¡Ya parió la leona…! ¡Ya parió la leona…!

cherezadaportada

Acaba de aparecer en México (segunda edición, revisada; la primera es de 1992) coeditada por La Zorra Vuelve al Gallinero y Ediciones Le Prosa, la comedia trágica en dos actos de la cual doy la muestra abajo espiritualmente iluminada con las iluminaciones ilustres originales de Rodolfo Zanabria. Con el verso de Rey de bastos que da título a esta entrega así me lo anuncia Mario Raúl Guzmán

Orlando Guillén

Cherezada en la noche de los alfanjes

Primer acto

Escena segunda

Sala de la casa del visir, padre de Cherezada y Donaziada.

DONAZIADA: Por Alá sobre ti, padre mío, levanta ya ese ceño arrugado y ten confianza en Cherezada.

VISIR: Ah, Donaziada, hija mía, querida mía que has sabido ser como la luna durante esta larga noche amarga, durante estos tres meses oscuros… Por fin se cumple el plazo que, en consideración a que tanto tiempo he sido su visir, el sultán nos concedió, pagando así mis años de servicio… Me desespera y me abruma no saber ya si mañana las doncellas se atarearán con los siete vestuarios nupciales de Cherezada o si mi vejez, como pago de mi vida al Altísimo, a Aquel que todo lo dispone, habrá de soportar sobre su propio peso el peso del sudario frente al patíbulo de mi propia hija… Al alba… Ah, ¡pero cómo tarda el alba!

DONAZIADA: No debes tomar así las cosas, padre mío. El sultán es poderoso y terrible, pero sólo Alá es rey… Padre, padre, mira que desde estos últimos tres meses, desde que Cherezada vive con el sultán, han podido dormir con sueño tranquilo las hijas de los musulmanes; los padres de las vírgenes han podido por fin encontrar un momento de descanso, y la huida de las familias está a punto de cesar después de tres años de sangre y espanto… Mira también, mira padre mío, que apenas hace una semana que el sultán ha liberado al pueblo de pesadas cargas, impuestos y alcabalas… Aunque temerosa todavía, la gente se arremolina alrededor de los zocos, y los mercaderes ofrecen otra vez al aire libre el ajetreo de la mercadería, el olor de las especias… Y todo esto, padre, todo esto es obra de Cherezada… No puedes dejar de saberlo: la gente lo dice y el viento lleva esa voz por todas partes… El pueblo eleva su corazón hacia Alá, el Omnisciente, y agradece a Cherezada.

VISIR: Eres muy joven y arrebatada, hija mía… La llama del amor sólo florece mientras la atiza la pasión. Esa astilla tiene el corazón podrido y fácil la virtud. Además, no conoces al sultán. Es un hombre caprichoso y solitario, y hoy mismo puede ya estar harto de Cherezada. Hasta puede que sólo se complazca tanto tiempo en su compañía pensando en que pronto habrá de degollarla, y más todavía pensando en que ella lo sabe. Ese hombre es astuto y miedoso como una zorra vieja, y el crimen ha endurecido su corazón… Temo por Cherezada, hija mía… Ese hombre es un harén de sangre.

DONAZIADA: Perdona, señor y padre mío, si es vasto mi atrevimiento… Permíteme decirte que así como yo no conozco al sultán tú pareces no conocer a tu propia hija, que es carne de tu sangre. Padre, Cherezada es bella como la luna del alba y es inteligente y es sensible y es gentil y pura y ha leído los Libros… Cherezada, padre, conoce y sabe tratar a los hombres… Ni tú ni yo tenemos nada que temer.

VISIR: No es que no conozca a Cherezada, cuando que por ti y por ella he entregado mi vida y les he dado lo poco que he alcanzado a saber, con la gracia de Aquel que apaga y enciende el día. Es, simplemente, que conozco al sultán… Es tarde, Donaziada, retírate a dormir; eleva tu corazón hacia Alá y sueña y piensa en Cherezada. Yo voy a quedarme aquí esperando, hasta que la noche dé caza al amanecer. Hasta mañana, Donaziada.

DONAZIADA: Escucho y obedezco. Hasta mañana.

Hace una reverencia y sale. La luz se va con ella, siguiéndola, hasta que un resplandor solo ilumina la cara del visir. Su mirada escruta entre el público.

VISIR(tras una larga pausa): ¡Hasán, carroña hedionda, salta ya de tu escondrijo y ven a acompañar la vigilia de tu protector! (El visir espera mientras la luz va apareciendo sobre los focos de atención, mirando poco a poco hacia la puerta) ¿No me oyes, cabeza de chorlito, pedazo de junto al culo?

Se oyen pasos afuera. La puerta lentamente se abre. Entra un jorobado vestido con el traje de Arlequín. El gorro, sin embargo, es el del mago Merlín.

HASÁN (imitando la voz de Donaziada): Escucho y obedezco… (Ahora con su voz aguda natural) Viejo usurero del coño de las vírgenes ajenas, ¿temes por la dulce Cherezada?

VISIR: Temo, monigote. ¿Escuchabas detrás de la puerta?

HASÁN: Como corresponde y cumple a tu divertidor, gran barriga. Pero disimulé caminando primero hacia atrás y luego para adelante, siguiendo al revés volteado la dirección que siempre siguen tus pasos. ¿Qué? ¿Mucho miedo?

VISIR: ¡Ah, desgraciado, burla de Alá entre los mortales! Mucho miedo, sí. Mucho miedo, si es que en pocas palabras puede decirse lo que tengo.

HASÁN: Pues tienes mucho miedo pero muy poca vergüenza. ¿Sabes lo que significa la palabra IN-VE-RE-CUN-DIA? (El visir niega con la cabeza) Pues DES-VER-GÜEN-ZA… Una desvergüenza del tamaño de este día entre los días…

VISIR: Toma esa botella y sirve. A mí dame un vaso mediano. Tú puedes servirte hasta en tu propio gorro si te place.

Hasán sirve en un vaso que ofrece a su señor y luego en su propio gorro.

VISIR: ¡A tu salud, gañote aventurero!

HASÁN: ¡A la tuya, proveecoños!

Beben. Hasán lanza su gorro ya vacío al visir y luego piruetea a dos manos.

HASÁN (deteniéndose): Sírveme otra gorrocopa, patrón de tullidos, mientras me ejecuto unas cuantas machincuepas (Semisalta y semibaila. Se para de pronto y señala al visir con el índice) ¡Proveecoños!: tú pintaste de rojo las sábanas del sultán, ¿te acuerdas? Pero más roja fue la mañana del día siguiente, cuando sobre el rojo fondo de la naturaleza el sultán vertía la sangre de las muchachas decapitadas por su mano. Tres años, ¿eh? Se dice pronto… ¿Lo recuerdas, proveecoños?

VISIR: Nada tengo que recordar, infame pajarraco. Nunca mi mano cortó el cuello de las musulmanas.

HASÁN: Ya lo dijo el poeta:

Tan roja la mano de quien tira de la cabeza de la muchacha

               como la de quien la corta y a recogerla se agacha;

               o sea, que tan culpable el que la vaca mata

               como el que le agarra la pata.

VISIR: Mi visirato estaba ligado al sultán por un pacto sagrado; por un juramento secreto entre su padre y yo, allá en los días de la juventud. Ese juramento y ese pacto me obligaron exactamente hasta el día de hoy. Mi separación del sultán, pues, está próxima. Y ahora vete, negro zumbón…; ya me he divertido bastante. Deja que me quede solo con Aquel en quien puede confiarse.

HASÁN: Adiós, amigo viejo. Te deseo que la dulce Cherezada siga por la mañana viva. Y si es así invítame a la boda, porque los muertos también envejecen y hay que aprovechar mientras el cuerpo aguante. (Cantando) Adiós, adiós, adiós.

Sale dando brincos y trompicones. Se oyen sus pasos alejándose.

VISIR: ¡Hasán, carroña inmunda!

Hasán vuelve.

HASÁN: ¿Decías, «rey de los hidalgos, señor de los tristes»?

VISIR: Olvidaste tu gorro. (Se lo arroja) ¡Toma, vete!

Hasán lo atrapa. Hace una reverencia y sale.

Oscuro.

De nuez por la poesía de Mario Santiago

mario

Ayer se cumplieron 24 años de la muerte de Mario Santiago. Escribí este texto en reseña a Jeta de Santo, antología de su obra acometida por Rebeca López y Mario Raúl Guzmán, publicada en 2008 en Madrid por el Fondo de Cultura Económica. Dado en más de 4 lugares y fechas desde entonces, lo revisé ayer mismo y hoy lo entrego aquí tan viejo como nuevecito al mundo flamante, diría flamoso, pedantesco, pasmao, el poeta con P de pasmoso P. Dante

«Jeta de Santo».  El Abate Las Patas

Orlando Guillén

Por encima del poder de la anecdótica que ni a magia de carpa llega y porque «Por mi culo que no sé el comején que signifique esto/ Pero alma frente a cuerpo/ Como perro sumergido en perra/ Juro que este instante me destaza/:: me transforma ::», diré con toda la jeta por pie de Mañanita que de lo demás me callo, y por festín de sapo que Mario Santiago en Jeta de Santo es, concisamente, sí, Mario Santiago. El Abate Las Patas. Hasta acá sube el hedor andante del cazador equivocado de su propio blanco, e ingenuo, no inocente; e indefenso vividor que fue de infiernos ciertos en los 2 bolsones de la miseria del mundo reducto a sus andanzas, por aquellos puntos por donde y hasta donde le fue posible patearlos; y por contraparte en «¿Quién eres? Soy 1 extranjero para dios/ para la policía/ para mí mismo», el resuello de su ancha respiración asmática de júbilo simultáneo de amor y de belleza de todo lo vivo que quieras que no te incluye en versos de aristas de metal nervioso que hasta plagiando al prójimo te incluyen y se mueven largos, mayestáticos recargándose en vuelo o al contraerse y disparar, verdes y sinuosos como gusano de muertos o gargajo potencioso de polen de ala de culebra. Aquí está, sí, Mario Santiago, y no el laboreado ficto famoso Ulises Lima que buscarán en vano los afanosos de toda mitificación. No saben tales hurgantes que si hurgan el montón aparcado por los antólogos tampoco lo van a hallar, pero poco o nada les importa: la verdad no es propósito natural de su pesquisa, porque de ellos es la corola de la flor de los pesos medios, a mucha honra y enjundia. Cosa de ellos. O allá ellos. Pero El Abate verdadero no da recurso a la decepción a quienes se lo permiten, y en eso es como un mago borracho dentro de una bola de cristal que se tambalea, cae y se hace añicos que gritan retorciéndose en ojos y espejos diminutos de vida y de conciencia; y a quienes no, les pone cráneo en la recámara la bala dilemática de inventárselo o retornar a la fuente de su progenie que es pública y camino llano que no cuesta. Y quienes se queden, que se queden. En todo y no sólo en lo que entre estas líneas se comprenda o se intuya, la verdad no es dinero gratis y sólo os hará libres si la conoceis y sois consecuentes con su conocimiento. Por eso mismo no os la digo y, en cambio, os conmino a que la perrieis allí donde esté o ande. Mario Santiago está en este libro que lo antologa, y eso en sí, que no es mérito porque tal es su debería, es una excepción que rompe el resto de la regla general al día, y deslastra por tanto cualquier fantasmagoría al abordaje. Lo digo en pleno acuerdo en este criterio de a kilo con Mario Raúl Guzmán y Rebeca López. Dar El Abate de carne y hueso humanos, expreso por los hitos poéticos que marcan su andadura antitrágica espiritual, espirituosa y sobre todo real, y dar persona tangible en el patín de la vida, ha sido pues el criterio de los antólogos para seleccionar sustancia sangrienta espiritual de la carne y médula dúctil pero no maleable del hueso de música poético del autor, sin eliminar por exceso de celo chirridos y ripios en poemas que deben estar por razones no musicales (lo contrario sería querer darlo sin evolución y sin defectos y omitir virtudes específicas por defecto de otros, más cuando no existe obra sin defectos, y aquí son útiles muchas veces para aportar puntal a su escritura libérrima); y así nos entregan, con este libro, de los alrededor de 1500 poemas que constituyen la obra en manos rebequiles de Mario Santiago, solamente 161 que son a esa obra núcleo, cosa imprescindible por distintos motivos, casi diría sin ninguna excepción y quizá sin omisión, porque ahora no me voy a poner a pespuntear detalle y precisar. La edición, de portada sólo para gambusinos tenaces de Eldorados del verso y casi imperceptible al público lector normal, lo cual no creo que sea intencionado, es del Fondo de Cultura Económica, Madrid y no México, lo cual no creo que sea intencionado, 2008. MRG escribió también el prólogo. Su presencia me releva de antecedentes y referencias poéticos y de circunstancia, y de entrar en voluntad y extensión o alcances de estilo. No del todo o quizá mucho menos de intención de espíritu.

 

Jeta de Santo viene de jeta de Santiago; o sea: es título de autor y es valor añadido a los antologadores que no sea de magín de ellos o de alguno de los dos. Así, aquello que en tanto enunciado revela es revelador sin matices. Indica no una «condición de» sino una «actitud de»: un desplante de Black Shadow enmascarado de plata, un cinismo de moraleja; una disposición a llevar y ostentar en vivo una santidad secreta y abstracta, autoasignada, giba de carga concreta porque sí o por güevos de tiranuelo de Narciso. Una ‘santidad’ insoportable, e insostenible para cualquier otro; una ‘satánica-santidad’ de «poeta-dios». Esto que es individual y prófugo, en su propio reino antitrágico se agota y fagocita y fagota: es chicotazo sólo del vuelo de su látigo, por más que quiera o no quiera expandir lo suyo a los demás. Pero para «tener la jeta» extrema de cargar con una mascareta de este tajo a filo hasta la muerte en las relaciones de trato y obra con todo y con todos, hay que tener jeta. Y para jeta la Jeta de Santo de El Abate Las Patas. Y algo más que jeta también. Luego: no quiere decir todo lo dicho que Santiago no fuera «verdadero» en el sentido de «auténtico» sino simplemente que no era santo ni se proponía serlo y sí en cambio ser poeta y con aquella máscara ir a misa negra. Asumir pues gesto y figura y no sustancia de santidad es de hecho o una renuncia o un desprecio a la santidad como proyecto de vida trascendente y de mundo; gesto y figura que borda ausencia de compromisos de práctica y ética. La santidad es ejercicio espiritual y de mundo que como la poesía es cuestión de ser y no de parecer, querer ser o ganar remotos lotes de eternidad en los jardines de muertos metavitales. Es vivir la experiencia de ser divino, de tener en casa a Dios, de ser casa de Dios y vivir Él, ser Él viviendo en ti en la materialidad de la vida concreta; y ello por la vía, que es a paga de la propia, de la renuncia, la humildad y todas las virtudes frugales y por paradoja pródigas que vencen el ego y el deseo mortales por el ego y el deseo de vivir en éxtasis de eternidad en divinidad. Virtudes de desecho desde la soberbia y el orgullo abatesco prójimos a los de Nietzsche, sin embargo para otros a la mano de Utopía, a la mano de locos de una cierta locura de desiertos etéreamente poblados por el poder monstruoso de monstruos fans de la fe. San Antonio o por su revés Juan de la Cruz. El Abate sólo era un santón laico ebrio monstruoso de la fe poética. Y cínica y lúcidamente conciente de serlo. Para él la poesía vivía en casa de nacimiento, residía en él, y él era si no la poesía sí El Poeta, el que la hacía, El Creador. No se creía como el chileno patapalmonte pequeño dios por ser poeta sino Dios mismo, El Creador. El poema con que celebra el nacimiento de su hijo se llama en delirio de balcón que no es hipérbole “Dios padre rasga su espíritu santo para contemplar el milagro de Dios hijo”. A que todo esto se entienda mejor, convoco ahora a dos de sus modelos franceses de poeta: Mario Santiago no sólo se tenía por «Satán adolescente» como Rimbaud sino también por el Amante Dios que lo nombra de este modo, creándolo, el Poeta: Verlaine. Tu propio Rimbaud hijo es hijo de tu propio Verlaine padre en tu espíritu santo creador internos. El idilio trágico de esos cuates es ayuntamiento patente y simbólico del mal y del bien —mal y bien mutuamente enamorados e inseparables en la accidentada travesía espiritual del creador mexicano cuya soberbia se ejerce impune como la otra cara, probablemente la única atractiva para él, de la humildad, desde el cuerpo indiferencial en que al tocarse se funden y resuelven los contrarios. Su actitud vital de confrontación y provocación permanentes viene de este arsenal de arsénico y asimismo el derecho que se arroga de arrojar a los mercaderes del templo a la cara plastas de mierda de su propia miseria en conciencia, mientras él se concede inocencia y raíz de razón de juez inapelable. Porque a diferencia del filósofo citado, El Abate no ahogó en la nada en combate conceptual o en el puro desprecio lo que arraigó en él de la visión cristiana de mundo, y de manera menguada, casi polvo y casi pelo aparece entre los trastos menores de su verso. Lo de arriba, y «Mi único evangelio: el Apocalipsis/ Don germinado/ Excremento de ángel/ Ensalada de Alpha rociada de Omega».

Mario Santiago no era un santo. El santo vive en la felicidad de Dios, se sabe creatura y no Creador y ama tan mansamente al mundo que por amor renuncia al mundo. La santidad es, así y por lo antedicho al respecto, un producto y un estado de locura manifiestos. Por la bacha que queda del cerillazo que enciende a Fénix, el prestigio poético de la locura viene, en choque de contradicciones, mucho menos de la creación en estado de locura que de la actitud de vida extravagante de los poetas, pero El Abate no siguió a Hölderlin porque era muy otro gallo para su corral sino a Rimbaud en esto. Y eso fue axial de su problema: al Abate sólo le podía interesar la locura como condición de la creación y asumirla por actitud en forma de receta rimbaudiana porque él de loco nunca tuvo un gramo; por el contrario, cultivaba bajo la tapa de los sesos una inteligencia brillante, despierta y apasionada. El desorden general de los sentidos abatesco fue entonces pues actitud y autoinducción. Poeta de halo ego en desmesura de divinidad creadora, necesitaba (y a mordidas y desgarrones, pero los tuvo), tanto del amor femenino como de sus amigos verdaderos… y de prosélitos y acólitos a manera testimonial de corte de los milagros de su mollera poética; y más aún: del reconocimiento social que nunca recibiría en vida, porque había hecho todo para lo contrario. Así lo cuenta Mario Raúl Guzmán: «Su manía de execrar a escritores “consagrados”, apedrearles sus casas llenas de metáforas más inanes que la más caduca de las vanguardias y pintarrajearles las paredes hechas con las obras completas de Octavio Paz, dieron la coartada perfecta a quienes decretaron su inexistencia». Era, por descontado, la suya, una ruta contradictoria y conciente de fracaso y autodestrucción. Por algo he dicho que fue un personaje antitrágico. El ideal trágico enfrenta y sortea toda adversidad pero termina cediendo la vida a la dictadura del Destino —que no avisa cómo ni dónde porque es El Que Es.

El ideal de El Abate vivió destino en vida porque vivió su condición de poeta, lo que significa asumirlo, pero la vivió a través de la máscara que se impuso y que se hizo con él y de él fue siamesa, porque toda máscara es persona, y persona con persona se paga. Por eso en la gran final, solo contra todos y solo contra nadie (como El Hombre Que Molinetea La Espada, de Josep Carner), en su tremendo delirio de Destino, El  Abate cedió a su máscara, a su imán de taquilla y a la atracción de pancracio de su propio maelstrom, pero ciertamente no al rudo poder enclenque de Los Poderosos del Verso, y briago de toda bebida elocuente bebió hasta las heces los riesgos y las glorias fementidas de su máscara, y fue, campeón sin corona, su primera y su última víctima, cuando ya su muerto había cavado largamente su tumba y llovía sangre coagulada sobre el ring.

 

Concubinato indesligable

entre el hemisferio-zas

& el hemisferio-cataplum

 

Contra vendavales e inundaciones

(& en cierta manera a

favor de ellos)

        contra casas de puertas cerradas

        contra soles agusanados

        contra cirrosis más allá

        del hígado/        

 

La poesía sale de mi boca,

asoma las narices/ el pene

a lo imprevisto/

el estremecimiento

el resplandor/

& la baba también

& los pelos arrancados a este tiempo

a fuerza de jinetearlo

& desatascarle su rodeo/

& la caspa/ & la petrificación

de tantas de las yerbas & raíces

de este mundo/ que antes de

morderlas nos vemos obligados

a escupir…

 

La poesía sale de mi boca,

de mis puños, de cada poro

resuelto de mi piel/

de este mi lugar volátil, aleatorio/

testiculariamente ubicado/

afilando su daga/ sus irritaciones

su propensión manifiesta a

estallar/ & encender la mecha

en 1 clima refrigerador

donde ni fus ni fas

ni mechas ni mechones

          ni 1 solo constipado

que merezca llamarse constipado,

ni 1 solo caso de Fiebre-Fiebre

digno de consignarse en este

mi inmóvil país

ECLIPSE DE SOL EN EL METRO

CORONA DE ESPINAS ELÉCTRICA

No le auguro más de un año al 22

GT-Los-cuatro-01-1

Muere a pata el mes, el día, el año, el segundo enano. La cáscara guarda al palo. Aquí arranco de un mazapolazo una muestra al trompo poético de mi libro por venir o en proceso de escritura. Que os zarandee leve el espíritu tanto como el año en trance •

 

La cáscara guarda al palo

Orlando Guillén

 

Este es todo el asunto de los bariones ausentes:

La identidad secreta de las muertas.

 

Idónea bisensual cosa sí

Pero no se lo digas a El Pomelo

Pata. Si se lo dices la cagas.

 

Gaznates empapaos al cálice de lluvia que

Desagazapa angulándose ahora paraguas arcoiris

  Glorioso

 

En la esquina 5 de Mayo y Moctezuma

Los Muchachoalegre Circunspectos de La Poesía

Se ponen bata de revertir en corto a Palabra

El compreso aforismo fachendoso tipo

Cioran y sus cuijes

El jaicú occidentao y

 

Los tuíteres de patas a la cabeza

Locatarias dislocás y

 

Y magnetar y pulsar:

Nebulosa pintada con gis molecular

Color cuijen bien

Avao. La veo urogallina en urogallinero o 

Urogallo en bosque de éteres

Pero dobla el pico cantaor el uno La otra 

Cloquea y ambos a una dan la hora de no morir

A los seres nonatos

De canto más culero. Esta Buenas

 

Noches Esta es la hora llegada.

Veloz velada bípeda rotación de aquella

Materia galana a identidad secreta de los muertos.

 

Una línea de apompos

Color Claro Pérez

Separa andando El Zapotal de El Tamarindo

Y traspasarla vivo a muerto es

Rotar y librar. Y rotar

Papuco Lioncio

 

Rotar y librar

 

De

Una

 

En

Uno

 

Precipicio de mano delante y otra

Detrás

Por principio de traslación

De alivio de las penas

Terrestres

 

Manso.

 

Eso

Alazán

 

Sin domar las yeguas del vecindario

 

Tostao

Un quark arriba y otro abajo y

Sin guindar la hamaca de estrellitas de la razón

Omniciega

En ramas del copudo monstruo paloemango

De 2 sueños por cosecha.

 

La identidad

Secreta de los niños en las niñas

Y al revés

 

Nunca muere

Macedonio Dios Alcalá

 

No

Mientras se mezca como el muertito

Hacia la carga de vida el antifaz

Que los mezcla cara

A cara. Y si muere Papuca

 

Papuca Pintándote de Almagre y Amapola

Las Chapitas

 

La vida se hace la disimulada

Y como que no veoye Y como que no oyevé

Ovillada en memoria de la red

Que me moría y me regresaba vivo.

 

«Es mejor Infinito

U|No|Morir Finito

Que no Infinito Dos|Morir

Chasquiao

 

Vaivén mutuo a espacioso

Tictac de graves agudos cliclacs

Si de 1 no haces 2

 

Ni 1

En el Eje El Éjele

Cubierto por el ramaje

Secreteándose

 

(…Qué raro. A estas horas girando

En remolino aspas de oasis seco de piernas

Y de rabo…)» Dijo a voz en muerto

El JaMonjaMonjaMonJaMón. Era la niñez en sente

Reseca en montoncitos de arena y moco verde

Y dijo más:

 

«Dan la vuelta torcida olmeca la cabeza por

Golosa de juventú colosa hermosa

 

Al colodrillo largo

Liendres de aquellos piojos». Anhelará

Con lisura

 

Desatrancarse Digo

La cabeza

 

De los

2 Infinitos

 

Despalmarla

Quitarse pataeniño eremitaña

Y ponerse la diadulto Precavida de zancada

Con un poco de eternidá Pa no pisar

De cualquier procedencia La plasta

De mierda que no restaña La edá que tiene

A la que viene si es que viene y si

De chingadera deja hueco en polvo el arte

Tolteca de doparse de par en par la mañanita

 

De los cerros la

Tarde que no atardecerás

A verlos testerear contiguos

Pleonasmos de mi muerto

Segundo.

 

Gentes endenantes físicas. Eran pensamientos

Sólidos y llenos de horizontes

Hasta que los dejabas a vivir solos Y ya ves

Mi buen Monito:

 

Férvidos no valían nada yendo

Ni paraquí ni parallá y con el ansia

Se les metían gusanos

A burlarse dellos Molinetes circun

Vueltos. Fue así

Cochinita

Pero ellos ya no se daban cuenta y

 

Para ellas

Fue así:

 

Se quedó dormida

Se fue y

 

Y no apagó la lumbre.

 

Quemó el viento el olor a carne tendida a secar

Sin más adobo que sal. Desmenuda de sueños

Despeinada de ensueños

Cabeza

 

De sol y

Lámpara

Enterrada en la zanja

De fabulería

 

Lamparosa entre los vivos

Viva. Entre nucas y húmeros y cúbitos de

Muertas y muertos recién asesinaos

Brillosos todavía de la desolladura de

La resurrección

 

Por merito un tumor en la clavija de los destellos

Y todo se queda en ascuas enchufao

 

En cambio sí

 

Moretón en los rosetones De la casa

Que los reside en un parpadeo peñascoso de

Lagañas Partido ya por la mitad

Que los llora

 

En cambio sí

 

Se quedó a vivir. Las vertientes Férvidas

Verdes enredaderas de la guerra súbita

Bajan por la ventana

Y la dejan cerrada. Y ni quien la vea más.

 

Muerte

Señora. Ventana Abierta

Cara

Abajo A los

Escarabajos.

Inocentes Prófugos Adictos

Le besotean un paso que se estanca co|sentido

A compás. Y usté

Que ni cogida en falso

 

Usté ciempiés como ninguna risa se riza

En cuencas de Eco

 

Usté Batista de 

Ventana a ventana batiente Usté

Vida

 

Usté

Señora

Ama de Casa

Ajena

 

Siempre en

Obra Negra

 

Abierta

De piernas y ventilas al aire de los

Pájaromosquitos y la miel de abejas muertas…

 

Señoras luna y lotra de La Figa

Señoritas: ¿diónde son las ventanas que se acuestan

Juntas de vuestras venas? Y a pesar de par en par

Tampoco se las ve salir por el portón

De entonces. Esto Esto

Una vez selladas hasta los alféizares Esto

 

Esto es toda la pocamadre poesía de embarro

Y sellador

De los bariones ausentes encalaos.

Mueren

 

Disonantes

Consonantes

 

Apresentes

Encallaos

 

Impresentes los mesones

De la brújula de ser

Respiración de aspa

 

Coño de astro chupón sorbiéndose a otro astro

Ostra Después de lo cual En su concha

 

Aviación de infantería acantonada

Hermética en Paso del Norte y

 

En vano magnéticos de la mano

Sur bajo la Falda de Jades y

Debajo la nagua espejo

Dejando la

Caraechicale abierta a lo reflejo:

 

Parque Hundido

Férvido Fundido

En los Sillares de su Kiosko

Interior

 

A Este y a Oeste

Ramazón fluvial

 

Pendejo

Paraíso fluorido

Solitario

 

Avispiaos juyendo a los piquetes voladores y

Y por eso menos plena de helio

La reina comandanta Paniquesito

De todas las alturas de los bosques brumaos

Cuando cae a la fosa Elagarto fangosa

Trácala y trácala

Mandibulada por los 4 rumbos difuntos y

El Subibaja de los 4 climas.

 

El solar y lo solar despejaos de rayos

Un cielo sin calzones deja ver en calzoncillos

Una estrella nena de monte en la solapa

De una estrella vieja vieja en la bajada

 

Sin freno de tantos ya ímpetus aquellos

De émbolos

Embolaos

 

Una bruja vidalita

Chispeante

Entre el punto muerto superior y el punto

Muerto inferior De carrerita

 

Al Agujero Pácatelas

Primero entre sus

Iguales de pura inteligencia. Diez metros

 

De callo de centella

Lijao por la aviada abren un cachoducto

De vida. Im

 

Pura

Manguera de los chorros de olor a luz

10 años putrefacta y

2 centímetros vieja acanallada

 

De nuevo nueva y sin tanque toda acanalada

Reseña el apagón cachorro de los estadios

Críticos

 

In

Férvido foco de

Im

Poesía

 

Aromosa a no amorosa.

 

La hay y hay

Naranjos que florecen en los floreros

Zahareños del mercao de plástico

Domesticao y

 

Y fuera de zoco

 

(Barcos atracan

En el desierto 3 000 000 años ha

Cuando todavía no los había:

Ni barcos ni desierto ni astilleros ni este verso

Polisaurio Cama|León|Lagartija. Las Cuevas

Pintadas de los Nadadores Esas sí

Del ahora Sájara 4Puntual

Demandan crédito caudal

A las gaviotascuervo de la

Carroñatolvanera y

 

A los cazadores furtivos destos animales

De cristal de roca

900 000 años fósiles después

Tal cual. Puerto DePronto se ilumina de lluvia

10 000 de abril. Menudea sobre mayo 100 000

Pinteando la flor de las sajarauis e

 

E infunde relámpagos junio

De tierra y humo 120 000 por vez

Desde cubierta celeste. Rayitos de agua tupida

 

De vida avara. Oxígeno oscuro. Buenos días

Oscuridá lecumberripalaciega. Oscuridá de la

Propia que respira lo que existe puro en expansión 

Envés

 

En todos los universos

Piraderos ellos mismos viejitoanchaos. En

 

En haz

Toda materia oscura

Clara expansión de yema

Panzona de 8 mentes y

 

Por entre otras

Aquella restirada de la que está hecha clara

El barrio a oscuras de mis pies

Andando y dejando la pata llana en otro barrio

 

En expansión o sea estirada. Resolladero.

Ni que yo juera Estatua de la Esquina

Del Movimiento Ideal para escondite y

Asimismo Señora

 

Canalón

Para entubarla

Y que dure lo que dure el

Tiempo la flor perfecta de usté

Si cuando se nos vienevá).

 

(«¡Espejismo! ¡Espejismo a la vista!»

Grita y grita desde la cúpula de los dátiles vigía

El Camello Rodríguez

En el idioma dromedario de Las Gibas

 

Fonética y espiritualmente ensangrentao y

Hermanualmente parentao y mucho al de

Las Jibias De Monte De Las Aguas Saladas

 

Pero a todo lo ancholargo del idioma natural

De la verde incierta imagen sólida

No encuentra nadie que lo oiga

O le haga caso Ni trago de Aguadulce tragao

En Nanchital)

Y fuera de zoco y

De enchanclaos pasos hay

 

Si bien de tan viejitos pasan desapercibíos

Misterios longos y profundos. Se

Entendieron desde la primaria

Se encendieron

Eso sin duda Y estoy hablando de quién fue

La duda o el ansia primero

 

¿Doña Verga? ¿Don Coño?

En todo caso se encontraron

Menesteres piropropios y placentosos

Antes que todo piroplacenteros y piropropicios

 

Y estoy hablando pirao y piropiao

De quién fue quien preguntó y quién quien

Contestó Pero

 

Pero

Sí que se entendieron y

Encendieron y

Se conoce completo lo que dijo

Cualquiera de los 2 que haya sido

Porque

 

Porque

Hay un longo enroscao y profundo

Manuscrito

Hallao en un condón

Audifónico

Ensartao

Piropropiciatorio

Que dijo así en ondas gravitacionales

Para oídos de lámpara y ojos de mampara:

 

«Tú sin mí vales pa pura verga

Mar de arenas movedizas»

 

O al revés voltiao:

 

«Tú sin mí vales pa puro coño

Cielo de adentro de las dunas cojonudo

Pero

 

Pero juntos y enganchaos es cosa

 

Engenerada ExTirada

Desgenerada Trans

 

Itoria y generanda de vida paralela

Repegada

 

Placentera placentería

Simultánea Ni tú ni yo primero

 

Ni cada uno antes que después

Se están robando las cirgüelas Si

 

Los otros trastos de especular universos espejo

Cuyo 2 es

Ya veo lo que te importa

3 por 2 enamoraos [in]concientes y así

Kao[s] en ajetreo K Ó|Tico

 

A la cuenta de “¡8…!” Digámoslo

Sólo por hoy K Óptimo K opimo

 

Se levantan y miran borrosa cuneta

Sucesoria la costa real tan extensa y recta y de

Tan poca lona que besar Giba padentro. Arena

 

Fatua Arena de costal de huesos

Consecutiva». «Tantas tiranías de súbito

Tantos muertos enterraos en la arena».

Con el gesto gastao del que

Le toca apagar la luz del sol

Al salir de la galaxia abandonada en ruinas

Los muertos entierran sus verdugos y

 

No dan a gozar la hora muerta

A los matones de todos los municipios

De todos los universos. Cabrones que 

 

Son ellos. Solitos se sirven de las ramas los

Grandes platos de cuello cuchareando soga.

Longo y profundo fósil ya en tiempos

De Los Reyes Cagaos El misterio se puebla

Solo en 2 misterios y se exmultiplica

Los 2 hormigueros del pecho por un

 

Infineto Extra Finato Firmamento de hoy

Tan mega longo y profundo

Que no faltará quien lo confunda

 

Infinésimo chongolongo

Con aquellas historias corcovadas de

Don Culo y 2 Cojones

Las cuales cuenta en banda de onda corta

La Sabrosa

 

Su Incumbencia

 

Pletórica

Dama|Juana

 

Inés

 

Tenorio y son cosa distinta de la cruda realidad.

 

Yo no puedo QK: me duele el pie

Derecho cuyo Izquierdo

Que arda Y sea ceniza.

 

2 en tales momentos 1

3 son tumulto y sombra y

4 ya pa qué moño azulmormona te

Entrepiernas. Sobra y

En el entendido de que todavía

Hablan en acto enchufes

Con enchufaos No te cabe tanta

Masa compacta de conducta pendiente

Por el hueco de entrepatas entre

Dicho y dicha. La mar se está levantando.

 

Las gracias y el aguante de los ojos a los

Muertos más viejos y a las muertas jovencitas

Por mi repentino iluminón al deslumbrarles

Con la lámpara en la mano

De Nahum Aplanacalles

 

Exactitú

Férvida de un solo ojo. Fuere

 

Alumbraos

Bomberos encascaos

Como sea

 

(«Aso Roma amorosa»

Dijo papamóviles al güelfo el papa

Atila|No|Pro|Nobis III Removiéndose en la silla

Palpati y dándole vueltas a la manivela

Pollera rostizadora llena hasta las costillas

 

De pobres diablos desespiritualizaos ya y

Cristiaos desgirando alón

Rabo y pospierna brujos a fuego

Lento) Como sea

 

Cavando os veo salfumantes retretes de vida

Nueva y entrar santones a cuerpo regio Tan 

Guangos de culo y alma Que Clemente culo

Defenestrao dijo a Bonifacio a saco en almas

Culoentrante: Brincasteis como una zorra sobre

El trono Reinareis como un león [Sí Pero]

Morireis como un perro y

 

Y como sea

Que haya sido culo a culo 2 a 1

 

Viejos

De mil años rojos y barbaos

De pañales y mortaja

Envueltos en eco celofán de feria de pueblito.

 

Nada que airara más

Al viento

Gato

 

Escaldao

De tanto resucitar

 

Tiene lugar ya y por esto Así es la vida

Hiende oídos y se oye bífido lo que dice y

Y tunde y él no se oye

Don Tantiando en los cagaderos

Del alma humana

Sideral

 

Capotiando cielos modelo 45

Descapotaos. «Con tanta lluvia prontuaria

Toda virgen muerta revive y vive

Ahora en las áridas regiones fértiles de

Virginia» Y preñadas por fuera

 

Y por adentro Y al revés la música

Y por afuera y al revés los catres La comadrona

Desembarazada La

 

La delgada película de los oboes

Que las recubren empezando por el alma niñera

De Las 400 Cuatreras Luminosas

[Dis]Puestas a soñar el parto

De San Martín en Santa Marta y

 

Y bífido y callao lo que no dice.

 

Ávidas las chachalacas ingrávidas

Picotean maná al vuelo que nuncamente llegará

A destino y deso no se enterará

El Agüero de los Deseos

 

(Tapiao de oídos por cortinas de cháchara aluda

Verdadero encanto de un idioma picudo).

 

CiertaMente

Pronosticó aguacero

Chaparro de los de «paraguas más abajito

Que me queda grande el corazón» Pero

 

Colapso de pecho

A plomo de cosa de comer

 

Deste otro nada supo. Nomás

Sueño de un trueno

Se oyó y se grabó gravitáneo para dejarlo

Por descendencia Des

 

Desmochao árbol frutal. Pa eso mejor que nada

Paraíso de poeta inglés Antes que antes.

Ni sonoro ni a la velocidad de la luz

Queda viejo en posición cañón y lo usan

 

Pa otra cosa que es la misma pero de peor

Peste que pedo de culo patriota

Trasterrao Que ya es decir tanto como

 

Filósofo

Alemán corsario

De los puertos griegos

 

Piratas a su vez lo suyo

De egipcios sarcofagocitos

Exiguos embalsamadores de eternidá y

 

(Pero era de esperarse)

Negrero. Calafateará patentao

Pa eso lo trajeron y pa eso le pagan

El casco de las naves

 

De pensar güero el abordaje

Del mundo y la vida bergante de un velero

Bergantín. La parte alta La que topa playones

A sangre estopa brea y fuego

 

La parte delantera La coge

Con el trasero

Cocaína y agua cero.

 

Con tres gañanes por banda

Viento en popa A toda vela

 

Dora y…

 

…Mientras abajo hez y sebo de

Tonina…

 

…Arriba del cielo se entreabre

Un ventanito y…

 

…Y saca chispas Del relámpago

Encantao de lo que mira

 

El relámpago

Que le sigue a encantarse

De aquello que ilumine

 

Una travesura

De amor a la intemperie infanta

Aura Que hace calor que cala y del sol

Un rayo se cayó y se quebró una pata

Y se quedó sin brazos en la brasa

Y siente y hasta cree tener caspa Pero

 

Pero es ceniza de perito en verso

Sacudiendo de los hombros Su|Realeza.

 

Universo Espejo. Lemuroideo. Viéndose la cola

Anillada sin morderle al espejo la silueta de 

Enamorao. Tézcatl prohijao facto de materia espiritual

Popoca estaño negro. Volcán de culo a bosque 

A vomitar revés. Lago de lava y jade para mirarse

Las voluntades complejas en negra

Cara simple —Bella de ser inmortal

Por turno. Hora de acicalarse en formol Hora

De perder la partida de los sarcófagos

Con no más suerte que ganarla.

Doblan

Jorobaos por los reinos

De cuyos vasallos son vasallos

 

Un lote de aerostatos pinchaos por aerolitos

Los faraones hinchaos

De doblones

 

En la frente

De las estrellas

 

Varaos en Punta Pirámide. La mano visera

Miran y remiran por si columbrar pudieran

En la sombría sombra de la umbría

 

Arquitectura maya en plano

Bajorrelieve

 

En lo alto verde de los serenaos relieves

De los cerros alineaos

A la vida de las galaxias y

 

Y al capricho D los aluches O

Los albañiles aviesos

D lomo astrofósil D Machu Picchu en

El Tajín hablando buen totonaku y

 

Y dejando constancia

D misterio en quipus antes

D salir. Pero ni no ni nada. Apéate. Todo se ve

Rayao y es vacío vaciándose:

 

Machín canadá dry mariposeo monarca

Que está bien de los riñones y mea espesura

Purépecha a cielo quieto

 

Quieta chorreada de fría lejanía selvática

Y se remueve calzoncin o árbol o pared

O se deja encanalar letrina de casa real

De ayer por la mañana

Se nos hizo noche Carbonero Giménez

 

La Jaguara. Se la llevó La Jícara.

No. Ni sus luces. Quedaron las pisadas

Y pueden seguirse pero no llevarán a ninguna

Parte a los ‘expertos’ nortiaos. Se cierra de piernas

La Noche D Los Tiempos Pero Kid Mundial

Luna y Conejo quedan dentro en

Cuevita paraguas escampando. Exhalamos

 

(Borraos de inframundo cora

Nada vemos sino avao el color infinito)

 

Exhalamos dióxido de carbono desmontao

Apache y lo del humo al humo

Cuadril de piña el tepache tardío

 

Poesía tepaneca Pero

Chichimeca de origen. ¡Vaya! De perfilito

El genocidio es Misterio sí: Igual al que sea que

Le pongamos delante. Chinameca o

Este verso o África por el Cuerno Pa no

Andar más mar de lejos mapa espiritual. Tenía

Que ser. Inhalamos espaciometría que vale

Un potosí entre longa y profunda diacronía y

 

Y entre más longa y profunda más hueca y sin

Aire en bolsas de tiempo percudido y…

 

Y meramente percutido

En la frente sombrera quedó refresca

La materia de viento

 

De Sol que los rodeó de lluvia chamuscada

Por Los 4 Rumbos y los 4 derrumbo

Del infinito pintao

 

Así como te lo digo. En esto Fíjate bien y mal Me

Pinto mal y bien el infinito que me cuelga. De fij

O fíjate. C’est pire que ce qu’on pensait. Una

 

Lengua muerta. La amarra suelta en tierra

A sus muertos entierra

(Copioso lastre de falsos positivos en verso

Que en ella tanto ‘se expresaran’)

 

Más la que sólo se habla en el monte de los clones y

La que cayó por las escaleras desnucada y franca y

La nueva que se impuso a los mortales mudos y

La matanza de viento de sol que los rodeó

Y a los jicotes raro estreno meloso de zumbar y

 

La silla de pensar quedó

Sin batería y una lámpara de sentir quedó

Sin patas. Entonces 3 por 4 las estrellas

Los insectos y mi canto

Calzan los órganos sensoriales en cualquier

 

Parte del cuerpo.

Entonces y no antes.

 

Si después hay cantos con

El pospene en la posvulva de las madres

Previas de la oruga multilpiés siglo XXVIII

No es cosa nostra Pos

 

Pos

Nosotros no somos

La Naturaleza. Parte

Por todas y de todas partes y

Trapo de piel me desgarre si soy juez

 

O parte interesada mi estimao Comején.

«Menos sí Menos no. A otra sí Pero natural

Delia vorágine no Si a otra flora otra fauna

 (El Tiempo también es Naturaleza) a tiempo

La salpica y se la coge» Dijo al aire

El Zanate Cojo Lengualarga que es

 

Acometiendo barrio verde y viento bajos

Con el pico primero Buenas tardes

 

En tesituras negras de alto vuelo y tino

De ala. Dalia delia. Nosotros ya dijimos:

Ni antes Ni después Papuca Delia.

 

El Cuervo y El Zanate sí Nosotros no. Nosotros

Sólo somos capaces de volar en pedazos.

Los que fuimos Éramos lo que éramos.

Murieron de parto los potros de los partos y

 

Morimos de paso nosotros Quesque

Fuimos en un corazón un tiro de arcabuz.

 

4 hoteles terrestres Repletos

De hijos de su rechingada que

Se las daban de casta inmaterial volante.

Mano panalsaqueadora de

Esparta entre muslos de Atenea. Entra Coro.

Theremin intensivo. Corifeo: «Di no anodino

Ano». Rubios

 

Rubios troyanos de prurito ario en

Salónica. Coro:

 

«…Del relincho del caballito

De Casandra recién

Desembarcaos…».

 

O no todos en el ágora agora

Pero hay algunos y son audio y masa. Sólo

 

Sólo entonces decía por entonces.

 

Otra vez digo agora

También entonces a presagios repelente

El genio de los pueblos deja Tía Coneja la mesa

De cenarse un sueño vivo y lo repela Y repelao

Lo cuenta rimero rítmico desenvuelto y

 

Crucial Hammerklavier de

Noche

 

Elocuentes aquellos muertos

Chimuelos

 

Tristones de

Día siguiente cuando

 

Cuando ya no oyen y

Nomás la ven venir pintándola

Hasta quedarse sin espray en

Los graciosos gráciles países del son jarocho.

 

Esto es por decir La Vida

Ola Nonata y Cubiculada y

Nómada y

 

Y cuando ya iban a nacer oyeron

El Grito ser desjarretao

En las cloacas

 

(Misteriosas tenían que ser)

 

Del Viejo

Espanto Joven de los últimos

20 000 siglos ferviente y

 

Y vieron colear anuro olear de ojos de mar revuelta

Donde quien grita es feto y esqueleto de esponja y

Flash o deso tienes la cara fotografiada y

 

Y desvisto lo visto ya mejor no nacieron

Ni de cara al día ni de cara al mar.

 

«Mejor que

Nacer presente Morir pasao de

Ente» Dijeron. Y dijeron delia dalia

Dalia delia antes y después

Al revés Primer plano de lao:

Ni nonalga cacheteada ni grito primate y

No tienen nombre y si lo tienen

No puede ser inferido. «Desde aquel día

Entre 2 dimensiones de

 

De abuelos renegaos» Cuenta

La Gorgolocha a La Asamblea y fuma

 

«Se vieron

Regaos de cara en el regazo ensangrentao

De los platiaos planetas exonatos del agua

Oxigenaria naos. Respiraderos de la hambruna

Total Roncos y estancos de otro mundo

Guitarrero Y deste jaranero. Hoy

 

Hoy

Inexisten en camas deshechas de hidrógeno y

Platino de oro de amor crudo. Hay mucho plástico

En el ancho corazón del arrecife Así

Que quién sabe O quizá por eso O porque el mar

Coge vivos a sus muertos». Sabe

 

Sabe y quiere saber. De lo que sabe nada suelta y

2 quintacolumnas humo erectus de lo que no sabe

Se expanden de las hornillas

De la nariz gorgolochil al mundo sabio

 

Tanto que se las zampa disueltas vagarosa

Lontananza. Surp.

 

Enebro de la miseria

Viviente en soledá

Aprovecha el instante para atesorar avalanchas

De tiempo sucedáneo y flores en amento

 

Llano que ya no somos

Llano que ya no soy.

 

Delicao de salú el instrumento insigne de

Parir no llora nomás sucede.

Alza embrujo el vuelo de las garzas

 

Pasa y pausa y sigue sólo el agua

Estatequieta de la ciénega.

Sucesivo y bajante y férvido

 

Allí y allá y más allasito de mi cholla

Hay mariposas con los ojos en el pene y

 

Otras que oyen por la boca

Su propia estridencia si estridula

El grillo de oídos en la rodilla y

 

Y la mosca calza la lengua en las patitas

Con razón Y en los muertos se relame

La huella de andar entre las muertas

Estirando las patitas y de tan larga noche

Ensalivando güeso en flor y

 

Y dejando estrada de existir

Que se bifurca toda lamida y relamida.

 

«TamTam». «QuiemEs». «Soy y voy

Larvándome El Gusano. Inmejor vecino de

La Rueda de La Fortuna No hay».

 

«Te crees muy chingón a la mesa puesta

De la poesía pataepollo del XIX pero Pero pronto

Ni tú tendrás qué comer Como no te caiga el

XX bajo el cielo ronco de La Tierra».

 

«No te preocupes por eso Comegente. Eso arde.

Es humo Es siglo Agachao por el aire. El otro

Lao de la comida huele a escarabajo. Es

Mierda y se caga y ya. Sanseacabó.

 

Vida empuja XXI XXII

Uno por Uno a los mojones que le siguen y

Sola y su Alma

Una Muerte Se deja parir adentro

100 000 siglillos verde carne dando

 

De mamar derecho y al revés a las mariposas

Luz de vida podrida Humeante y apestosa a gas

Poniente. Fumar y morder polvo de enagua

Son cosas de Rueda de Molino.

 

Olor a yerba. De la golden. Socavones dihonda

Rodada. Tan trillada que ‘Plop’ dejaron dicho

Dejaron dicho Dejaron dicho.

 

No estaba muerto No No.

Andaba de parranda. Yo soy lo que es. Muertos

Somos esto Y lo otro estamos. Y no somos edad

Sí vida. Y sanseacabó».

 

La cáscara guarda al palo. Entomología

De paso fembra Por macho y medio

Arrasante Adorna el borde u

 

Holán de la falda talar

De Diotima. De sal

 

Desaliñada estaba la volátil

Diminutería y

 

Y ha cambiao mucho menos pa no decir que

Menos más Desde que a ella llegaron las mujeres

Abanico de mirar más que yo en mano airosa.

 

«Pero ha cambiao cabrón

Y oreao y

 

Uy las mariposas Aromao» Retacha porque no

Remacha El PutreFactor De Los Metales

Del Verso Deste Lao Al Otro

 

Sobre yunque de plateros

Tales que sacando de Mileto

Gran chisporrotear a rayos enanoides

Van dejando

 

(Y con lo poco

 

—Avidaos en colchón de hule espuma

De las partes nobles de La Mar regalo—

 

Y con lo poco

Que lo deja libre su mujer)

 

Van dejando

Discípulo y poco aventajao a

Hefestos alias El Tilín

Talán. «Siempre habían estao ellas allí pero

Hasta ahora se estudiaban teniéndolos a mano

Sobre todo a los machos más

Turbadores —Aunque era de saberse no se sabía

Que desde hace tantos siglos cuantos tenga

La vida desta especie que les digo

 

El óvulo de las fembras no fertiliza

Con el último macho con quien cogen.

En bolsa que alza la voz disponen de

Un reservorio y bajita

La mano secreta almacenan

El esperma y luego seleccionan el que

Les interesa

 

Por su sabor a trópico

De cáncer

 

Prostático O váyase usté a saber Por

Lo que les fuere o viniere en excelencia el gusto»

Aportó gangueando gangueando Tío

Tolentino (Venía desde Sayula y sudaba a pie)

Nunca específico Pero sí

Arsenicoso como su compadre

Dios y aspiró el aroma fantástico de Afrodita

Que se iba y dejaba la fragua jardín

De mi jardín colgante.

 

«Cállate las cejas sin cogida concebida la visión

O deste verso al burdel se van de putos. Otra

‘Vindicación feminista’ de las insectas (¡Clonémoslas!)

Por si esta Flor infragante Flora fuera Cuando no

María Santísima También Pero mucho después

Sin cogida concebida

 

Como la primavera

En hostal romboideo Panal de verga ociosa

Son los alumbramientos virginales. El pulgón

Que maté entre las uñas D los pulgares era pulgona.

La oí antes que verla rascar imPaciente

Las cuerdas amazonas

D mi lira (las agudas). Eso quería. Reventarme

Las cuerdas con un canto salmodiario

Áptero peculiar a sus asuntos parasitarios y

Que la viera Y la vi y

Como ella eso quería y me lo dijo de aquel modo

Extraño inapelable cantando y como

Y como yo también que bien que quise

La aliviané D la gran carga teórica de existir.

Aquesta fembra

Pródigo prodigio

(Tienes razón Chilaco: Esta no.

A esta ya la maté. Pero sí otra La que tú quieras

De su forje fertilista del reino animal)

Sin necesidad de macho pone huevos

D los cuales nacerán nuevas fembras y

Y sólo si quiere que nazcan machos

Coge con ellos (Entre pocos Más

Pocos son los ex Cogidos)

Pa que vengan primales a verla en montón

Alborotaos D peculio hiperestésico

Antes que apriete alborozaos la canción

Por lo más recio Y truene entre uñas rico

La escandalera xóchil

D La Muerte por Harpa

Ex Tensa y D amarillo

Desatada. La Primera será El Primero

‘Selección natural’ y

Fue por descontón La Último» Dijo

LotiroLotiroLotiroLiroliroLotiroLotiroLotiroLirolá

  •  

Carné de identidad [secreta]

yonis

Todo por servir se akafka y en virtú de esta ley de la selva burocrática ayer renové mi documento de residencia comunitaria en la comisaría de policía de Vilanova i la Geltrú • Agradezco a los amigos su interés por transportame con todo y silla de ruedas, y particularmente a Moi Rojo y Marc Valls que nos acompañaron (a mi hija y a mí) a este trámite cuyo absurdo aún no acaba del todo: tengo en 45 días que volver a la cacería [im]paciente de otra cita [previa] más volátil que animal de pluma y cuerpo y silbido sinuoso, y en seguida ir a recoger por fin el carné y, de paso, ver de reojo a las vilanovinas gentiles y gráciles • Ya veremos en su momento si repiten los citaos o aparece otro u otra compañía diligente entonces y me salva de nuez de tanta estulticia migratoria volandera • Por el momento, digo lo que era caro decir y a mi me es recitar a Pedro Vargas: «Muy agradecido, muy agradecido, y muy agradecido…» • La foto que ilustra vigente este registro es la mismita que he hecho servir para aquel documento de identidad [secreta] • Sale y vale •

Itacate espiritual, aguardiente y cafecito Por la muerte de la muerte de don Alfredo

lópezaustin

Brindo a la memoria protopoética del gran escritor, historiador y pensador de cosas antiguas perfectamente contemporáneas Alfredo López Austin, este registro mío nervioso menor de obras mayores •  

 

 

López Austin y los orígenes

mierderos del albur

  •  

 

 

El teco Toledo, pintor de polendas, sostiene desde hace algún tiempo el proyecto editorial que lleva su nombre. Bajo ese sello apareció en 1988 Una vieja historia de la mierda, libro amarillo notable que con el olor por guía acometió el olfato antropoeta y escatolúdico de Alfredo López Austin.

 

Si sólo tomáramos estos legajos cagaos como un ramo de epígrafes, la importancia del tomillo que conforman aquellos diseminaría sobre estos la pringa prieta de su flor de mierda original, pues es sabido el poder de sugerencia de los epígrafes en el alma de los artistas y el que obran sobre los pueblos las grandes obras de arte, sobre todo si apestan. Mas, en la misma medida en que la mierda es sinonimia de la obra en tanto producto acabado de una digestión de espíritu y ya externo: des-echado, también pueden purgarse estas páginas y sacar de ellas jugo verde espeso acerca de los orígenes del albur.

 

Así tenemos que:

 

El recto es cuilchilli: “el chile pintado”, y los bordes del prolapso rectal son cuilchiltentli.

El esfínter del ano es tzinmotzoliuhcáyotl: “el agarrador que está en el ano”.

El trasero, y en particular el ano, es tzintli: significa tanto “el pequeño” como “la base”. Otro nombre del ano es tzóyotl: “el mugroso”.

La carne de las nalgas es tzinnácatl. Las nalgas son tzintamalli: “tamales del trasero”; su piel es tzintamalehuayo, y sus pelos tzintamaltzontli.

La línea interglútea es tzinatlauhyo: “la barranca del trasero”.

 

Si el recto es el chile pintado, la expresión “hablar al chile pinto” o la sincopada simple “hablar al chile”, remiten hablando rectamente a la claridad de que se le habla al culo, al ojete, la neta para que entienda. Y así se desface un entuerto: que siendo macho el que habla se dirija a la verga de su interlocutor, pues tal podría desprenderse de que la palabra chile en lenguaje corriente nominal fálico se ostenta. Quien pide en cambio que se le hable al chile pinto, extiende manifiestamente sus cartas credenciales de culero.

 

Por otra parte, visto como “agarrador” el esfínter del ano, la palabra coger, tan nuestra, vindica un remoto entronque sodomario —aunque yo prefiero aquello de “ir a coger flores”…

 

Y si el nombre mismo del ano resulta ser “el pequeño”, deshoja la margarita de su misterio el título de “el chiquito” para tan encantadora joya escatofílmica y metafálica. Y se comprende la razón que asiste a “La Chiquita” González para no levantar la mano por las plazas de este mundo al masculino de su alias. Y asimismo el elegante saludo a quien se tira un pedo: “—Si ese es el perfume, guárdame el frasquito”. El hecho de que tzintli signifique también “la base”, no hace referencia al juego de pelota sino deslinda el uso extendido como propio y para nada eufemístico del vocablo asentaderas en lugar de nalgas. En este mismo orden de ideas, si entendemos el ano como tzóyotl es de lesa inteligencia no capizcar por qué cuando a alguien lo agarran de su puerquito le recomiendan que se lo lave. A propós: “te lo labastidas, jaime, porque te apessoa”, dijo Julián Guillermo Gómez.

 

Es oportuno reverenciar el sentido jugueteatrero que asume el comensal que a las nalgas llama tamales del culo, pues de ahí se desprende la representación gráfica que indica que andarse comiendo a alguien es andárselo cogiendo, y así igual remonta al conocimiento de por qué se revierte un raudo “cómo no” (con acento cuya curva pierde en la recta como en el recto) a la mera mención de tal palabra de olla.

 

Y para bajar al vuelo desde la cima hasta la callosa punta del pie de este apartado vi que era bueno decir que si la línea interglútea puede concebirse como “la barranca del trasero”, se explica solo el memoriero y soberbio albur doble según el cual el alburero se autodesigna El Chico Temido de la Cañada Honda.

 

Los hijos de la fe son instrumentos de la muerte.

 

La mierda es el producto de la locura de las vísceras.

 

Cuerdas de amor hieden a bálsamo, pero igual ahorcan: universo escindido el de los mexicas, hacía del cuerpo pasto de batalla de dos mitades por opuestas complementarias. La parte alta también aquí acoge para sí las razones del espíritu que dan sustancia al destino. La pasión que es meollo de vida, comparte el habitat ominudo de la mierda. El sexo ocupa así por vivir en quinto patio una posición transgresora.

Los pecados sexuales invadían el organismo con flemas malignas que envolvían el corazón, provocando la locura del incontinente. Sólo había una forma de librarse del mal: el enfermo, arrepentido, acudía al sacerdote a confesar sus culpas, disolviendo con ello las flemas de la opresión. El sacerdote que recibía la confesión era el de Tlazoltéotl (la “Divinidad de la Basura”), por otro nombre Tlaelcuani (“La Devoradora de Excrementos”). Era ella la que había provocado la lujuria: en ella estaba la desaparición de sus consecuencias: recobraba el influjo y lo ingería (“lo chupaba”), volviéndolo a su fuente. El pecado sexual era excremento: la diosa lo hacía suyo de nuevo.

Adviértase de paso a la luz de esta cita por qué se dice “ir a tirar la basura” o con trino de pájaro carpintero “ir a tirar la viruta” como sucedáneo válido de ir a cagar. Y ahora olvidemos el pasado y volvamos al amor:

 

Mierda y pecado sexual se unen en el máximo oprobio. Puta y puto son mierduchas, perra y perro de mierda. López Austin reproduce el pasaje testimonial del Códice Florentino de acuerdo con el cual el puto llena de mierda el olfato de la gente y por hacerse pasar por mujer merece ser quemado. Traigo a cuento todo esto porque, para los fines de mi análisis trunco es preciso dejar establecido “el rigor con que los mexicas perseguían a los homosexuales”.

 

El albur es en efecto lenguaje furtivo, catártico si se quiere, pero siempre a la defensiva: en un mundo de machos, no pasar por puto: al menos, no ‘pasivo’. Su fuente, por tanto, bien puede compartir con el caló del hampa la primigenia esoteria de un lenguaje de perseguidos; la línea defensiva de un mundo de habla impune frente al común no iniciado. Los recovecos que han hecho posible la forma que el albur asume hoy pueden o podrían seguirse a compás de pato del andar de una sociedad de machos que evoluciona (sobre todo después de verse aplastada por la bota —ibera— de otra, y acomodarse a ras), pero ese ya no es asunto que me competa por más que no me exceda.

 

Cuando un trompo “no se las barría” (es decir: cuando al cesar su baile la inercia no lo empujaba un trecho) se decía de él con desprecio en los espaciosos patios de mi infancia que donde cagaba ahí meaba. Nunca podrá decirse tal del libro de López Austin que me ocupa, pues su texto sí que se las barre, y meando y cagando y embarrando y embarrándose a destajo permite y sugiere múltiples lecturas. Terminaré, pues, este escrito jugando a las adivinanzas. Para comenzar, a la siguiente que el autor expone: ¿Qué cosa es “ya va a salir, toma tu piedra”?, cuya respuesta es: la mierda, opongo esta otra de estirpe sincrética zoque popoluca: “En medio de dos cerros/ Bramó un becerro”, cuya respuesta es: el pedo (Y también de los patios aquellos sobre los cuales tanto ha llovido ya retrotraigo el hedor picante de la palabra con que se nombra todavía la caca de las gallinas y demás aves acorraladas: escuitate. Y encuentro dos hachas posibles para abatir el tronco de su enigma: metzcuítlatl: la mierda de la luna, e ixcuítlatl: la mierda de los ojos: la lagaña. Acaso el maestro sepa de cuál procede, incluso si al pelo viene otra ráiz).

 

Y el anillo de Tlalocan se cierra con una respuesta al perplejo:

—¿Para qué trabaja el teco?

—Para que la teca gaste…

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[Recogido en mi glosario de vida periodística y otros garabatos espirituales La estampida de los hipócritas, México, 2006; texto de 1990]

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Impunidad pederasta e indefensión de las niñas en Guinea Ecuatorial

Adelaida Caballero, antropóloga y poeta, me hizo llegar ayer por la vía de mi vínculo virtual más inmediato el material que reproduzco aquí y que remite de modo localizado en Guinea Ecuatorial a una de las grandes infamias mundiales de nuestra especie •

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Versiones a un poema de Pier Paolo Pasolini

 

 

pier

El tañer de las campanas de Orvieto

Ayer envié esto a modo de consulta apresurada al colega catalán Àngel Carbonell:

«En este enlace:

https://buenosairespoetry.com/2021/06/04/a-las-campanas-de-orvieto-pier-paolo-pasolini/?fbclid=IwAR0NcswxKNO7q4A6lD4OLdK_dyQtNor-Gk_83Y9jai2HGIz0tPTQ4uEX6-o

puedes, si quieres, Àngel, leer la ‘versión’ de un google degradao que me hizo ponerme a dar la de abajo (que no deja de ser de andar por casa). Aquella, la de arriba, encima se come un verso… El italiano lo mastico menos que más y no sería nadie sin los diccionarios respectivos; por eso te pido cualquier observación que pudieras advertir… Gràcies. Salut».

Ángel no sólo me mandó tres observaciones puntuales (dos de las cuales se correspondían con mi primera intentona y eran claramente mis dudas, y la otra impagable) sino acometió ‘improvisando’, según me dijo, traducción castellana propia.

Aquí doy el original, mi versión mejorada, y finalmente la de Àngel. Ya se sabe que traducir no pertenece a las artes exactas (lo cual me recuerda, magníficamente, a Carles Hac Mor).

Pier Paolo Pasolini
Alle campane di Orvieto

Segno dell’unico dominio, della miseria
assoluta: perché allora così incerte, molteplici,
suonate, campane, nel mattino domenicale?
Nel treno fermo, nella stazione bianca e bagnata
di questa città, chiusa nel suo vecchio silenzio,
voi portate, freschissimo, uno spasimo di vita.
Case, intorno, appartate, strade, prati, palazzi,
passaggi a livello, canali, campi nebbiosi,
sono la materia, non del vostro fugace, intatto suono,
ma di una vostra intima ed eterna dolcezza…
Vuol dire che nel fondo dello spietato potere
c’è una paura vitale, in fondo alla rassegnazione
un potere misterioso, e felice, di vita?

A las campanas de Orvieto

Signo del dominio único, de la miseria
absoluta: ¿por qué tan inciertas entonces, múltiples,
sonais, campanas, en la mañana dominical?
En el tren detenido, en la estación blanca y húmeda
de esta ciudad, encerrada en su viejo silencio,
traeis, fresquísimo, un espasmo de vida.
Casas, alrededor, apartadas; calles, prados, palacios,
pasos a desnivel, canales, campos neblinosos,
son el asunto, no de tu fugaz, intacto sonido,
sino de una dulzura tuya íntima y eterna …
¿Quiere eso decir que en el fondo despiadado del poder
hay un miedo vital?, ¿en el fondo de la resignación
un misterioso y feliz poder de vida?

Y esta es la versión de Àngel Carbonell:

A las campanas de Orvieto

Signo del único dominio, de la miseria
absoluta: ¿por qué entonces tan inciertas, múltiples,
sonáis, campanas, los domingos por la mañana?
En el tren parado, en la estación blanca y húmeda
de esta ciudad, enclaustrada en su antiguo silencio,
traéis, muy fresco, un espasmo de vida.
Casas, entorno, apartadas, calles, prados, palacios,
pasos a nivel, canales, campos brumosos,
son el asunto, no de vuestro fugaz e intacto sonido,
sino de una vuestra dulzura íntima y eterna …
¿Significa que en el fondo del poder despiadado
hay un miedo vital?, ¿en el fondo de la resignación
un misterioso y feliz poder de vida?

[De La religione del mio tempo] •

Sonetos de «Versario pirata» •

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Los sonetos de esta entrega los escogí de mi libro «Un muerto rema rayo abajo» —cierre de mi obra total de juventud «Versario pirata». Al cobrar el cuerpo que reclama con título tirésico se hizo carne de teatro. Yo mismo lo puse en escena en México a principios de este siglo con mi grupo Las Flores de Uxmal. Ha sido representado miles de veces en foros alternativos callejeros y de transporte público y unos cuantos convencionales de tal ciudad por los hoy dispersos integrantes de aquella tropilla inolvidable; algunos de ellos, de tanto en tanto, la reponen todavía •

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Tiresias
Orlando Guillén

Tiresias cena en casa de Tiresias
Hundo mi ruina en el mar de las aves
Tiresias cena en casa de Tiresias
desembarca del beso de las naves

La luz recorta mi silueta ardiendo
Soy non, impar, una mina de salmos
Tiresias en mi cena presidiendo
estrofas símiles narices palmos

Un ángulo en este espacio bisiesto
despuebla y repuebla un pueblo en la nada
Traspié de oso entre mis huellas Qué fue esto?
: la batalla en el orín de la espada
A cada uno de mí le doy su cada
Doy su lira al Orlando deshonesto

Cómo gimen los muertos hijodalgo
al sur del minuto provisional
Mi alma se pervierta en lo que valgo
y mi muerte en muletas tal por cual

Fuera, la carroña de una guitarra
espántame las moscas de mi plato
Coño! Es un incendio de hojas de parra
y Adán en Barcelona lavaplato

Besacacharros del amor, Sileno
apuro mi cicuta a cráneo lleno
Regodeo de moscas en mi flato
Ensamble de mujeres, desenfreno
palmípedo pedal, andar de pato
Mi yantar animal Mi ser Me mato

Ese muerto soy yo Paso a destajo
revista de mi sed, destilería
De mi muerte me arranco árbol de cuajo
Moneda falsa el ser, de utilería

Soy un muerto que rema rayo abajo
Un látigo de alcohol Mercadería
dispersa por el pánico Trabajo
como el huso por la hilandería

Yo ya no quiero aquello que quería
la rata que iba al queso por la leche
Que mi sangre se indague, mi ser eche
en la suerte de daga orfebrería
el metal de mi muerte Batería
o aterido voltio, el amor que aceche

Tripas al aire al sol a la caricia
de la luna en el sueño merodiado
por hocico de alimaña Por Alicia
un muro en dagas a babor varado

Es un banco de zorras en mi muerte
puesto en fuga por el perro aledaño
inerte de la hora que me advierte
dispersarme en el día del rebaño

Campanas a rebato tañe el año
Ser ya mi ser que baja por el caño
por el desfiladero de los días
el agua negra de mis tuberías
Siéntase ya mi llaga en el escaño
por mi obra mi anaquel mis librerías

Soy el que usurpa tu mano derecha
el zurdo el manco el cojo de las alas
soy un golpe de luna en calle estrecha
un galope de aullidos o de balas

Izquierda mi ignorancia mi hombro zurdo
azogue mis dos pálidos muñones
un guisante en el plato del absurdo
la pirueta del potro en los arzones

Presida una asamblea de cabrones
al alba la reyerta de la sangre
tinta en sol En hoscos pizarrones
consígnase en mi sangre por mi sangre
el mitin de la especie En sus tazones
subviértese la alianza de mi sangre!

Un balazo en el cráneo de la calle
Un trallazo en el cráneo de la noche
La flor a cuatro patas por el valle
los muertos por amor son mi derroche

Yo que traje a la noche por la brida
y agité los cabellos de la muerte
soy el ímpetu varón de la vida
soy el rastro de sangre soy la herida
soy la bestia sin brida de la muerte
soy el pájaro manco de la suerte
soy el tranco sin alas de la vida
Soy el plato estragado plato fuerte
cuchillo tenedor de la comida
el bolo alimenticio de la muerte