Recital en Wisconsin 2

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Texto de la presentación al recital bilingüe de fragmentos de Tururúctuc que ofrecimos John Burns (traductor al inglés) y yo, organizado por la University of Wisconsin–Madison en 2014 •

 

Presentación de Orlando Guillén y John Burns
[UW-Madison]

Rubén Medina

Hola. Soy Rubén Medina, director del Departamento de español y portugués de esta universidad. A nombre del Departamento quiero agradecerles su presencia en este evento poético. Aprovecho también para agradecer, en particular, a la fundación Tinker por la invitación al poeta Orlando Guillén como profesor visitante durante este semestre de primavera (una primavera que todavía no se ve por ningún lado); y por supuesto, agradezco al Programa de Estudios Latinoamericanos, Caribeños e Iberoamericanos (LACIS) de nuestra universidad por patrocinar la invitación y este recital.

Debo decir que ha sido para mí un gran privilegio tener a Orlando Guillén en Madison y poder hablar con él, extensamente, sobre lo que nos une profundamente: la poesía. Ha sido un evento extraordinario, to say the least. Nacido en Acayucan, Veracruz, México (1945), poeta, dramaturgo, ensayista, traductor, periodista, Orlando Guillén pertenece a una generación de poetas, anterior a la mía, que se conoce como la generación que brota de la herida de Tlatelolco 1968 y de la gran crisis de representación que ésta conlleva. Mi grupo de poetas, los infrarrealistas, le debemos mucho a Orlando por su feroz e inteligente ruptura, ética y estética, con la poesía mexicana dominante por esos años. A los 17, 18, 20, 22 años los infrarrealistas nos pasábamos de mano en mano su libro: Poesía inédita 1970-78. Quizá por eso entre los miembros de este grupo se encuentran los lectores más atentos, receptivos y substanciales de su poesía. Es pues una deuda mutua.

Más allá de esta dimensión anecdótica o, mejor, histórica, Orlando Guillén es un poeta importante no solo en el marco de la poesía mexicana, sino en lengua castellana. Su poesía se caracteriza por la experimentación formal y sintáctica, un gran y sostenido aliento verbal y discursivo, y sobre todo por su reinvención del poema largo. Pero no a través de la épica sino mezclando a ésta, a veces dramáticamente, con la lírica. A través del poema largo, Orlando crea nuevas posibilidades a la poesía lírica; le proporciona una dimensión dialógica y polifónica que durante gran parte del siglo XX solamente se le atribuía a la novela; en este sentido, sus libros de poesía dinamitan la premisa fundamental de Bajtin de que la poesía es un discurso de una sola voz, autoritaria, donde queda fuera el habla múltiple y compleja de los pueblos.

De la larga lista de libros de poesía publicados, subrayaré dos momentos de su trayectoria poética. Bajo el título de Versario pirata (1983, 1994), Orlando recoge su primera poesía escrita hasta finales de los setenta, que incluye varios libros de poesía. Durante los ochenta y noventa, escribe varias obras de teatro, comedias trágicas de uno o dos actos, edita un volumen sobre la poesía de El Salvador, Hombres como madrugadas: la poesía de El Salvador (1985), y traduce a varios poetas de lengua catalana al español. Entre 2001 y 2014, cuatro libros de poesía representan otra etapa renovadora y de mayor desafío en su trayectoria poética, a través de la escritura del poema largo.

Abordando la estructura expansiva y experimental del poema largo, Orlando se ha establecido como uno de sus practicantes más originales y osados en lengua castellana. Y no es difícil detectar que en su práctica poética asume completamente su posición marginal y radical como poeta mexicano, ajeno a las formas dominantes de poesía, ajeno al poder y a sus instituciones. Así, a través del flujo verbal, sostenido y deslumbrante de sus versos, el poeta realiza un impredecible y enardecido inventario lírico de la poesía y sus formas. En ese inventario se encuentra la cultura de Occidente y sus grandes mitos, el amor y las relaciones humanas, el lenguaje y las hablas sociales, el arte, la religión, las culturas populares, la sexualidad en todas sus manifestaciones, el cuerpo como carnavalización y metonimia, y el deseo. Siguiendo la frase que Ezra Pound utiliza para describir a su gran poema Los cantos, el poema largo funciona igualmente en Orlando para contar “the tale of the tribe”. Pero en Orlando Guillén esa tribu abarca singularmente las zonas claras, grises y oscuras de la cultura y la historia. Por eso mismo dice en un verso en su último libro: “Toda materia es oscura / Y todo conocimiento / Sombrío”.

 

 

Entre esos cuatro libros de su última etapa se encuentra El costillar de Caín, de 2001. Mario Raúl Guzmán ha dicho que El costillar de Caín, como replanteamiento del mito cristiano de la creación de la mujer, es “un recorrido delirante por los pueblos del habla. ¿Qué entra en sus pulsos? El albur y la majadería machista, el letrero de doble sentido y la truculencia sexista, el graffiti soez y la rocola ecléctica, el exabrupto homofóbico, los gestos tiránicos del caporal y el engreimiento del padrote de burdel, el corrido y su dulzumbre octosilábica, la tonadilla ranchera y el gemido callejero ante el apañe, todo ello amalgamado o anudado por un vasto propósito dramático cuyos soportes simbólicos se expresan mediante desafíos y jugarretas culturales muy difíciles de descifrar y hacer propios”.

A este poema largo le sigue Tiempal. Libro de pinturas, publicado en 2010. También se trata de un poema largo que explora la espacialización del tiempo a través de un diálogo con la pintura, a partir de la figura de Jipe Totec, el desollado, de los códices precortesianos. En esa espacialización del tiempo convergen, a mi parecer, el tiempo mítico que se repite infinitamente, el tiempo lineal que avanza sin avanzar y el tiempo espiral que comprenden la experiencia humana y cósmica, y que la poesía busca desentrañar.

Dos años después, en 2012, aparece Funda sobaquera. Y ya poseído por o en posesión de la estructura abierta e impredecible del poema largo y el impulso verbal, en enero de 2014 aparece su último libro, Tururúctuc —una palabra que Orlando inventa, otorga varios sentidos y que enseguida escucharemos. Tururúctuc es un viaje a través del tiempo y de la cultura, signado por la figura de Saturno y en el que converge la mitología grecorromana, la gran imagen de Goya (Saturno devorando a sus hijos) y el mundo global del siglo XXI. El poeta da cuenta del tiempo humano en toda su complejidad.

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After Orlando read excerpts of his long poem, Tururúctuc, John Burns will read his English translation of the same fragment. Let me share some works about John. Without doubt, he is one of the most brilliant students ever graduated from the Department of Spanish and Portuguese at this University. John Burns is a poet, translator, academic, and is currently the chair of the department of foreign languages at Rockford University. In the area of translation, he translated into English the work of Galician and Avant-garde poet, Manuel Antonio, entitled, De catro a catro / From Fours to Four in 2001; the Anthology of Galician poetry, Poesía é o gran milagre do mundo / Poetry Is the World’s Great Miracle, also in 2001. In collaboration with Rubén Medina, he compiled and translated the most comprehensive anthology of Beat poetry into Spanish language, Una tribu de salvajes improvisando a las puertas del infierno. A tribe of savages improvising at the Hell’s doors, published bilingually in Mexico City in 2012. His most recent translation, Estética de la lluvia by Chilean poet Raúl Hernández, is forthcoming at the New York’s McNally Jackson. He also has translated into English an anthology of Infrarrealist poetry, and is looking for a publisher.

Demos pues la bienvenida a los poetas y traductores.

[Madison, 3 de abril, 2014]

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