis de eternidad en divinidad. Virtudes de desecho desde la soberbia y el orgullo abatesco prójimos a los de Nietzsche, sin embargo para otros a la mano de Utopía, a la mano de locos de una cierta locura de desiertos etéreamente poblados por el poder monstruoso de monstruos fans de la fe. San Antonio o por su revés Juan de la Cruz. El Abate sólo era un santón laico ebrio monstruoso de la fe poética. Y cínica y lúcidamente conciente de serlo. Para él la poesía vivía en casa de nacimiento, residía en él, y él era si no la poesía sí El Poeta, el que la hacía, El Creador. No se creía como el chileno patapalmonte pequeño dios por ser poeta sino Dios mismo, El Creador. El poema con que celebra el nacimiento de su hijo se llama en delirio de balcón que no es hipérbole “Dios padre rasga su espíritu santo para contemplar el milagro de Dios hijo”. A que todo esto se entienda mejor, convoco ahora a dos de sus modelos franceses de poeta: Mario Santiago no sólo se tenía por «Satán adolescente» como Rimbaud sino también por el Amante Dios que lo nombra de este modo, creándolo, el Poeta: Verlaine. Tu propio Rimbaud hijo es hijo de tu propio Verlaine padre en tu espíritu santo creador internos. El idilio trágico de esos cuates es ayuntamiento patente y simbólico del mal y del bien —mal y bien mutuamente enamorados e inseparables en la accidentada travesía espiritual del creador mexicano cuya soberbia se ejerce impune como la otra cara, probablemente la única atractiva para él, de la humildad, desde el cuerpo indiferencial en que al tocarse se funden y resuelven los contrarios. Su actitud vital de confrontación y provocación permanentes viene de este arsenal de arsénico y asimismo el derecho que se arroga de arrojar a los mercaderes del templo a la cara plastas de mierda de su propia miseria en conciencia, mientras él se concede inocencia y raíz de razón de juez inapelable. Porque a diferencia del filósofo citado, El Abate no ahogó en la nada en combate conceptual o en el puro desprecio lo que arraigó en él de la visión cristiana de mundo, y de manera menguada, casi polvo y casi pelo aparece entre los trastos menores de su verso. Lo de arriba, y «Mi único evangelio: el Apocalipsis/ Don germinado/ Excremento de ángel/ Ensalada de Alpha rociada de Omega».

Mario Santiago no era un santo. El santo vive en la felicidad de Dios, se sabe creatura y no Creador y ama tan mansamente al mundo que por amor renuncia al mundo. La santidad es, así y por lo antedicho al respecto, un producto y un estado de locura manifiestos. Por la bacha que queda del cerillazo que enciende a Fénix, el prestigio poético de la locura viene, en choque de contradicciones, mucho menos de la creación en estado de locura que de la actitud de vida extravagante de los poetas, pero El Abate no siguió a Hölderlin porque era muy otro gallo para su corral sino a Rimbaud en esto. Y eso fue axial de su problema: al Abate sólo le podía interesar la locura como condición de la creación y asumirla por actitud en forma de receta rimbaudiana porque él de loco nunca tuvo un gramo; por el contrario, cultivaba bajo la tapa de los sesos una inteligencia brillante, despierta y apasionada. El desorden general de los sentidos abatesco fue entonces pues actitud y autoinducción. Poeta de halo ego en desmesura de divinidad creadora, necesitaba (y a mordidas y desgarrones, pero los tuvo), tanto del amor femenino como de sus amigos verdaderos… y de prosélitos y acólitos a manera testimonial de corte de los milagros de su mollera poética; y más aún: del reconocimiento social que nunca recibiría en vida, porque había hecho todo para lo contrario. Así lo cuenta Mario Raúl Guzmán: «Su manía de execrar a escritores “consagrados”, apedrearles sus casas llenas de metáforas más inanes que la más caduca de las vanguardias y pintarrajearles las paredes hechas con las obras completas de Octavio Paz, dieron la coartada perfecta a quienes decretaron su inexistencia». Era, por descontado, la suya, una ruta contradictoria y conciente de fracaso y autodestrucción. Por algo he dicho que fue un personaje antitrágico. El ideal trágico enfrenta y sortea toda adversidad pero termina cediendo la vida a la dictadura del Destino —que no avisa cómo ni dónde porque es El Que Es.

El ideal de El Abate vivió destino en vida porque vivió su condición de poeta, lo que significa asumirlo, pero la vivió a través de la máscara que se impuso y que se hizo con él y de él fue siamesa, porque toda máscara es persona, y persona con persona se paga. Por eso en la gran final, solo contra todos y solo contra nadie (como El Hombre Que Molinetea La Espada, de Josep Carner), en su tremendo delirio de Destino, El  Abate cedió a su máscara, a su imán de taquilla y a la atracción de pancracio de su propio maelstrom, pero ciertamente no al rudo poder enclenque de Los Poderosos del Verso, y briago de toda bebida elocuente bebió hasta las heces los riesgos y las glorias fementidas de su máscara, y fue, campeón sin corona, su primera y su última víctima, cuando ya su muerto había cavado largamente su tumba y llovía sangre coagulada sobre el ring.

 

Concubinato indesligable

entre el hemisferio-zas

& el hemisferio-cataplum

 

Contra vendavales e inundaciones

(& en cierta manera a

favor de ellos)

        contra casas de puertas cerradas

        contra soles agusanados

        contra cirrosis más allá

        del hígado/        

 

La poesía sale de mi boca,

asoma las narices/ el pene

a lo imprevisto/

el estremecimiento

el resplandor/

& la baba también

& los pelos arrancados a este tiempo

a fuerza de jinetearlo

& desatascarle su rodeo/

& la caspa/ & la petrificación

de tantas de las yerbas & raíces

de este mundo/ que antes de

morderlas nos vemos obligados

a escupir…

 

La poesía sale de mi boca,

de mis puños, de cada poro

resuelto de mi piel/

de este mi lugar volátil, aleatorio/

testiculariamente ubicado/

afilando su daga/ sus irritaciones

su propensión manifiesta a

estallar/ & encender la mecha

en 1 clima refrigerador

donde ni fus ni fas

ni mechas ni mechones

          ni 1 solo constipado

que merezca llamarse constipado,

ni 1 solo caso de Fiebre-Fiebre

digno de consignarse en este

mi inmóvil país

ECLIPSE DE SOL EN EL METRO

CORONA DE ESPINAS ELÉCTRICA