
Orlando Guillén y el Libro de Libros
Gordon Ross
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Orlando Guillén, poeta, ha sabido encontrar el alambique de palabras que le convenía a la poesía catalana. La lectura de sus traducciones significará, para el ojo que se le acerque, el placer de encontrar una pieza bien ejecutada, transferida más que traducida, revivificada, poderosa y fiel al original
Dolors Miquel
Guillén tiene escrita y publicada una obra que debe contarse entre las más importantes de la literatura mexicana, y así entonces, no hay ni que decirlo, de la creación (poética, teatral y crítica) en lengua castellana
Enric Casasses
Orlando Guillén me hizo llegar una copia de su Libro de Libros: Doce poetas catalanes del siglo XX, el cual me impresionó profundamente, no sólo por su extensión y por contener una parte medular de la poesía catalana contemporánea, sino por la calidad de los poemas y de los poetas hasta entonces desconocidos para mí. Fue un reencontrarme con una parte fundamental de España que nos habían ocultado. Una España que resistió, que mantuvo su aliento vital. Fue escuchar la voz catalana en el lugar que le corresponde en la literatura ibérica. Una lengua que es también nuestra herencia y que maduró en la obra de estos poetas.
En estos momentos en que España vota contra la guerra, la palabra contenida en este libro se escucha con peculiar claridad. Es voz viva, verdadera y por ello nutricia. Es voz que necesitamos.
También Orlando me hizo llegar la carta donde renuncia al apoyo económico ofrecido por su traducción, pues, dice, no se ajusta al monto acordado. Incisivo como es, irritado después de semanas de no tener un peso en la bolsa, me contó la intriga palaciega de la que es objeto.
Me dio coraje y tristeza. ¿Por qué un Poeta, un Verdadero Poeta, que lo ha demostrado libro tras libro por más de 30 años; un poeta que aprendió el catalán y se dio a la tarea de darles voz castellana a sus mejores poetas y que lo hizo con genio; por qué un poeta que es poeta no negociador político ni empresario ni mercadólogo, tiene que sufrir la indefensión económica a unos días que se publique su libro?

Quizás Orlando negoció mal o no tiene la paciencia para entender a la burocracia, pero eso no es lo que puede pedírsele. Se le puede pedir que traduzca, y que lo haga bien, y eso ya lo hizo. Ahora le toca a las instituciones de cultura completar su parte: por sí mismas, de oficio. Este Libro de Libros es un texto necesario para la cultura de Cataluña y de España que abre un puente precioso entre ambos idiomas. Hablando en el de los poderosos: este libro es una Necesidad de Estado.
Orlando cumplió su parte con Cataluña; lo hizo de motu proprio, encerrado en su trabajo, como un regalo. Era su Necesidad de Poeta. Ahora le toca a los catalanes celebrarlo.
No me extraña que Orlando tenga problemas con el Estado mexicano; todos sabemos que está presidido por un ignorante que no sólo ha dejado sueltas las riendas del Estado, lo que significa el festín de los pescadores, sino que la cultura le es ajena. ¿Pero en Cataluña? Es más: ¿no se han dado cuenta, oh amigos catalanes, que tienen a su servicio a un embajador valiosísimo? ¿Ni de que no sería mala idea formalizar su relación laboral, o sea: darle un ‘contrato’ de poeta (que nunca es mucho pues no estamos hablando de futbolistas), y que siga traduciendo? Quién sabe cuántas generaciones habrán de pasar para que haya otro como él.
Le hice una breve entrevista a Orlando Guillén para conocer sus argumentos en torno a este problema que nunca debió haber sucedido y que a continuación transcribo con toda su crudeza:
¿Cómo fue que concebiste este proyecto monumental de traducciones de la poesía catalana del siglo XX? A primera vista resulta desmesurado…
Desmesurado e inalcanzable. Un libro como este sólo es posible sin habérselo planteado nunca. Lo van haciendo los años y la apasionada entrega, diría Pepe Alameda. Es producto del amor, la circunstancia, y mi envío a la memoria de un poeta: Joan Vinyoli. Vinyoli seleccionó a estos autores; me los obsequió; me abrió una panorámica de esta poesía. Es un regalo y una herencia envenenados. Su muerte desató mi intención de hacer algo con estos autores. Yo estaba leyéndolos y traduciéndolos dispersamente; sin un propósito claro. Antes de conocer a Vinyoli ya había yo traducido un libro de Espriu: La piel de toro y una muestra de Ferrater; pero de ninguna manera intentaba con los nombres aportados por Vinyoli hacer algo más que dar una señal amplia.
Entonces, ¿cuándo surgió la idea concreta, el esqueleto de Doce poetas?
En 1994, en México, cuando el salinismo (o satalinismo: todos eran menos yo satalinistas) había logrado hundirme en la desesperación (por mi familia), y en la miseria por el veto, la persecución, el crimen de Estado virtual y manifiesto. Monté el esqueleto de este libro; añadí muestras de mis textos traducidos y publicados y de los inéditos (bastantes), y presionado por las circunstancias (mi hija tenía 4 años; mi hijo estaba en la secundaria), rellené el formato para solicitar la beca Guggenheim para acceder a la cual había sido invitado por esa institución 10 años antes, y se las mandé. Lógicamente no me la dieron. Era obra. No eran ‘nombres’ quienes la avalaban. Le hacía más falta al ajonjolí Poniatowska o a La Sopa Campbells; ya no recuerdo a quién de ellos se la dieron. Los figurones primero. Pero el libro estaba ahí, en esqueleto, y yo, el hacedor, no tenía más que ponerle la carne viva en lengua castellana. En 1998 el ayuntamiento de Jalapa me concedió para ese proyecto una beca (la única que he tenido en mi vida) por un año en Barcelona. Aunque no era sustantiva pude estirarla para que durara seis meses más, y aquí tienes ahora el librote.
¿El libro quedó concluido en esas fechas?
Concluido no. Quedó listo para su revisión general, y a falta de introducción y epílogo. Pero ya estaba ahí: el libro cobró cuerpo. A ello contribuyó azorao Enric Casasses como nadie, y otros: Dolors Miquel, Mireia Soler, por sólo recordar a las mujeres.
¿Cómo se involucró Enric Casasses en este libro? ¿Cuál es la valoración
personal que puedes hacer hoy de su trabajo?
Invité personalmente a Enric a prestar a este libro su consultoría poética en catalán, a lo que accedió con entusiasmo, pasión, entrega absoluta. Rebasó por completo su contribución en este orden y acabó firmándolo conmigo. Lo digo en la Introducción: multé en efectivo su entusiasmo añadiéndole la carga intelectual, poética y humana (formidable; un reto de esencia e identidad para cualquier poeta catalán vivo), de escribir el Epílogo. Le atoró, y ahí está su trabajo. Me parece que se trata de un texto general y esclarecedor, de divulgación, y poético por su factura, de la poesía catalana en el contexto más amplio de la poesía europea. Está en ella con peso histórico, artístico y humano desde su nacimiento ‘moderno’: desde las medievales provenzales cortes del amor, y el texto de Enric establece su verdadera importancia a lo largo de los siglos y los avatares de ‘contexto’, y le da sentido.
¿Bajo qué condiciones escribiste la Introducción? La beca de Xalapa ¿de algún modo significó un respiro…?
Un respiradero. Sirvió para montar el esqueleto del libro y de la traducción; para dejarla lista para su revisión definitiva; para poderla presentar a las editoriales.
¿La presentaste directamente al FCE?
No exactamente. Desde un principio, un libro de poesía catalana, bilingüe, de algo así como dos mil páginas, no iba a encontrar editorial privada en España que lo publicase. Enric y yo lo presentamos al poeta Francesc Parcerisas, director de la Institució de les Lletres Catalanes, y se tuvo por idóneo al Fondo de Cultura Económica por su infraestructura en el ámbito hispanoamericano, y por ser de naturaleza estatal y estar obligado a publicar y difundir la obra de los escritores mexicanos. Esta condición todavía no han podido secuestrármela. Así que yo llegué aquí en el 2000 con la encomienda de proponer este libro al FCE, con el apoyo a la traducción de la ILC y de difusión en el ámbito hispanoamericano, además de otros importantes ofrecimientos para hacerlo posible, y con prensa cultural catalana que no lo respaldaba en vano. Por eso y por motivos añadidos de defensa de mis derechos de sujeto, estoy dando en castellano algunos textos de época.
¿Qué pasó en el Fondo entonces?
Entonces comenzó la historia de persecución contra mi opinión, mi persona y mi obra que conoces, que conoce la opinión pública interesada en la poesía en ambos bordes atlánticos, y que debió terminar a la firma del contrato con el Fondo y al cierre de los acuerdos que alcanzamos; que tuvo sus mejores momentos durante mi estancia entre agosto y noviembre de 2003 en Barcelona donde el libro como la luz se hizo, y se anunció oficialmente su aparición y su itinerario por los países del habla, y entre febrero y marzo de este año cuando Enric y yo le dimos aquí en Las Flores de Uxmal la lectura previa a su publicación y lo entregamos como libro cerrado al FCE.
¿Cuándo sale; cuándo se presenta?
La feria del libro de sant Jordi, es la fecha (23 de abril), simbólica de sí misma, originalmente acordada para la presentación de Doce poetas. El FCE y el Llull no tienen disposición alguna de cumplir este compromiso. Ni de mantener el itinerario. Y desde luego o mucho menos de pagarme. El Llull compró este asunto de veto y persecución mexicana en mi contra, y la retención por conflicto de mis percepciones llullianas me ha revertido a la inopia, mientras los políticos y administradores le encuentran la mordida al gato.
¿De qué se trata?
De chingarme. Pero me la pelan. El apoyo a la traducción se destina al autor pero se negocia con la editorial que publicará la obra. Esta era competencia de la ILC entonces y hoy la tiene el Institut Ramon Llull. Se pusieron de acuerdo las cabezas, me eliminaron del acuerdo, y dieron a conocer a los medios que se concedía la ayuda a mi libro, pero sustancialmente disminuida, reducida a la pringa, la migaja. Por eso y por mucho más la rechacé, sin renunciar a ninguna otra de las obligaciones que tienen contraídas esas instituciones con la obra, particularmente por lo que toca al itinerario.
Bien, pero te pregunté que cuales habían sido las condiciones en que escribiste la Introducción…
La Introducción la escribí en condiciones atroces, de indigencia real, gran parte de ella a mano, sin tener materialmente ni para comer, en tiempo impuesto por el FCE como condición para ‘destrabar’ el asunto, sin los textos originales aquí y sin ningún tipo de medio electrónico a mi alcance salvo de paga. Pese a ello, pude contar con la consulta eficaz de Casasses y terminarlo en el tiempo acordado. Fue una chinga tan terrible cuanto finalmente satisfactoria.
¿Cuándo crees que salga? Ellos, según lo que has publicado recientemente sobre esta cuestión, tienen la intención de que vea la luz hasta la Feria de Guadalajara en noviembre…
Lo que importa ahora es acudir al momento de defender este libro de libros (enteros) de los poetas que incluye, el panorama de autores clásicos ya de la poesía catalana del siglo XX que ofrece; como acontecimiento que es de enriquecimiento y acercamiento espiritual entre dos culturas prójimas y desconocidas; un acto de recepción al espíritu catalán en el ámbito hispanoamericano; y entrar en una actualidad que parte de mi rechazo a la ayuda a la traducción y del montaje fársico que ha servido para exhibir las verdaderas intenciones del FCE en los periódicos de México, y precisamente al que respondo con esta nuevo salida mía a la opinión pública nacional e internacional en recurso a aquellos cocientes vitales y esenciales para los cuales la poesía es bien humano de excelencia en las muchas vidas y en la vida del espíritu creador que nos acompaña a la muerte, y como el amor cuyo ejercicio da sentido a la vida.
¿De qué modo reaccionas frente a este incumplimiento de lo anunciado en Barcelona?
Todas estas publicaciones, esta entrevista misma y otras cosas, constituyen, bajo la advocación dragónica mi manera de dar una presentación paralela de autor a este libro en saludo al sant Jordi catalán. Soy ritualista. También lo eran Oliva y su mujer. Y Gabriel Ferrater que lo consigna. La poesía catalana entra perseguida a la lengua castellana; parece fatalidad llulliana (su obra, también fue perseguida), y Llull es mucho nombre de poeta. Llull, verdadera advocación dragónica, dragonida.
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[Publicado originalmente en la red Indymedia el 23 de abril de 2004] •
